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Mi corazón de traidor

 

  Nombre: Malan Rian
Fecha de nacimiento: 03/08/2011
Tipo: Lecturas

Fuente: http://diariosdedragan.blogspot.com
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Rian Malan nació en Johannesburgo en 1954. Desde muy joven se consideró un Blanco Justo, a pesar de que realmente era la oveja negra de una familia muy blanca de la Sudáfrica afrikáner. Descendiente de Jacques Malan, un hugonote que huyó de la Francia de Luis XIV para evitar que le ejecutasen por su fe protestante, y que buscó refugio entre los holandeses, que le acabaron embarcando a la fuerza hacia la ruda colonia del Cabo de Buena Esperanza, en el continente africano, en 1688. En el tiempo transcurrido desde entonces el clan Malan siempre estuvo presente en la dramática historia de la comunidad bóer. Por ejemplo, fue Daniel F. Malan quien construyó el régimen del apartheid en 1948, y otro Malan, Magnus, quien fue Ministro de Defensa durante el gobierno de P. Botha a mediados de la década de los 80.

Rian se crió pues en una familia de clase media-alta, en uno de los suburbios blancos de Johannesburgo que eran la base social del régimen racista sudafricano. A pesar de esto se convierte en activista antiapartheid y comienza a trabajar como periodista de sucesos, hasta que decide huir del país a finales de los años 70.“Huí porque odiaba a los afrikaners y amaba a los negros, huí porque era un afrikáner y temía a los negros”, escribe.

Ocho años de errabundo exilio por varios países europeos y americanos no le curaron de su herida africana, y, así, cuando ya no soportó más estar lejos de los suyos, volvió a Sudáfrica para intentar resolver las paradojas y dudas que atormentaban su alma de bóer: “Había traicionado el recuerdo de Piet, mi amigo muerto, y todas las promesas que le hice a Miriam y sus nietos. Había traicionado al espíritu fraternal de la cantina en la cuarta planta del Star. Había traicionado a mi tribu, cuya causa comprendía en lo más hondo, y había traicionado a mi padre afrikáner. Finalmente, me había traicionado a mí mismo”.

A su regreso del exilio Rian Malan decide escribir este libro, Mi corazón de traidor (Editorial Anagrama, 1990), que en un principio debía ser la historia de su gran y odiada familia, y que acabó convirtiéndose en una radiografía certera, cruda y despojada de edulcoramientos de la Sudáfrica anterior a la caída del apartheid, escrito por un renegado, por un traidor que va en busca de entenderse y entender “ese extraño lugar” en que nació.

En Mi corazón de traidor Rian Malan tira de su experiencia como reportero de sucesos para trazar un fresco de Sudáfrica desde el interior del país, pero ese tipo de periodismo en Sudáfrica realmente le convierte en reportero de una guerra no declarada, oculta, ajena hasta para el movimiento antiapartheid internacional. Por eso escribe historias que no tiene una sola lectura, sino varias, como la de Simon, el hombre del martillo, que asaltaba casas de blancos al anochecer y aplastaba sus cráneos para librarse de una maldición ancestral: o la de la insurrección minera de Randfontein Estates; o la guerra civil sucia y anónima que libran los niños camaradas de Soweto; o la historia de Neil y Creina Alcock, dos blancos que encontraron un lugar entre los negros.

A mediados de los 80 Sudáfrica se encontraba sacudida por la revuelta negra. El sueño loco de la segregación racial estaba quedando desbordado y los municipios negros no eran lugares seguros. “Todos detestábamos el apartheid”, escribe Rian Malan, “pero cuando la suerte estaba echada, cuando llegaba el momento decisivo en las calles de los municipios y empezaba la matanza, no había blancos en el lado negro de las barricadas. Ninguno. Jamás”.

La verdad estaba entonces en reconocer el horror y sus múltiples caras para lograr ser perdonado algún día por lo que se es. Y eso hace Rian Malan en este libro, intentar poner en paz sus fantasmas, sin lograrlo del todo, pues un alma atormentada por la traición sabe que no pertenece a ninguna parte.