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Vida nueva en la España que se vacía

 

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Fecha de nacimiento: 04/10/2020
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Fuente: El Mundo
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Cu

Cuando el frío aprieta y el sol solo aguanta hasta media tarde, en cientos de pueblos de España no queda ni el apuntador. Descenso de población, falta de mano de obra, menos presupuesto para los ayuntamientos, peores servicios, menos oportunidades. Los pobladores se instalan en la ciudad y se forma la pescadilla que se muerde la cola, una debacle en bucle.

España pierde población rural a un ritmo acelerado. Castilla y León, Asturias y Extremadura llevan la delantera: el 88% de los municipios de estas comunidades tenían en 2018 menos población que la registrada en 1998, según datos de epdata. El reto: paliar ese déficit, atenuar las carencias de lo rural frente a lo urbano. Conseguir que los locales no se vayan y que nuevas familias lleguen.

"Nos encontramos pueblos sin gente, pero también gente sin pueblo", explica María García, coordinadora de desarrollo rural de Cepaim, una fundación que centra su estrategia en la revitalización de zonas rurales, la mejora de calidad de vida de sus habitantes y la atracción de nuevos pobladores. Pero van más allá del crecimiento económico, caminan hacia el desarrollo inclusivo, confían en el medio rural como espacio de inclusión social.

Y lo hacen a través del programa Nuevos Senderos, que cuenta además con el apoyo del Fondo Social Europeo. Inmigrantes, refugiados, personas vulnerables integradas en programas de Protección Internacional… ya son cientos los que disfrutan de una nueva vida en las zonas rurales más despobladas del país: las dos Castillas, Aragón, Extremadura. En la España que se vacía. Bulgaria y Rumanía son los países que más pobladores aportan a estas zonas, según un estudio de la OIM. Les siguen Marruecos y países sudamericanos como Ecuador, Colombia o Perú.

Tiempo, salud, seguridad

La familia de Amanda se mudó al pueblo hace poco más de año y medio. Habían probado suerte en la ciudad, Madrid, después de dejar atrás su país –Perú- y a sus familiares y amigos. La pareja y sus tres hijos compartían una habitación en la capital. Él encontró trabajo, el mayor de los niños consiguió adaptarse al colegio… pero no era un lugar para ellos.

"Nos gusta la vida tranquila, la libertad de criar a nuestros hijos de forma sana y libre", explica, "cuando una asistente social nos habló del programa de vida rural de Cepaim, tuvimos muchas dudas, temor de no conseguir un empleo al comienzo, pero decidimos venir al pueblo".

Amanda se mudó al pueblo hace poco más de año y medio junto a su familia, tras probar suerte en la ciudad

Ahora viven en una localidad soriana que no llega a los 500 habitantes (en los años setenta superaba el millar). Cuando la familia se instaló en enero de 2019, el pueblo ganó cinco empadronados. Ellos ganaron calidad de vida. Ella trabaja en la residencia del pueblo, él en un aserradero y sus hijos estudian en la escuela local.

"No vivimos con las prisas de las grandes ciudades, lo que ganamos alcanza para vivir y podemos pasar tiempo con los niños, que crecen libres y seguros, sabemos con quién están, con quién juegan... es una vida sana en la que todos se conocen".

Esa cercanía al principio les pareció un hándicap, "teníamos dudas, la gente del pueblo se conoce o es familia, nosotros éramos extraños". Pero la integración fue rápida, no fueron forasteros durante mucho tiempo "conocimos a personas muy buenas, muy pendientes de lo que necesitábamos" menciona Amanda destacando el papel integrador del alcalde.

Todavía le extraña que las zonas rurales pierdan población a un ritmo tan acelerado "no entiendo la despoblación, tienen unos pueblos tan bellos… sería bueno no centrarse solo en el trabajo, la educación o el transporte de las ciudades, también incentivar la vida aquí".

Un plan sostenible para la España rural

La inmigración forma parte de esos posibles incentivos. La llegada de nuevos pobladores a pequeños municipios rurales fija la población existente al facilitar la continuidad de los servicios básicos locales. "Conseguir que colegios, guarderías, centros de salud y otras infraestructuras no cierren es una cuestión fundamental" aseguran desde CEPAIM "una vez desaparecen, las personas que habitan los pueblos comienzan a abandonarlos".

La entrada de nuevos habitantes, además de mantener la población, la revitaliza: "Los itinerarios de movilidad territorial generan convivencia intercultural y rejuvenecimiento de la población local, actualmente muy envejecida y masculinizada".

María asegura que todo depende de cuáles sean nuestros valores y necesidades prioritarias, pero que "se puede tener éxito en un pueblo" y "desarrollarse personal y profesionalmente".

Familias como la de Amanda han cambiado de vida en y al pueblo al que ahora pertenecen

"La España rural está despoblada, pero sigue viva, se siguen desarrollando actividades económicas". Y hablando de oportunidades económicas María recuerda las palabras del alcalde de un pequeño pueblo de Soria "la llegada de una familia a un pueblo es como la llegada de una multinacional a una ciudad".

"La España rural está despoblada, pero sigue viva, se siguen desarrollando actividades económicas". Y hablando de oportunidades económicas María recuerda las palabras del alcalde de un pequeño pueblo de Soria "la llegada de una familia a un pueblo es como la llegada de una multiacional a una ciudad".

Familias como la de Amanda han cambiado de vida en y al pueblo al que ahora pertenecen. Su caso, junto al de Nuevos Senderos, son un ejemplo más de buenas prácticas. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) así lo reconoce junto a muchos otros que fomentan la in

Familias como la de Amanda han cambiado de vida en y al pueblo al que ahora pertenecen. Su caso, junto al de Nuevos Senderos, son un ejemplo más de buenas prácticas. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) así lo reconoce junto a muchos otros que fomentan la integración social, la reducción de la pobreza y el desarrollo económico en zonas rurales.

Pilares que también se recogen en el Plan Nacional de Desarrollo Rural y en la Estrategia Europa 2020 de la Comisión Europea. A los que suman, además: mejora de la competitividad agrícola, gestión sostenible de ecosistemas y recursos naturales, transferencia de conocimientos e innovación. Un conjunto de medidas para evitar la concentración de población en las grandes urbes hacia la que nos dirigimos y favorecer una vida digna en las poblaciones más pequeñas y aisladas.

tegración social, la reducción de la pobreza y el desarrollo económico en zonas rurales.

Pilares que también se recogen en el Plan Nacional de Desarrollo Rural y en la Estrategia Europa 2020 de la Comisión Europea. A los que suman, además: mejora de la competitividad agrícola, gestión sostenible de ecosistemas y recursos naturales, transferencia de conocimientos e innovación. Un conjunto de medidas para evitar la concentración de población en las grandes urbes hacia la que nos dirigimos y favorecer una vida digna en las poblaciones más pequeñas y aisladas.