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El Papa, en Nochebuena: «En María y José vemos las huellas de familias que se ven obligadas a marchar»

 

  Nombre: Juan Vicente Boo
Fecha: 24/12/2017
Tipo:

Fuente: ABC
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El Sumo Pontífice ha centrado su homilía de la Misa del Gallo en invitar a la acogida

Recordando la historia de un matrimonio joven que no pudo encontrar una casa donde dar a luz a su hijo, el Papa Francisco ha centrado su homilía de la Misa del Gallo en invitar a la acogida, para que no se repita en las ciudades y los hogares cristianos la mezquindad de Belén ante el nacimiento de Jesús.

En una homilía cuidadosamente preparada y entregada con antelación a los medios, el Papa afirmado que «en los pasos de José y María» camino de Belén en una situación de peligro e incertidumbre «vemos las huellas de familias que hoy se ven obligadas a marchar. Vemos las huellas de millones de personas que no eligen irse, sino que son obligadas a separarse de los suyos».

En un mundo en que la proliferación de guerras por intereses económicos e intromisiones exteriores ha llevado al mayor número de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial, el Santo Padre ha recordado que el motivo de la huida de muchos «tiene solo un nombre: supervivencia».

Según Francisco, esas decenas de millones de personas se ven obligadas a huir de sus países, para «sobrevivir a los Herodes de turno, que no tienen ningún problema en cobrar sangre inocente para imponer su poder y acrecentar sus riquezas».

Volviendo al caso concreto de Belén, donde María y José no lograron siquiera una habitación de posada, el Papa ha subrayado que «precisamente en una ciudad que no tiene espacio ni lugar para el forastero, se enciende la chispa revolucionaria de la ternura de Dios».

El Santo Padre lleva en su corazón la tragedia del millón largo de refugiados rohingya de Birmania, a quienes viene ayudando desde hace tres años y con quienes se ha volcado en su viaje a Birmania y Bangladés hace tan solo tres semanas.

Su paso por Bangladés, el cuarto país del mundo en población musulmana después de Indonesia, India y Pakistán, ha dejado tan buen recuerdo que la primera ministra Sheik Hasina recibió hace tres días en su residencia oficial a 700 líderes cristianos del país para celebrar con ellos la Navidad.

La primera ministra, musulmana como la inmensa mayoría de sus 167 millones de compatriotas cantó villancicos con el cardenal Patrick D'Rozario y los líderes de las iglesias anglicanas y evangélicas, asegurando que «no solo los cristianos, sino todas las personas de todas las regiones y religiones han disfrutado con la visita del pontífice».

Como punto importante en un mundo demasiado cargado de prejuicios, el Papa ha subrayado en su homilía que el primer anuncio del nacimiento de Jesús, a cargo de los ángeles, tuvo como destinatarios a simples pastores, «hombres y mujeres que vivían al margen de la sociedad, no podían practicar todas las prescripciones rituales de purificación religiosas y, por tanto, eran considerados impuros». En cambio, Dios otorga el primer puesto a esas personas, consideradas «paganos entre los creyentes, pecadores entre los justos, extranjeros entre los ciudadanos».

Según el Papa «esa es la alegría que esta noche estamos invitados a compartir, a celebrar y anunciar. La alegría con que a nosotros —paganos, pecadores y extranjeros—, Dios nos abrazó en su infinita misericordia y nos impulsa a hacer lo mismo».