Testimonios orales de migrantes, historias de vida complementadas con la galería de retratos.
Eduardo Quílez Seco, nieto de José Seco Mateo, alcalde republicano del año 1937 de Barbastro

 

  Nombre: Ángel Huguet
Fecha de nacimiento: 26/09/2011
Tipo: Testimonios escritos


Mi abuela Agueda Mata habla de Barbastro con cierta frecuencia, pero apenas tiene recuerdos de la ciudad", explica Eduardo Quílez Seco, mejicano nacido en el Estado de Guanajato, nieto de José Seco Mateo. Los barbastrenses del año 1937 le recordarán porque fue Presidente de la Comisión Gestora del Ayuntamiento Republicano –Consejo Municipal de Barbastro- y como tal, firmó en los billetes de la segunda emisión de "papel moneda" efectuada por el Ayuntamiento de Barbastro el 18 de agosto de 1937. La historia de José Seco, desde que se fue de Barbastro, es casi la de un "aventurero republicano", que murió hace quince años en Méjico, sin posibilidad de regresar a la ciudad en la rigió los destinos como presidente de una Comisión, de la que formaban parte Fernando Víu Buil, Daniel Balaguer Pueyo y Antonio Broto Almazor. "Mi abuelo guardaba muy buen recuerdo de Barbastro y murió con la ilusión de volver", explica su nieto.

La segunda emisión de "dinero municipal" fue aprobada en la sesión del 18 de agosto de 1937 por el Consejo Municipal que hacía, en aquellos momentos, las funciones de Ayuntamiento. A petición del Sindicato de Industrias Agrícolas, Pesca y Alimentación de la C.N.T. se procedió a emitir papel moneda por importe de 150.000 pesetas, distribuidos en series de 25 céntimos, 50 céntimos y 1 peseta, en tres tamaños distintos, en los que figuraban el escudo de Barbastro y las firmas autorizadas del Presidente, José Seco, y del Depositario José Arcarazo, según la información recopilada por Enrique Albert en el extra de Fiestas de 1993.

El Banco de Aragón fue depositario de la segunda emisión de 300.000 billetes de "dinero municipal" – la primera se puso en circulación en diciembre de 1936 y fue recogida a finales de 1937- que tuvieron una difusión muy limitada debido a la entrada de las tropas nacionales en Barbastro, el 28 de marzo de 1938. La mayor parte de los billetes quedaron en manos de los vecinos, sin posibilidad de cambiarlos. Esta es la relación más próxima, en tiempo e historia local, entre José Seco Mateo y la ciudad, a la que no regresó más por motivos de una vida azarosa, como exiliado de la colonia española en Méjico. Un relato que fue motivo de un reportaje en la HBO Ole TV Americana, en el que participo su viuda, Agueda Mata Torres, que tiene 83 años y sólo ha vuelto una vez a Barbastro, en 1986.

José Seco nació en Cetina pero buena parte de su vida transcurrió entre Barbastro y la comarca de Sobrarbe, "mi abuelo trabajaba en un comercio en el que vendían ropas, y en uno de sus viajes por Castejón de Sobrarbe conoció a su mujer, Agueda, con la que se casó. En Barbastro vivían en una casa en la calle Argensola, cerca del puente del Portillo y allí nació mi madre, Felisa Seco Mata", explica Eduardo Quílez durante un reciente viaje a la ciudad, "para conocer los orígenes" acompañado de su mujer, descendiente de los antiguos Mayas, "está fascinada porque esta cultura es completamente distinta a la que conoce en Méjico, donde se tiene una idea muy diferente sobre España". Para esta joven pareja, el Altoaragón ha sido "un hallazgo muy sorprendente porque no habíamos visto paisajes ni pueblos como estos. Hemos tocado nieve por primera vez, vimos iglesias románicas, no imaginábamos montañas como las de Benasque, ni pueblos como Aínsa con mucho turismo y Roda de Isábena, donde te sientes como en otra época".

La vida de su abuelo la conoce "a retazos" gracias a las historias y narraciones de su abuela Agueda. La entrada de las tropas nacionales en Barbastro, marzo de 1938, originó la salida de muchos republicanos, entre ellos José Seco, "mi abuela con mi madre de un año, cruzaron la frontera por Bielsa  hacia Francia y durante mucho tiempo perdió la pista de su marido. Incluso pensó que habría muerto en la guerra y por casualidad se encontraron de nuevo, gracias a un reportaje realizado por un periodista francés. Le preguntó a mi abuela Agueda por su procedencia y le contó que era la esposa del alcalde republicano de Barbastro y que desconocía su paradero. Un amigo de mi abuelo, que estaba en un campo de concentración, leyó el reportaje y les puso en contacto, al cabo de mucho tiempo. Regresaron a Barcelona porque mi abuelo estaba convencido de que aún tenía posibilidades de luchar por la República. Y de nuevo tuvieron que huir, esta vez con destino a Méjico". Esta es la narración de los hechos, contada a través del nieto de José Seco.

Carácter aventurero

Durante su estancia en Méjico, donde murió a los 85 años-, Seco fue comerciante y buscador de oro, entre otras actividades que le llevaron casi a la ruina. De este espíritu emprendedor surgió también la iniciativa de fundar una delegación del Partido Socialista Obrero Español, del que conservaba el carnet de afiliado número 1. "Conoció en persona a Felipe González y a otros dirigentes españoles y se caracterizó por su ferviente actividad", como exiliado español. Cuando falleció hace diez años, sus cenizas fueron extendidas cerca de un monumento nacional a Lázaro Cárdenas, por expreso deseo, propio del carácter de una persona luchadora, inquieta, casi aventurera".

Durante su estancia en Méjico, donde murió a los 85 años-, Seco fue comerciante y buscador de oro, entre otras actividades que le llevaron casi a la ruina. De este espíritu emprendedor surgió también la iniciativa de fundar una delegación del Partido Socialista Obrero Español, del que conservaba el carnet de afiliado número 1. "Conoció en persona a Felipe González y a otros dirigentes españoles y se caracterizó por su ferviente actividad", como exiliado español. Cuando falleció hace diez años, sus cenizas fueron extendidas cerca de un monumento nacional a Lázaro Cárdenas, por expreso deseo, propio del carácter de una persona luchadora, inquieta, casi aventurera".

"Mi abuela me contó que en Barbastro había billetes de dinero municipal firmados por su marido pero no los hemos visto nunca. Desde que era pequeño, me ha explicado muchas cosas sobre la ciudad, que he conocido por referencias. Ahora he visto la casa, en estado ruinoso, pero nos hicimos fotos para el recuerdo". José Seco solo regresó una vez a España desde su exilio mejicano, "acá tenía un familiar al que preguntaba, de vez en cuando, si podría volver y tuvo que esperar mucho tiempo. Vino a conocer las hijas de su primer matrimonio pero no llegó a Barbastro como le hubiera gustado".

Agueda Mata tenía 22 años cuando marchó de la ciudad "se fue marcada por la guerra, además huyó sola y sufrió mucho. Me contaba que fue la última en cruzar el puente de hierro de Aínsa, unos instantes antes de que lo volaran". Felisa Seco Mata, la hija barbastrense de José Seco, estuvo en Barbastro hace quince años y sigue a distancia, todo lo que se relaciona con la ciudad, por curioso que sea, "hace dos años dieron por la televisión mejicana una noticia sobre un original concurso de barbudos y nos hizo mucha gracia. Mi madre se emociona mucho y le lloran los ojos cuando oye cosas sobre Barbastro y el Pirineo. En casa no tenemos recuerdos de aquella época porque mi abuela no se trajo nada, solo conservamos una foto de la casa, ni siquiera los billetes de dinero".

Gracias al material informativo entregado por la Oficina Municipal de Turismo a Eduardo Quílez, durante la visita a Barbastro, su abuela Agueda y su madre Felisa, recordarán "viejos tiempos" a través de imágenes actuales de la ciudad y su comarca. No tienen nada que ver en absoluto, con la que dejaron un lejano día, en marzo de 1938. Sin un céntimo en el bolsillo, a pesar de la emisión de "dinero municipal" firmada por José Seco Mateo, que ni siquiera se llevó un billete de recuerdo.