Testimonios orales de migrantes, historias de vida complementadas con la galería de retratos.
Niños inmigrantes: Samuel, el drama sin rostro

 

  Nombre: Romualdo Maestre
Fecha de nacimiento: 05/02/2017
Tipo:

Fuente: ABC
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Dicen que cuando la marea baja se pueden ver desde el faro de Trafalgar las cuadernas de los barcos que perdimos. Pero seguro que el paseante que el viernes de la semana pasada se encontró muerto a Samuel, un niño subsahariano de seis años, en la playa de Zahora, Barbate, vio otras costillas. Las que representan el drama humano de los sueños truncados, ese cementerio marino que en su parte más estrecha, de ahí su nombre, separa un pasado sin futuro de una esperanza. Sólo son 13 kilómetros.

«Muchos han querido ver en Samuel a nuestro Aylan Kurdi español (el niño sirio ahogado en las playas de Turquía), pero el Estrecho está lleno de aylanes, mohameds, aishas, saids, incluso de bebés recién nacidos que no tienen ni nombre», afirma Encarna Márquez, portavoz de la ONG Algeciras Acoge. «Sobre todo lo que pedimos es respeto por las víctimas y sus familiares, que no se tengan que enterar antes por los medios que por otros cauces oficiales», apunta esta voluntaria.

Helena Maleno, de Caminando Fronteras, otra ONG que trabaja desde Tánger, Marruecos, explica para este periódico: «Samuel aún no está identificado, hay posibilidades de que el niño hallado en la playa sea Samuel por el tiempo que ha pasado en el agua y porque no hay reportado otro niño desaparecido, pero suponemos que su estado no permite hacer una pre identificación visual con las fotos que ha aportado la familia y con las señales que afirman que tiene en el cuerpo».

«Ahora el foco está en saber -continúa- cómo de rápida va a ser la Administración Pública en identificar al niño, si a través de la embajada se va a facilitar a un padre angustiado que está en Kinsasa, la capital del Congo, poder hacerse un test de ADN para salir de dudas cuanto antes».

Cabe recordar que los días 11 y 12 de enero desaparecieron dos pateras con 14 personas. Dos días después empezaron a aparecer cadáveres. Se han recuperado seis, entre ellos el de una mujer. No es la madre de Samuel, a la que se da por desaparecida.

Lista de embarque

Maleno afirma que su ONG entregó a la Guardia Civil un listado con los nombres y fotos de los 14 desaparecidos. «Con los cuerpos encontrados se pudo hacer una pre identificación a través de las fotos, se avisó a las familias y éstas se trasladaron a España para hacer la identificación oficial, eso ha facilitado mucho las cosas», sostiene Maleno. «El viernes, cuando apareció el niño, como había uno en el listado, nos llamaron inmediatamente para que lo pusiéramos en conocimiento de su posible familia, algo que creemos que es una buena práctica, para evitar el dolor de las familias de enterarse por las redes, con lo cual el padre ya está informado». Él no habla castellano, ha designado a un representante en España para que haga todas las gestiones. Necesita saber si es su hijo para desplazarse y tomar una decisión, si le entierra en territorio español o se lo lleva al Congo, lo que le costaría unos seis mil euros. «Tal vez no pueda, pero tiene el derecho a despedirse de su hijo», concluye la representante de Caminando Fronteras.

¿Pasan los inmigrantes sus datos a las ONG antes de cruzar el mar como una garantía para sus familiares por si la travesía no concluye con éxito? Algeciras Acoge no los tiene dice Encarnación, «pero no son tontos, -admite- ellos tienen que idealizar el trayectoy la meta, aunque sepan que hay mucho peligro». A falta de poner rostro y una historia oficial a Samuel, se plantea que estuviera huyendo con su madre de la guerra de Congo, y que su peligrosa aventura de cinco mil kilómetros terminó cuando alcanzaban el último tramo y avistaban desde la barca inflable la costa española. Nada más se sabe.

José Maraver es el subjefe del centro de coordinación de Salvamento Marítimo en Tarifa, ducho en rescates en el Estrecho. ¿Cuánto tiempo tarda el mar en devolver un cadáver? «No hay hay una certeza, pueden ser tres horas, tres días, tres semanas, o nunca, depende de muchas circunstancias».

Madre desaparecida

Entre el pasaje consta otra mujer, Verónica, que hoy está entre los cinco ocupantes cuyos cuerpos no se han recuperado. Nada se sabe de ella. ¿Es la madre de Samuel? «Hay que tener mucho cuidado con lo que se escribe, las mafias aprovechan la ansiedad de las familias para chantajearlas, oye mira, le pueden decir al padre, tu mujer y tu hijo viven, entraron en España por otro sitio y nosotros lo sabemos», argumentan desde la ONG.

«Pedimos a los ayuntamientos de la zona que se impliquen, que acompañen a los familiares cuando tengan que identificar a una víctima, y a Exteriores que facilite visas para estos trámites, es muy duro ir a enterrar a un familiar y darte de bruces con que ya lo han hecho por ti no respetando tus creencias», termina esta voluntaria muy dolida por que muchas veces ellos sin apenas medios tengan que suplir a quien corresponde.

Hasta tres veces repite Encarna Márquez, la palabra «exquisito» cuando se refiere al trato que da la Guardia Civil a los inmigrantes. «Muchos, para ahorrarse dinero, compran balsas de juguete en Marruecos, toys. Navegan de noche, no saben nadar, y así se pasan horas y horas en la oscuridad. Llegan con diarreas, vómitos, mareos, mucho miedo y allí siempre está la Benemérita para ayudarles, con una dignidad encomiable», enumera Márquez.

El año que viene se cumplen 30 años de la primera muerte constatada de un inmigrante en el Estrecho, fue el 1 de noviembre de 1988. «Lo que no hay derecho es que transcurrido ese tiempo no exista aún un protocolo de actuación ante tragedias», se lamenta. «Una persona acaba de perder a un familiar en el mar y lo metemos en un centro de internamiento del que no puede salir; eso le hunde, al dolor se le añade la impotencia, cuando lo que necesita un familiar ante la pérdida de un ser querido es apoyo psicológico, tratamiento médico, no que lo encierren», expone la portavoz de esta ONG humanitaria. «Al Centro de Internamiento de Extranjeros de Algeciras -prosigue- se le conoce por la prisión de los inmigrantes, está en un estado lamentable, y debería haber excepciones para entrar allí como esta que le cuento, los familiares del muerto o del desaparecido no concilian el sueño, tienen un estrés permanente e intentos reiterados de suicidio».

El jueves, una comisión del Senado lo visitó y concluyó que necesita «mejoras». El Gobierno se plantea cerrarlo y construir uno nuevo en La Piñera.