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Las devoluciones ilegales que no cesan

 

  Nombre: José Luis Rodríguez
Fecha: 13/08/2018
Tipo:

Fuente: El País
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Resulta difícil defender que la Guardia Civil esté habilitada para agarrar del brazo, cuando no arrastrar por el suelo, a quien acaba de acceder a España
Las devoluciones en caliente son las actuaciones de la Guardia Civil que consisten en entregar a Marruecos, sin cumplir la legalidad vigente, a personas extranjeras que son interceptadas tras acceder irregularmente al territorio nacional por el perímetro fronterizo de Ceuta y Melilla. Por estas prácticas, en octubre de 2017 el Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenó a España, al considerar que son contrarias al Convenio Europeo de Derechos Humanos que prohíbe las expulsiones colectivas (sin individualizar las circunstancias de cada caso).

¿Por qué es importante el estudio de cada caso de manera individual? Porque las organizaciones que están sobre el terreno nos alertan de que hay devoluciones en caliente de menores que tienen que ser protegidos, de refugiados que huyen de conflictos armados a los que hay que dar protección internacional, de personas heridas que no pueden andar a los que habría que llevar a un hospital y no entregar a las fuerzas auxiliares marroquíes. Estas prácticas lesionan, además de los cuerpos de quienes son devueltos ilegalmente, la calidad democrática de España.

¿Por qué la Guardia Civil actúa así en las vallas de Ceuta y Melilla? Porque considera que está llevando a cabo un rechazo en frontera. Sin embargo, la ley de extranjería no otorga esa competencia a la Guardia Civil. Cuando el extranjero intenta entrar por un puesto fronterizo habilitado (puertos o aeropuertos) sin cumplir los requisitos legales, es la policía nacional la que puede denegar la entrada. Y cuando el extranjero intenta acceder por un puesto no habilitado (pateras) es la Guardia Civil la que debe interceptar y entregar a la policía nacional para su devolución. En ambos casos cada persona tiene garantizada la presencia de un abogado y un intérprete.

Por ello resulta difícil defender que la Guardia Civil esté habilitada para agarrar del brazo, cuando no arrastrar por el suelo, a quien acaba de acceder a España, abrir la puerta de la valla y entregarla a las fuerzas de seguridad marroquíes sin antes individualizar sus circunstancias personales.

Estas actuaciones, a pesar de estar fuera de la ley, se realizan desde 2005 en las vallas de Ceuta y Melilla; desde entonces, incansablemente, el Defensor del Pueblo y distintas organizaciones no gubernamentales hemos venido denunciando estas prácticas ilegales que son sistemáticamente justificadas por el gobierno de turno.

¿Por qué dice el actual ministro que la actuación de la Guardia Civil es legal? Porque según su criterio las vallas que separan Marruecos de España están en territorio marroquí. Si dijera lo contrario, es decir, que las vallas están en territorio español, tendría que admitir que las devoluciones son ilegales. Así lo entendió el actual presidente del gobierno cuando estaba en la oposición al firmar el recurso de inconstitucionalidad contra la ley mordaza, cuando en 2015 intentó cubrir de legalidad las devoluciones en caliente.

¿Puede el ministro de Interior decir que la Guardia Civil actúa en territorio marroquí? Desde el siglo XIX las fronteras entre ambos países quedaron perfectamente delimitadas gracias a diversos tratados internacionales. Una vez establecidos estos límites territoriales, España en octubre 2005 decide levantar las vallas de Ceuta y Melilla. Parece de sentido común que cuando se encomienda a la Legión instalar las primeras concertinas lo hicieran en territorio español. ¿Alguien se imagina a la Legión española entrando en territorio marroquí a poner vallas?

Aceptar como legalidad las devoluciones en caliente es una violación del derecho que una democracia no se puede permitir. Nuestro ordenamiento jurídico prevé procedimientos de devolución con garantías. No se puede jugar con el concepto de frontera elásticamente según nos interesa y no se pueden practicar devoluciones sumarias cuando sabemos que muchas de esas personas vienen a Europa buscando protección.