Trabajos de investigación agrupados por temática
España se mexicaniza / Por José Ramón Santillán Buelna

 

  Nombre: Redacción
Fecha de nacimiento: 24/07/2016
Tipo:

Fuente: Tiempo
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El análisis de la inmigración mexicana en España, durante los años de 2003 al 2013, muestra que los mexicanos han venido para quedarse. Son una población compacta que se refleja en términos de cantidad, concentración en Comunidades, edades, sexo, nivel de estudios, permisos de residencia. Con ello se está produciendo un nuevo espacio de intercambios políticos, económicos, culturales, gastronómicos, entre mexicanos y españoles.

Esta idea se confirma en la investigación “Mexicanos en España. Una década de inmigración” que realizamos en la Universidad Rey Juan Carlos y presentamos en el Congreso de la Asociación Española de Americanistas, en junio pasado. Revisamos durante diez años los datos demográficos de dos instituciones españolas, la del Instituto Nacional de Estadística y del Observatorio Permanente de la Inmigración, para definir las características socio-demográficas de los residentes mexicanos y su papel migratorio.

Hay 21.843 mexicanos en España, 14.659 con permiso de residencia y 7.184 nacionalizados. Se pasó de 6,714 residentes en 2003 a 14,659 en 2013, un incremento del 118,33%. Obtuvieron la nacionalidad española 7,621. 4.850 mujeres y 2.771 hombres en los últimos ocho años.

En términos de sexo, el 61% del total de la población son mujeres y el 39% hombres. Con respecto a la edad el 90% tiene entre 16 y 64 años. La media de años es de 36,4. Asimismo, en términos de nivel educativo el 68% tiene licenciatura; el 14% de postgrado; el 13% estudios técnicos o artísticos y un 4% preparatoria. El nivel de estudios universitarios marca la tendencia de la población mexicana que vive en España. Los inmigrantes mexicanos están concentrados en cuatro comunidades: Madrid, Cataluña, Andalucía y Valencia. El hecho de que la gran parte sean jóvenes, universitarios y radicados en las principales ciudades los hace personas que participan activamente en la vida política, económica, académica y cultural española.

Son personas binacionales porque el 53% está casado con españoles o miembros de la Unión Europea. Esa ha sido una vía para adquirir la nacionalidad. Las tres principales actividades que realizan son: profesionales en empresas privadas y públicas, estudiantes y microempresarios de la hostelería. En esta última actividad hay 190 restaurantes mexicanos en Madrid y Barcelona dirigidos por nuestros paisanos.

Otro dato interesante es que en los años de 2003 a 2013 vinieron 53.760 estudiantes. Una media de 6 mil cada año. Esta población que busca ampliar su formación educativa contribuye al desarrollo de especialidades universitarias dentro del tercer ciclo universitario (maestrías y doctorado), crea puesto de trabajo para profesores y apoya la investigación en temas comunes. También, el pago de sus estudios ayuda a fortalecer las finanzas universitarias. Además los estudiantes son consumidores de bienes y servicios generan actividad económica, alquilan vivienda, compran comida y ropa, van a restaurantes, bares, viajan.

En términos de tipo de inmigración, se puede definir como académica (vienen a estudiar y algunos se quedan) y rosa (se casan con españolas/es y se establecen). La inmigración académica en España tiene un doble análisis, primero, el gobierno mexicano debería darle mayor importancia como parte del poder blando del país que transmita una imagen positiva dentro de un plan de diplomacia pública. Segundo, para el gobierno español estas personas deben ser consideradas como capital intelectual y humano que tienen una alta formación universitaria y fermento creativo que hoy se necesita aquí.

El otro tipo de inmigración mexicana, llamada rosa, determinada por contraer matrimonio: más de la mitad de permisos de residencia se han dado de ésta forma, especialmente de mujeres, pero también de hombres. Con este procedimiento legal, nuestros paisanos pueden residir, trabajar, estudiar y esto les permite un entorno positivo para su integración.

Finalmente, con todos estos datos los mexicanos han venido a modificar el panorama y dinámica migratoria en España, hoy hay un contingente estable, compacto y bien asentado que visibiliza y promueve los lazos culturales entre ambos países. Esta realidad pone de manifiesto nuevos retos y oportunidades para el Gobierno mexicano en materia de políticas públicas que pueda atender y aprovechar la alta cualificación, el talento y la experiencia migratoria de nuestros connacionales para fortalecer su presencia y dinamismo en España.