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Aculturación en España

 

  Nombre: Esperanza Gómez
Fecha de nacimiento: 21/09/2017
Tipo:

Fuente: Huelva24
URL relacionado: http://huelva24.com/not/103836/el-proceso-de-aculturacion/

Además, estos movimientos de población implican ajustes significativos en las diferentes áreas de la vida de una persona, tales como las esferas familiar, social, educativa o laboral. Este proceso de cambio cultural y psicológico que surge del contacto entre grupos culturalmente diferentes se llama aculturación. Entrar en contacto con alguien de una cultura diferente a la propia puede tener un gran impacto en la calidad de vida de una persona, ya que sus estrategias de adaptación deben sufrir cambios para adaptarse a la nueva realidad sociocultural que los rodea.


La aculturación es un proceso bidimensional en el que intervienen tanto la cultura del grupo inmigrante como la de la cultura del grupo nativo, y es normalmente la sociedad de acogida la que impone sus características sobre los inmigrantes en mayor o menor medida. Pero no a todo el mundo le afecta por igual, por lo que los psicólogos sociales han estudiado diversas opciones posibles según las consecuencias que esta aculturación tiene sobre las personas migrantes:


-    Integración: es el resultado de mantener la propia identidad cultural y, simultáneamente, ser parte de la sociedad de acogida.
-    Asimilación: es la preferencia de abandonar la identidad cultural de origen y convertirse en parte de la sociedad de acogida.
-    Separación: se refiere a la ausencia de una relación con la sociedad de acogida y al mantenimiento de la identidad y las tradiciones de la sociedad de origen.
-    Marginación: descuida el contacto cultural y psicológico tanto con la sociedad de origen (pérdida de identidad cultural) como con la sociedad de acogida.


Teniendo esto en cuenta, los inmigrantes que eligen la opción de aculturación que es predominante en la sociedad de acogida experimentan niveles inferiores de conflicto que aquellos que eligen opciones diferentes de las de la sociedad de acogida. Por ejemplo, aquellos que eligen la opción de asimilación en una sociedad asimilacionista vivirán un menor conflicto que quienes eligen la separación, la integración o la marginación en esa misma sociedad.


Existen, además, áreas de la realidad sociocultural en la que se implementa una opción de aculturación u otra. Estas áreas son: tecnológicas o laborales, económicas, políticas, familiares, sociales, religiosas y formas de pensar (principios y valores). La opción de aculturación elegida por los inmigrantes y por los pueblos nativos genera un mayor consenso entre las esferas periféricas (política, laboral, económica) y menos consenso en los campos nucleares (social, familiar, religión, modos de pensar). 

Estrategias de aculturación en España


En general, en España, la estrategia más elegida por los inmigrantes en las áreas periféricas (política, laboral, económica) es la asimilación, mientras que en las áreas centrales (social, familiar, religión, modos de pensar) la estrategia elegida es la separación. Hay ciertas áreas centrales que son difíciles de cambiar, incluso cuando uno ha vivido durante años dentro de otra cultura. Sin embargo, las áreas periféricas son más volátiles.


Mantener la cultura de origen sin adoptar ningún elemento de la cultura de acogida tiene que ver con la idea de que los grupos humanos necesitan creer que su cosmovisión es la más apropiada, lo que constituye una actitud más bien etnocéntrica.

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Aculturación y prejuicios en España

En el contexto español se han realizado varios estudios sobre la relación entre prejuicios y actitudes de aculturación. Navas, García, Rojas, Pumares y Cuadrado (2006) realizaron un estudio cuyos resultados indicaron que los altos niveles de prejuicio (tanto manifiestos como sutiles) estaban relacionados con la preferencia por la estrategia de exclusión. También se encontró que los bajos niveles de prejuicio estaban vinculados a la elección de la opción de integración.


Cuando se da mayor coincidencia entre lo que los nativos prefieren como actitud de aculturación y las estrategias que los inmigrantes ponen en marcha, los niveles de prejuicio son menores. Los autores concluyen que esto puede deberse a que se espera que los inmigrantes actúen como dicta la sociedad, de modo que la percepción de diferencia entre los dos grupos se reduce y, en consecuencia, hay menos prejuicios.


Por otro lado, ha podido observarse que los migrantes que tienen menos prejuicios contra los nativos prefieren la estrategia de la asimilación en la esfera pública y la integración en la esfera privada. Sin embargo, los que tienen más prejuicios contra los nativos, prefieren la separación en el ámbito privado y la integración en la esfera pública.
Mientras tanto, los nativos que tienen menos prejuicios contra los inmigrantes prefieren que estos retengan elementos de su cultura de origen y los que tienen más prejuicios prefieren una estrategia de asimilación en ambas esferas.

Aculturación y salud mental

Hasta ahora se ha demostrado que los inmigrantes integrados experimentan el menor número de dificultades psicológicas, seguidos por los que se sienten separados y marginados. Los autores sugieren una serie de interpretaciones que explican estos resultados, como el hecho de que los inmigrantes que eligen la integración desarrollan mayor flexibilidad en sus relaciones sociales y en el mantenimiento de sus costumbres, mostrando la existencia de un equilibrio entre los valores originales y los nuevos.


Por otra parte, los inmigrantes que eligen la separación mantienen la cultura original y sus valores interfieren con el comportamiento en la nueva cultura y en las relaciones sociales con los nativos, por lo que tienen un ajuste psicosocial más pobre. Los inmigrantes marginados experimentan grandes dificultades psicológicas, ya que la falta de apoyo social y las conexiones con otra comunidad, y la falta de sentido de pertenencia a un grupo, causan problemas de ansiedad, depresión, etc.


Entre la población local, se encontraron los niveles más altos de agotamiento emocional entre aquellos que eligieron la estrategia de asimilación, y los niveles más bajos de agotamiento emocional se encontraron entre los que eligieron la separación. La explicación sería que la estrategia de separación es una estrategia de evitación, ya que la población local está menos expuesta al agotamiento emocional al evitar interactuar con los inmigrantes.

 

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Aculturación y satisfacción vital

En 2014 se realizó un análisis que resaltó la relación entre la satisfacción vital y la estrategia de aculturación elegida. Teniendo en cuenta los resultados obtenidos, existen algunas variables que influyen en la satisfacción vital después de la experiencia migratoria: la autoestima y el apoyo social, por un lado, y el enfoque y la valoración de la cultura de acogida, por otro.


El apoyo social incluye elementos como la posibilidad de compartir problemas, acceder a la información ofrecida por los diferentes servicios, obtener afecto, participar socialmente o el sentimiento de pertenencia a un grupo. Esta es la razón por la cual el apoyo social es una de las más importantes variables en la satisfacción vital en el proceso de migración, ya que ayuda a establecer nuevos vínculos con los pueblos nativos y el aprendizaje de las habilidades necesarias para funcionar en el nuevo contexto sociocultural.

 

Aculturación en adolescentes

Hay dos estudios sobre los efectos de la aculturación en adolescentes que confirman, con respecto al comportamiento antisocial, una relación positiva y significativa entre los adolescentes que eligieron la separación y las agresiones interpersonales, el incumplimiento de las normas, los problemas de drogas y el consumo ocasional de alcohol.


La primera razón que los autores sugieren es una probable acumulación de los efectos del estrés debido a la aculturación. Sin embargo, intentan ir más lejos y afirman que la conducta antisocial puede deberse a una reacción a la pérdida de elementos culturales, lo que tiene mayor significado si se tiene en cuenta el complejo período vital con el que estos adolescentes tienen que lidiar.


Además, la actitud de rechazo de la sociedad de acogida aumenta la vulnerabilidad a caer en pandillas o grupos. Al mismo tiempo que les ayuda a reafirmar su rechazo de la sociedad de acogida, formar parte de una pandilla cumple la función de protección, proporciona un grupo al que pertenecer y refuerza los lazos de identidad con los adolescentes del país de origen.


Por otro lado, el grupo de marginación mostró menor comportamiento antisocial, lo que puede deberse a que existe una mayor distancia con el medio ambiente y menor participación con los grupos de pares (inmigrantes o nativos). Así se evita una de las principales fuentes de contacto con los comportamientos problemáticos / antisociales en la adolescencia.


En 2012, otro estudio demostró que la empatía tenía una relación positiva y significativa con la preferencia por la opción de integración. Por otro lado, los que eligieron la marginación mostraron bajos niveles de empatía. Los hallazgos sugieren que un aumento de la capacidad empática aumenta la probabilidad de integración (dada la naturaleza bidireccional de la aculturación), mejora el autocontrol y por lo tanto reduce el riesgo de cometer comportamientos antisociales.

 

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Conclusiones

Como se ha visto, es menos probable que las esferas nucleares (familiar, religiosa, social, modos de pensar) se modifiquen cuando se producen procesos de aculturación, tanto por parte de los nativos como por los inmigrantes. Este no es el caso de las esferas periféricas (política, laboral, económica), donde se ve flexibilidad, particularmente en grupos de inmigrantes que optan por las estrategias de integración o asimilación.


El prejuicio, por otra parte, es una importante variable psicosocial que debe considerarse al estudiar la adaptación de los inmigrantes a la sociedad de acogida. Específicamente, los altos niveles de prejuicio de la población nativa están vinculados a la preferencia por la actitud de asimilación; mientras que los bajos niveles de prejuicio de la población nativa están relacionados con las actitudes de integración.


También debemos tener en cuenta las consecuencias que el proceso de aculturación tiene, tanto a nivel individual como de grupo, en la salud mental. Como propuestas para el futuro, los autores de varios estudios coinciden en que hay que buscar más aclaraciones sobre lo que realmente sucede cuando una persona entra en contacto con otra persona de una cultura diferente. Pero, en general, el objetivo principal sería buscar similitudes entre las dos culturas (indígenas e inmigrantes), promoviendo el respeto de las diferencias intergrupales y ayudando a reducir la percepción de amenaza desde el exterior.


En el ámbito educativo se habla de la necesidad de intervenciones centradas en los jóvenes que eligen la separación como estrategia. Si bien los investigadores reconocen que gran parte del fracaso en la elección de este estilo de aculturación reside en la sociedad de acogida, promueven una integración flexible: es decir, que los jóvenes deben estar abiertos a nuevas experiencias, fomentar su capacidad empática, fortalecer su autoestima, y sus habilidades cognitivas y sociales desarrolladas. Todo esto, por supuesto, debe combinarse con mantener el aprecio por las características propias de su cultura de origen. Sin embargo, dado que el proceso de aculturación no es unidireccional, sino bidireccional, también es importante trabajar con los maestros, las familias y la comunidad para facilitar la calidad de vida de estos adolescentes.


Finalmente, otra propuesta de intervención podría tener como objetivo una revisión de cómo se presenta la información en los medios de comunicación para así trascender el enfoque individual y buscar una intervención integral que trabaje sobre las estructuras e instituciones que también influyen en las acciones de los grupos humanos.

Referencia: Martín Julián, R. (2017). Acculturation studies in Spain in the last decade. Papeles del Psicólogo, 38(2), pp. 125-134.