Recursos de contenidos de investigación estructurados sobre migraciones.

Visado a la gran aventura

 

  Nombre: Carolina García
Fecha de nacimiento: 12/09/2013
Tipo: Inmigración

Fuente: elpais.com
URL relacionado: http://economia.elpais.com/economia/2013/09/11/actualidad/1378928436_964444.html



Los conservadores datos del censo español registran que hay 78.000 españoles viviendo en Estados Unidos en 2013, lo que supone un incremento del 57% desde 2008. Los números estadounidenses (del US Census Bureau) elevan a más de medio millón el número de españoles que residen en el país. Muchos de ellos viven en Washington. Estas son las historias de cinco españoles que residen en la capital federal con un denominador común: llegaron a EE UU después de 2008, año de inicio de la crisis económica.

Félix Monguilot Benzal es uno de ellos. Nació en Cartagena (Murcia) hace 34 años y vive en la Washington desde 2011. Llegó gracias a una beca del Ministerio de Cultura. Ahora, este estudiante de Historia de Arte ha conseguido la beca Samuel H Kress Interpretive, que le permite trabajar para el Departamento de Pintura Italiana y Española de la National Gallery of Art. “Trabajar y vivir aquí significa enfrentarse a grandes diferencias con Europa como, por ejemplo, en cuestiones sanitarias o de burocracia. Mi consejo para la gente que está pensando en venir es que lo haga, pueden tener la oportunidad de trabajar en lo que se han formado, aunque también han de asumir que vivir aquí requiere un sacrificio; en el fondo somos muy apegados. Igualmente deben tener en cuenta que han de estar muy preparados; trabajar aquí requiere una formación y preparación muy elevada”, concluye Monguilot.

“Llegué tras recibir una oferta de la Organización Panamericana de la Salud para trabajar en un puesto para el que me he estado preparando los últimos cinco años”, explica Arantxa Cayón Nieto, de 41 años, en Washington desde 2011. “Es la segunda vez que salgo de España, la otra fue para trabajar en México. Volví a Madrid en 2010 por razones familiares y para hacer un máster en salud pública; estuve trabajando unos meses y después me surgió esta oportunidad”, continúa Cayón junto a los emblemáticos canales de Georgetown. “Para mí, la principal ventaja estar en EE UU es que eres independiente. Cuando regresé a España tuve que volver a vivir con mis padres y aquí dispongo de un sueldo que me permite hacerlo sola”, añade.

Aunque no todo es color de rosa. “Hay muchos momentos de soledad; aquí es muy difícil conocer gente y en los momentos que uno necesita más compañía, como cuando enfermas, es difícil encontrar apoyo. Yo tuve problemas y no lo encontré, ni siquiera en la Embajada, aunque, finalmente, gracias a mis amigos y familia conseguí superarlos. De la misma forma estar lejos de la familia cuando ellos enferman es duro”.

“No pienso volver pronto a España. Si puedo evitarlo prefiero seguir desarrollándome profesionalmente aquí. Si no pudiera continuar en EE UU, no descartaría buscar alguna oportunidad en Latinoamérica”. A los españoles que quieren venir a EE UU les aconsejaría "que primero busquen dónde estar, un destino laboral, y que no se vengan a la aventura al 100%; que se preparen para ello, que busquen para lo que están capacitados y, sobre todo, que sean tolerantes a la frustración. Vivir fuera de casa es muy duro, aunque uno ponga buena cara. Hay momentos en te dices: ‘¿Qué estoy haciendo aquí?”, concluye Cayón.

Sonia Villapol nació en Bretoña (Lugo) hace 35 años y es neurocientífica. Trabaja para el Centro de Neurociencias y Medicina Regenerativa (CNRM, en sus siglas en inglés) y los Institutos Nacionales de Salud (NIH en sus siglas en inglés). Lleva en Washington desde julio de 2010 y vino buscando una oportunidad laboral desde París. Vive con su marido y su hija de cuatro años, pero en su caso las circunstancias personales influyeron mucho en su decisión: “Mi esposo es americano”, ilustra.

“Soy científica y, como para tantos otros, las circunstancias laborales en España no eran las ideales mientras que aquí hay muchas opciones”, continúa la mujer a las puertas del NIH. “Aquí respetan la formación y nos valoran a nivel personal. Nuestra preparación es de alto nivel y por eso estamos aquí. Que el talento salga fuera es un problema importante para España; porque más adelante no nos vamos a conformar si volver significa bajar el nivel. Si en EE UU somos profesionales competitivos, queremos ser profesionales competitivos en España y, para conseguir esto, la financiación es el primer punto”.

“Cada persona tiene sus criterios, pero si los jóvenes quieren luchar por su profesión y su formación, España ahora no es el entorno más favorable. Si quieren evolucionar, que se vayan. Si tienen unas metas profesionales, que no esperen que el país cambie, tendrán primero que cambiar ellos para que cambie España. Su currículo es su carta de presentación. Y por supuesto, es necesario tener entusiasmo y muchas ganas; aquí hay un mercado muy competitivo porque mucha gente viene de fuera”, explica Villapol. “Me gustaría volver a mi país, pero la situación tiene que mejorar mucho; todavía tiene que darse una transformación real de los científicos”, termina.

Anna Domingo es especialista de negocio en Delegación Acc10 ante organismos multilaterales (Agencia del Gobierno Catalán) y llegó a Washington en 2012. Su pareja, Raúl Blanco, es ingeniero informático y está en EE UU desde hace unos pocos meses. Domingo fue transferida desde su empresa en Barcelona, y sus condiciones laborales son las mismas que en España, aunque “la jornada laboral está más concentrada”.

Por su parte, Raúl dejó su trabajo para reunirse con ella. “Me vine a la aventura. Visto desde España ha sido un poco complicado desde el punto de vista de visados; tardé como seis meses en conseguir el de residencia y otros cuatro el permiso de trabajo”. “He tenido bastante suerte, ya he tenido tres trabajos en este tiempo. He sido profesor de ciencias; he dado clases de español y, justo hace una semana, empecé a trabajar como ingeniero informático”, continúa este joven.

“Yo creo que trabajar en el extranjero es una experiencia muy enriquecedora. Toda la experiencia que adquiramos aquí va a ser muy valiosa, pero debe haber movimiento en el mercado laboral español para conseguir los mismos empleos y sueldos que tenemos aquí”, explica Domingo. “Ya llevamos cinco años con la crisis y la cosa no parece mejorar, por lo que sí creo que habrá una generación perdida; la gente se establecerá en los países en los que está trabajando ahora”. “Lo primero que debe hacer una persona que quiere venir a este país es informarse. Hay muchos visados y hay que saber cuál es el idóneo para cada caso”, añade Blanco.

Vanessa Moreno Pérez está en EE UU por amor y sin trabajo. “Llegué en diciembre de 2012 con mi pareja. Él encontró un empleo aquí y yo estoy intentando conseguir algo, pero me estoy topando con algunas trabas. La primera, los visados. O vienes con un visado de trabajo, que además es muy difícil de conseguir porque normalmente se los dan a gente con mucha experiencia, o si no tienes visado de trabajo y además tienes poca experiencia, EE UU no es el sitio. Es muy difícil conseguir que te avalen”, puntualiza esta joven sevillana.

“El que tiene una carrera regular, no muy brillante, vamos un caso normalito, es difícil que encuentre un trabajo en EE UU, ya que a una empresa le cuesta dinero formarte. Una opción para estas personas son los intercambios culturales con el fin de hacer currículo y aprender un idioma; es muy buena opción; puedes estar dos años, aunque luego no puedes volver a entrar en el país para hacer lo mismo. Por otro lado está la gente con licenciaturas y doctorados en ingenierías y ciencias que aquí sí tienen hueco. A los dos grupos les digo que busquen primero el trabajo en España, porque venir aquí a la aventura es muy complicado”, continúa Vanessa en Alexandria, a las afueras del Distrito de Columbia.