Testimonios orales de migrantes, historias de vida complementadas con la galería de retratos.
Murió Lise London, jardín de utopías

 

  Nombre:
Fecha de nacimiento: 16/04/2012
Tipo: Testimonios escritos

Fuente: http://antoncastro.blogia.com/
URL relacionado: http://antoncastro.blogia.com/2012/040402-murio-lise-london-jardin-de-utopias.php

AQUELLA ELISA RICOL

[En mayo de 2001 entré en ‘Heraldo de Aragón’, tras diez años en ‘El Periódico de Aragón’ y otres tres en ‘El día de Aragón’. De ambos periódicos, dicho sea de paso, conservo preciosos recuerdos y una gratitud infinita y sincera. El 16 de junio, en el Jardín de Invierno, cumplí un pequeño sueño: logré entrevistar a Lise London, la mujer de origen turolense que había combatido con las Brigadas Internacionales y que había sido la esposa del comunista checo Artur London. Había leído con mucho cariño los dos volúmenes de ‘La madeja del tiempo’, publicados por Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, de la editora aragonesa Inmaculada Jiménez. El pasado día 31 moría Lise London, cuyo verdadero nombre era Elisa Ricol. Recuerdo que tras esta entrevista me mandó una postal muy cariñosa desde París, ahora no recuerdo si estaba escrita en castellano o francés. La guardo por algún sitio claro. Traigo aquí la entrevista, pero tiene más de diez años.]

Lise London pasea por el mundo su humanidad infinita, su pasión por la exactitud y su memoria recogida en los dos volúmenes de ‘La madeja del tiempo’. Ayer estuvo presente en la fiesta del Partido Comunista de Aragón en el Jardín de Invierno.

PREGUNTA._Su padre era de Cuevas de Cañart. Qué le contaba de su pueblo, de su vida?

RESPUESTA._Me recordaba la belleza del lugar y las enormes dificultades en que vivía. Procedía de una familia pobre, sin tierras. Tanto él como mi madre, que era de Dos Torres de Mercader, me hablaban de familiares humildes que habían estado en la guerra de Cuba y Filipinas. En 1916 mi padre, enfermo de silicosis (había trabajado en la mina, en canteras y en los túneles del tren), se marchó a Francia. Y en Saint Etienne nací yo.

P._Cuándo visitó por primera vez los pueblos turolenses de sus antepasados?

R._Tras la muerte de Franco, hacia 1980. Pero no nos quedamos a dormir. Artur estaba muy enfermo. Yo había estado antes en España, en la guerra civil, con las Brigadas Internacionales.

P._Cómo era el ambiente revolucionario en que se educó?

R._Mi padre, que no conocía nada de las teorías socialistas, tenía la reacción del obrero consciente: sentía el orgullo del trabajador. Creía en un mundo más justo y más fraternal. Quizá por ello la libertad, la fraternidad y la igualdad han sido mi divisa.

P._Sin embargo, en el Komintern de Moscú, usted se llevó un ligero desengaño. O no?

R._Desde luego. Estuve allí entre 1934 y 1936: había poco que comer, se necesitaban tickets para todo. Nos hacían ver que aquello era el paraíso, pero estaba muy lejos de lo que yo pensaba que era el paraíso.

P._Por entonces conoció a Artur London.

R._Sí, lo vi y me dije: éste es el hombre de mi vida. La gente me decía si me había vuelto loca. Era tísico y estaba condenado a morir pronto. Yo les decía a todos: prefiero vivir un mes con mi amor auténtico que toda una vida con alguien a quien no quiero.

P._Su decepción del comunismo burocrático le llevó a comparar a Stalin con Hitler.

R._Nunca he dicho eso. Stalin fracasó en su política, introdujo unos métodos represivos que no tienen nada que ver con nuestros principios, impuso una dictadura, pero el ideario comunista cree en la libertad, en la justicia, y ‘Mi lucha’ de Hitler contempla la desigualdad de partida: habla de una raza superior, la aria, y todas las demás son esclavas. Nuestro error fue que fuimos incondicionales a Stalin y que incurrimos en el culto a la personalidad.

P._Artur London estuvo en Mathausen y luego fue depurado por Stalin. No le hizo eso cambiar de opinión acerca del comunismo?

R._Al contrario. Me dijo antes de morir que, a pesar de todo lo que había sufrido, mantenía con más vigor que nunca los ideales de juventud. Y yo creo, por ello, que el comunismo es una alternativa. La lucha por la libertad siempre tiene futuro. El socialismo sigue siendo una utopía.

*He tomado las fotos de distintos blogs y web: El País internacional, la web de Ediciones del Oriente y del Mediterráneo...

PREGUNTA._Su padre era de Cuevas de Cañart. Qué le contaba de su pueblo, de su vida?

RESPUESTA._Me recordaba la belleza del lugar y las enormes dificultades en que vivía. Procedía de una familia pobre, sin tierras. Tanto él como mi madre, que era de Dos Torres de Mercader, me hablaban de familiares humildes que habían estado en la guerra de Cuba y Filipinas. En 1916 mi padre, enfermo de silicosis (había trabajado en la mina, en canteras y en los túneles del tren), se marchó a Francia. Y en Saint Etienne nací yo.

P._Cuándo visitó por primera vez los pueblos turolenses de sus antepasados?

R._Tras la muerte de Franco, hacia 1980. Pero no nos quedamos a dormir. Artur estaba muy enfermo. Yo había estado antes en España, en la guerra civil, con las Brigadas Internacionales.

P._Cómo era el ambiente revolucionario en que se educó?

R._Mi padre, que no conocía nada de las teorías socialistas, tenía la reacción del obrero consciente: sentía el orgullo del trabajador. Creía en un mundo más justo y más fraternal. Quizá por ello la libertad, la fraternidad y la igualdad han sido mi divisa.

P._Sin embargo, en el Komintern de Moscú, usted se llevó un ligero desengaño. O no?

R._Desde luego. Estuve allí entre 1934 y 1936: había poco que comer, se necesitaban tickets para todo. Nos hacían ver que aquello era el paraíso, pero estaba muy lejos de lo que yo pensaba que era el paraíso.

P._Por entonces conoció a Artur London.

R._Sí, lo vi y me dije: éste es el hombre de mi vida. La gente me decía si me había vuelto loca. Era tísico y estaba condenado a morir pronto. Yo les decía a todos: prefiero vivir un mes con mi amor auténtico que toda una vida con alguien a quien no quiero.

P._Su decepción del comunismo burocrático le llevó a comparar a Stalin con Hitler.

R._Nunca he dicho eso. Stalin fracasó en su política, introdujo unos métodos represivos que no tienen nada que ver con nuestros principios, impuso una dictadura, pero el ideario comunista cree en la libertad, en la justicia, y ‘Mi lucha’ de Hitler contempla la desigualdad de partida: habla de una raza superior, la aria, y todas las demás son esclavas. Nuestro error fue que fuimos incondicionales a Stalin y que incurrimos en el culto a la personalidad.

P._Artur London estuvo en Mathausen y luego fue depurado por Stalin. No le hizo eso cambiar de opinión acerca del comunismo?

R._Al contrario. Me dijo antes de morir que, a pesar de todo lo que había sufrido, mantenía con más vigor que nunca los ideales de juventud. Y yo creo, por ello, que el comunismo es una alternativa. La lucha por la libertad siempre tiene futuro. El socialismo sigue siendo una utopía.

*He tomado las fotos de distintos blogs y web: El País internacional, la web de Ediciones del Oriente y del Mediterráneo...