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19 de Junio 2008
Retorno de Inmigrantes


LA Unión Europea se pone seria. La crisis económica obliga a que la tolerancia con que se han gestionado cuestiones que hasta ahora no eran de tanta urgencia vaya disminuyendo. Es lo que sucede con el fenómeno inmigratorio. Europa lleva años previendo su saturación, pero hasta el momento no se había sentido impelida a afrontarlo con la exigencia que ha decidido aplicará. En este sentido, las decisiones del Gobierno de Zapatero, abriendo liberalmente la mano a la inmigración irregular tuvieron un efecto llamada que fue criticado explícitamente en Europa, donde ya se veía venir la difícil situación actual. Si hace pocas semanas, el PSOE utilizaba en campaña electoral la acusación de xenófobo contra el PP por propuestas en política inmigratoria comunes en otros países de la UE, su discurso ha cambiado casi de modo radical. La crisis económica lleva a los líderes europeos, ya sin tapujos, a considerar que la Unión no puede seguir recibiendo entre 1,5 y 2,5 millones de inmigrante en situación de ilegalidad al año. La decisión de poner trabas a la inmigración y de repatriar a quienes estén en condiciones irregulares, incluidos menores, es contundente. Ni siquiera ha prosperado la enmienda de que los detenidos administrativamente hayan de ser presentados ante el juez antes de que transcurran 72 horas. Y no ha tenido efecto el documento que 44 países de África y América Latina -zonas eminentemente emigratorias- han dirigido al Parlamento Europeo para condenar «este intento normativo de violar los derechos humanos». Incluso hay quienes opinan que el argumento de fondo, que ha servido para que el Parlamento Europeo haya tomado tan drásticas decisiones, es el temor de que el arbitrario líder libio Gadafi consume su amenaza de embarcar hacia Europa a los 800.000 subsaharianos que malviven en su territorio. Está claro que el fenómeno migratorio ha de tratarse con exquisito cuidado, canalizando de la forma más racional su asimilacion. Pero sin olvidar que afecta a personas que huyen de sus países de origen por simple cuestión de supervivencia. Ayudar a esos países a salir de su postración sería la mejor forma de evitar, o de paliar al menos, los masivos desplazamientos migratorios que se producen.



Fuente: Heraldo Digital
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