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Ub libro ha revelado que el alumnado inmigrante tiene más de Ángel que de demonio

 

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Fecha de nacimiento: 28/05/2012
Tipo: Publicaciones


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El profesor de la Universidad de Salamanca Fernando Gil Villa, que ha dirigido el libro "El fantasma de la diferencia. Inmigración en la escuela", ha revelado que el alumno inmigrante de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) en España "tiene más de ángel que de demonio".

El profesor de la Universidad de Salamanca Fernando Gil Villa, que ha dirigido el libro "El fantasma de la diferencia. Inmigración en la escuela", ha revelado que el alumno inmigrante de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) en España "tiene más de ángel que de demonio".

En una entrevista con Efe, Gil Villa ha reconocido que con esta obra se ha tratado "de desmitificar" la situación o conflictividad que pueden generan los alumnos inmigrantes.

Con el estudio sociológico se ha comprobado que la realidad en los institutos de Castilla y León, y de España en general, es "diferente a los estereotipos"; es decir, que el niño inmigrante es "más ángel que demonio" o que "es más víctima de maltrato que el español y es, además, menos infractor".

En datos porcentuales, el libro ha desvelado que el 57,3 por ciento de los escolares inmigrantes en centros públicos de ESO en Castilla y León reconoce que es maltratado "con la indiferencia en las aulas por parte de sus compañeros" y el 45,9 por ciento, que se les pega.

Fernando Gil Villa ha explicado que estos comportamientos no están relacionados con brotes de xenofobia o racismo por parte de los alumnos españoles, todo lo contrario, "se deben a una corriente entre los padres que les lleva a pensar que el inmigrante tiene que ver con la delincuencia; son los estereotipos sociales".

El estudio también ha puesto de manifiesto que el 35,5 por ciento de los alumnos extranjeros se ha visto envuelto en peleas; el 20,4 ha conducido sin permiso y un 11 por ciento ha asumido vandalismo con el mobiliario.

Este mismo profesor de Sociología de la Universidad de Salamanca publicó un libro en 2007 en el que apuntaba que el consumo de alcohol y la violencia han aumentado entre los adolescentes españoles.

Cinco años después un nuevo estudio dirigido por Gil Villa ha comprobado que "los alumnos inmigrantes beben menos y tienen menos comportamientos de infractores".

Para él, el estudiante extranjero "cree más en Dios, reza más, pasa más tiempo en casa y ayuda más a los padres. Independientemente que creas o no, se sabe que la gente con esos comportamientos familiares y religiosos son menos violentos y más controlados".

El problema surge, a su juicio, en un sistema educativo que "estresa al profesorado" y en unos educadores que "se limitan a transmitir su conocimiento"

"Los profesores -ha añadido- tampoco pasan tiempo con los alumnos inmigrantes con un espíritu de convivencia. Tienen una óptica muy profesional, por lo que se lavan las manos" ante problemas que pueden surgir entre los alumnos.

Para justificar esta opinión, Fernando Gil ha reconocido que cuando se pregunta a los alumnos "a quién se le cuenta un problema de maltrato", el estudiante inmigrante "cita, en primer lugar, a los amigos, a los padres y, en ultimo lugar, a los profesores".

Esto se debe a que "no confían en ellos, a que hay un muro que interrumpe la comunicación entre el alumno y el profesor".

Pero no solo se debe culpar a los educadores, pues, según Fernando Gil Villa, "el sistema educativo empuja al profesor a que no escuche en conciencia al alumno, a que ignore los problemas de convivencia".

Según el director del libro sobre la inmigración en la escuela, los profesores están "crucificados por la burocracia", ya que es un sistema tan estresante que "no hay ni un minuto de paz, porque nos evalúan constantemente y nadie nos examina en si hemos analizado el comportamiento del alumno".

A la vista de estos problemas, Fernando Gil Villa ha aportado tres soluciones: "en primer lugar, dedicar tiempo a los niños; además, revisar los estereotipos y recordar que son los niños españoles de clase media los que más alcohol beben y, por último, educar para la convivencia, ofertar contenidos de interculturalidad".