Testimonios orales de migrantes, historias de vida complementadas con la galería de retratos.
"Los musulmanes en España deben integrarse pero también mantener su cultura"

 

  Nombre: Ángel Martínez
Fecha de nacimiento: 21/07/2017
Tipo:

Fuente: El Confidencial
URL relacionado: http://www.elconfidencial.com/mundo/2017-07-20/turquia-golpe-de-estado-erdogan-alemania-union-europea-gulen_1417837/

Cuando acaba de cumplirse el primer aniversario del intento de golpe de Estado contra el Gobierno de Recep Tayyip Erdogan, El Confidencial entrevista al embajador turco en España, Ömer Önhon, para tratar la detención de decenas de miles de personas, el grave deterioro de las relaciones diplomáticas con potencias europeas como Alemania y un proceso de adhesión a la Unión Europea que se encuentra en punto muerto. "Ciertos países europeos nos están apartando de Occidente", sostiene el embajador. Estos son sus argumentos.

PREGUNTA. Se cumple un año del intento de golpe de Estado, un año marcado por la detención de 50.000 personas por su supuesta implicación, el cierre de decenas de medios de comunicación y el enfrentamiento dialéctico del Gobierno turco con potencias europeas como Alemania. ¿Cómo describe la situación general de Turquía?

RESPUESTA. Ha pasado un año desde que un grupo de personas que se había infiltrado en varias instituciones del Estado turco, incluidas las Fuerzas Armadas, lanzó aquel golpe contra la democracia y el Gobierno electo. La mayor parte del Ejército y los partidos políticos se opusieron al golpe, al igual que la ciudadanía. Turquía tuvo mucha suerte: el pueblo defendió la democracia y hoy seguimos siendo un país democrático.

Desde entonces se ha demostrado que las personas que cometieron aquel crimen son miembros de una organización terrorista: el movimiento de Fetullah Gülen. Han sido llevadas ante los tribunales y el sistema judicial se está encargando de sus casos. Cuando cometes un crimen, pagas por ello dentro del marco legal, y eso es exactamente lo que está pasando en Turquía.

Soy consciente de que hay interrogantes sobre el número de detenidos. A día de hoy, 140.000 personas han sido objeto de ciertos procedimientos; algunas personas ha sido arrestadas, otras han perdido su trabajo, otras han sido encarceladas… Lo importante es que todas estas personas han sido investigadas por sospechas muy fundadas o evidencias muy claras de que pertenecen a la organización de Fetullah Gülen o están afiliadas a la misma. El objetivo no es la oposición, como aseguran algunos, o aquellos que se oponen al presidente Erdogan o al Gobierno, sino personas sospechosas de vinculación con la organización terrorista de Gülen.

P. Hablando de Gülen, ¿en qué punto están las negociaciones con EEUU para su extradición?

R. Turquía ha entregado a EEUU todos los documentos oficiales necesarios para lograr la extradición, porque Gülen vive en Pensilvania desde 1999. Hemos aportado evidencias muy claras de por qué queremos que le extraditen. Nuestro ministro de Justicia ha visitado Estados Unidos en dos ocasiones para tratar este asunto con su homólogo estadounidense. Ahora estamos esperando la respuesta de Washington. Dicen que están cumpliendo los procedimientos legales y que investigan el caso. Esperemos a ver qué sucede.

P. ¿Cuáles han sido sus acciones en relación a las organizaciones gulenistas que operan en España?

R. Hemos mantenido reuniones de diverso nivel y en diferentes ocasiones y hemos transmitido a las autoridades españolas la información que tenemos sobre las redes de Fetullah Gülen en este país. Y eso es todo, realmente, no quiero comentar nada más sobre este asunto.

P. El 15 de julio [aniversario del golpe] ha sido declarado por el Gobierno turco como el Día de la Democracia, cuando las detenciones de tantos periodistas y académicos han desatado las críticas de países europeos como Alemania o Austria por el "estado de la democracia" en Turquía. ¿Cómo responde su país a dichas críticas?

R. Tal y como he dicho, cualquier proceso en marcha en Turquía en relación a personas que ejercen estas u otras profesiones no tiene ninguna vinculación con su ideología o su oposición al Gobierno, sino con sus vínculos con una organización que intentó cometer un golpe de Estado. Hay que entender esto correctamente. Todo lo que estamos haciendo está bajo la garantía de la constitución y dentro del marco legal.

Países que hablan constantemente de libertad de expresión han impedido mítines de nuestros ministros ante las comunidades turcas en estados europeos. Es inaceptableDesafortunadamente, algunos países interpretan la cuestión como un movimiento del Gobierno turco contra la oposición política. No es cierto. En Alemania, por ejemplo, hay muchas personas vinculadas con el golpe de Estado que huyeron de Turquía y actualmente siguen en territorio alemán. Y algunos gobiernos europeos no hacen nada al respecto, lo cual incomoda profundamente a Turquía. No estamos hablando de periodistas o académicos procesados por sus ideas, sino de personas vinculadas o sospechosas de estar vinculadas a una organización golpista.

P. ¿De ahí el deterioro en las relaciones?

R. En ciertos países europeos la política nacional está, lamentablemente, dominando la postura de la sociedad, y aún más la de los políticos, en asuntos exteriores. Este ha sido un año de elecciones y todavía quedan algunos procesos electorales. Desafortunadamente, el terrorismo y el problema de los refugiados han provocado un innegable aumento de la xenofobia y la islamofobia en muchos países europeos. Y algunos políticos, en vez de buscar cómo resolver el problema, intentan aprovecharlo electoralmente. Esto ha dañado gravemente las relaciones [con Turquía].

A ministros turcos se les ha impedido hablar a las comunidades de origen turco que residen en países europeos, países que hablan constantemente de libertad de expresión. Es inaceptable. Países que, por otro lado, permiten manifestaciones públicas de una organización terrorista como el PKK (Partido de los Trabajadores de Kurdistán) bajo protección policial. No es posible entenderlo.

Por otro lado, todos somos miembros de la OTAN. Tenemos, de una u otra forma, una relación con la Unión Europea, una inmensa inversión bilateral y relación comercial. Hay cientos de miles de personas de origen turco viviendo en estos países. Por ello, todos debemos asegurarnos de terminar con estas tensiones. No obstante, creemos que gran parte del problema surge del hecho de que en algunos países europeos intentan sacar rédito electoral de la xenofobia, el problema de los refugiados o el terrorismo.

El embajador Ömer Önhon durante su intervención en un desayuno informativo de Fórum España. (EFE)
El embajador Ömer Önhon durante su intervención en un desayuno informativo de Fórum España. (EFE)

P. El presidente Erdogan dijo recientemente que la UE "no es indispensable" para Turquía y que incluso sería "un consuelo" que la Unión no aceptase a Turquía como miembro. ¿Cree que el proceso de adhesión está muerto?

R. Hemos mantenido relaciones con la UE desde la década de 1960 y el proceso de negociación para la adhesión empezó en 2004. Lamentablemente, desde entonces no hemos logrado avanzar mucho. Creemos que la entrada en la UE debe beneficiar a Turquía y a la propia Unión. No queremos rendirnos, formar parte del club comunitario sigue siendo nuestro objetivo.

Pero, por otro lado, la Unión Europea no trata a Turquía con honestidad, está siendo muy injusta en este proceso de adhesión. Nuestros políticos creen que Bruselas está retrasando el proceso. La UE hace todo esto mientras afirma que Turquía está apartándose de Occidente. Son ciertos países europeos quienes nos están apartando. Esa es la principal queja de los partidos políticos y el pueblo turco.

P. ¿Qué exigen entonces el Gobierno y la sociedad turca a la UE?

R. Pedimos que trate a Turquía de forma honesta y justa. Exigimos a Bruselas objetividad. No se pueden cambiar las reglas de juego en medio del partido. En el contexto internacional actual, es obvio que Turquía y la UE serán más fuertes si se unen, pero estamos fracasando en el proceso. Antes decían que Turquía no cumplía los estándares democráticos, que era un país demasiado pobre, demasiado grande... Bien, nuestra democracia es una democracia plural, y si no fuera así el proceso de adhesión a la UE ni siquiera se habría iniciado. Antes decían que éramos pobres, y ahora que estamos entre las 20 mayores economías del mundo nos dicen que somos demasiado fuertes, demasiado competitivos...

No obstante, el 23 de junio tuvo lugar una reunión en Bruselas entre el presidente Erdogan y los líderes de la UE, en la que se acordó que las tensiones deben reducirse y que es necesario retomar la senda del diálogo político. Nuestra esperanza es que se retome.

P. ¿Podrían afectar estas tensiones al acuerdo migratorio firmado entre Bruselas y Ankara para que Turquía frene la llegada de refugiados a Europa?

R. Desde que comenzó la crisis en Siria, en 2011, han llegado a Turquía tres millones de sirios. No podemos cerrar nuestras fronteras a personas que padecen una extrema necesidad, que llegan buscando protección y huyendo de una guerra civil. Hemos mantenido una política de puertas abiertas sin hacer ningún tipo de distinción entre musulmanes, cristianos, árabes, kurdos, turcomanos... Según los últimos cálculos, hemos dedicado 20.000 millones de dólares, una cifra descomunal, a los refugiados en los últimos cinco años.

Los musulmanes que viven en España o Francia deben integrarse, pero no olvidemos que la tolerancia es el mayor enemigo del extremismoCuando los refugiados comenzaron a llegar a Europa firmamos con Bruselas el acuerdo del 18 de marzo. Hemos mantenido nuestra parte del acuerdo, pero la UE no. Por ejemplo, debía entregarnos 6.000 millones de euros para asistencia, no al Gobierno turco, sino directamente a los sirios. Hasta ahora solo hemos recibido 850 millones. Cuando se cierra un acuerdo las dos partes deben cumplir sus compromisos para que éste se mantenga. Nosotros hemos cumplido, pero la UE no. ¿Qué sucede cuando una de las partes no cumple aquello que ha firmado? No entraré en esa cuestión.

P. En cuanto al auge del populismo por el terrorismo y la crisis de los refugiados que usted ha mencionado, ¿tenemos algo que aprender de Turquía?

R. En Europa hay un problema muy grave con los refugiados. En algunos países no son bienvenidos. Se les critica constantemente por su religión, por ser musulmanes. Algunos estados han dicho que solo aceptarán refugiados cristianos. No es justo. No estamos hablando de migrantes económicos, sino de personas que huyen de la violencia. Nadie en su sano juicio deja su hogar a no ser que se vea obligado a ello. En segundo lugar, la crisis de los refugiados no es un problema de un solo país, las cifras son tan enormes que superan la capacidad de acción de un único estado. Es una cuestión de solidaridad internacional. La UE tiene capacidad para hacer muchos más. En vez de eso, se ha producido un incremento de la islamofobia y la xenofobia. Y la influencia de dicha xenofobia en los procesos electorales es muy preocupante.

P. ¿Cuál es entonces la mejor forma de frenar el auge de esta islamofobia? ¿No cree que el problema está la expansión de las comunidades salafistas, como sucede en Francia, que chocan frontalmente con nuestro estilo de vida?

R. En primer lugar, debemos dejar de decir que Daesh y grupos similares representan al islam. Las cifras demuestran que cerca del 95% de las víctimas de Daesh son musulmanes, es decir, los musulmanes son el principal objetivo de esta organización terrorista. El islam es una religión de paz. Como usted dice, el estilo de vida es una cuestión muy importante. Hay personas que desean vivir bajo unas normas (religiosas) muy estrictas; y no hay problema mientras no interfieran en las vidas de otros. Creo que es un modo de combatir el extremismo. Tenemos que aceptar que no solo en el islam, en todas las religiones, también en el cristianismo y en el judaísmo, hay elementos muy radicales. Para ellos solo hay una verdad: su verdad.

Tenemos que aislar a estas personas todo lo posible. ¿Cómo? Logrando más armonía e integración entre religiones, manteniéndonos muy alerta y siendo muy activos contra el extremismo, contra la intolerancia. Cuando marginas a alguien por su religión le estás empujando hacia el extremismo. Los musulmanes que viven en España o Francia deben integrarse, tienen que aprender el idioma, respetar la cultura del país, formar parte del país... pero, por otro lado, nadie puede esperar que sean asimilados. Pueden mantener su cultura, su religión y su idioma de origen. La tolerancia es el mayor enemigo del extremismo.