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La OMS califica el racismo como un riesgo para la salud: "Pueden revertirse los logros de la sanidad global"

 

  Nombre: Teguayco Pinto
Fecha de nacimiento: 27/01/2019
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Fuente: El Diario
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"No puede haber salud pública sin salud para migrantes y refugiados". Esta es la principal conclusión del primer informe sobre la población migrante en Europa publicado hoy por la Organización Mundial de la Salud. El documento, que ha sido elaborado por más de una docena de expertos de diferentes países, se considera como "un primer paso para generar evidencia a nivel regional sobre la salud de los refugiados y migrantes". Según el coordinador del programa de Migración y Salud y principal responsable del informe, Santino Severoni, "es de suma importancia consolidar y difundir las pruebas, no solo para fundamentar las políticas, sino también para contrarrestar los mitos", ya que la xenofobia y el racismo representan un importante "desafío" que podría "retrasar los progresos logrados" en materia de salud global.

El documento destaca cómo la falta de acceso a una atención sanitaria equitativa para los refugiados y los migrantes puede tener repercusiones negativas en la salud pública, tanto para los refugiados como para los migrantes y la comunidad de acogida, y puede obstaculizar el logro de los objetivos mundiales en materia de salud. "La existencia de grupos de población con baja cobertura sanitaria puede tener consecuencias negativas para toda la comunidad", destaca Severoni.

Mitos y realidades sobre enfermedades infecciosas

Tal y como hiciera un estudio internacional publicado el pasado mes de diciembre, el informe desmiente el mito de que los refugiados y los migrantes traen enfermedades contagiosas que supongan un peligro para la población local. Según sus resultados, "existe un riesgo muy bajo de transmisión de enfermedades de la población de refugiados y migrantes a la población de acogida en la región europea de la OMS".

A pesar de ello, es cierto que los refugiados y los migrantes corren un mayor riesgo de contraer enfermedades infecciosas debido a su exposición, la falta de acceso a la atención sanitaria, la interrupción de la atención y las malas condiciones de vida. Por tanto, destacan que es necesario "garantizar que los trabajadores sanitarios de primera línea comprendan los riesgos".

Con respecto a algunas de las enfermedades infecciosas más comunes, como la tuberculosis, el informe afirma que las grandes diferencias en las tasas nacionales "dificultan la evaluación del impacto regional de la tuberculosis relacionada con la migración", aunque destacan que la prevalencia de esta enfermedad suele estar asociada a la prevalencia en el país de acogida.

En los estados miembros de la Unión Europea (UE), las personas nacidas en el extranjero representan el 32,7% de todas las notificaciones de tuberculosis y también experimentan una mayor carga de tuberculosis multirresistente, mientras que en España el porcentaje es del 28,5%.

"Muchos de los casos que detectamos en España son de tuberculosis latente, es decir, que son personas que han estado en contacto con el bacilo que la produce, pero que rara vez la llegan a convertirse en vehículos de transmisión", explica a eldiario.es el coordinador de la plataforma Salud entre Culturas, Ignacio Peña.

Además, Peña recuerda que "en nuestro país esta enfermedad está controlada, que no erradicada, entre otras cosas porque tenemos unas condiciones higiénico-sanitarias que son bastante mejores a las de los países de origen y la adhesión al tratamiento es mayor, con lo que apenas tenemos resistencias".

Con respecto al VIH, se ha estimado que aproximadamente el 40% de los nuevos diagnósticos en la UE se dan en personas que son originarias de fuera del país informante. Sin embargo, "una proporción significativa de los refugiados y migrantes que son VIH positivos adquieren la infección después de haber llegado" a Europa, destaca el informe.

"El mito dice que como vienen de regiones en las que el virus es endémico lo traen cuando vienen, pero muchos lo contraen aquí", asegura Peña. Además, este activista destaca las dificultades de las personas infectadas para acceder a tratamiento por las barreras administrativas de algunas comunidades autónomas. "En Madrid, por ejemplo, para adquirir una tarjeta sanitaria debes haber estado empadronado durante al menos 3 meses, por lo que serán 3 meses sin estar bajo tratamiento, con el riesgo que ello supone".

Precisamente las dificultades de acceso a los sistemas sanitarios es otra de las reclamaciones que hace el informe, que establece como una de las prioridades el "proporcionar una cobertura sanitaria de calidad y asequible a todos los refugiados y migrantes, independientemente de su situación legal".

Problemas de accesibilidad en España

En España, el actual gobierno derogó el real decreto del Partido Popular que limitaba el acceso de los inmigrantes en situación irregular al sistema sanitario. Sin embargo, el pasado mes de noviembre, varias organizaciones integradas en la plataforma REDER denunciaron que, a pesar de la derogación, todavía no se ha alcanzado ese objetivo.

"Seguimos luchando para ver si recuperamos realmente el acceso universal a la salud, porque administrativamente seguimos teniendo las mismas barreras que antes", afirma Peña. Además, asegura que el decreto del PP "dejó un mensaje en el colectivo inmigrantes que aún persiste y es que si no tienes papeles no tienes derecho a la salud, pese a que ya ha sido derogado".

Por último, el informe también destaca la detención de migrantes en situación irregular como una de las medidas que tienen un efecto negativo sobre la salud. La OMS recuerda que "las directrices internacionales indican que la detención sólo debe utilizarse como último recurso", pero que, sin embargo, este tipo de detención "se practica ampliamente en toda la región europea".

Menos cáncer, más diabetes y menos alcohol

Aunque la mayor parte de los estudios se han centrado sobre las enfermedades infecciosas de la población migrante, el informe afirma que las afecciones crónicas o no transmisibles también requieren atención. En este sentido, los datos indican que los migrantes tienen menor riesgo de contraer todas las formas de cáncer, excepto el cáncer de cuello uterino, pero el diagnóstico suele ser más tardío. Por otro lado, la población inmigrante tiene una mayor incidencia, prevalencia y tasa de mortalidad por diabetes que la población de acogida, con tasas especialmente más altas entre las mujeres. Por último, investigaciones realizadas en Noruega, España y Suecia describen una menor prevalencia del consumo de alcohol y drogas entre los jóvenes refugiados y migrantes en comparación con la población local.