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14 de Junio 2008
El Gobierno teme que la moderación del PP dificulte sus alianzas parlamentarias


José Luis Rodríguez Zapatero quería una derecha más europea en España, pero el giro hacia la moderación del Partido Popular tiene ya consecuencias con las que el PSOE no contaba. Las fuerzas minoritarias han perdido la aversión a secundar al primer partido de la oposición en los debates del Congreso. En la dirección del grupo parlamentario socialista confiesan que la posición más centrada de los populares les "complica en cierto modo la existencia"; sobre todo, después de haber decidido arrancar la legislatura sin alianza alguna. "Aquí recibes cuando das", admiten fuentes gubernamentales. De momento, aseguran no preocuparse porque hasta septiembre no hay intención de impulsar la actividad legislativa. La vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, restó importancia al asunto y alegó que si en el mandato anterior se pudo garantizar la estabilidad parlamentaria con menos escaños ahora también se hará.



Los socialistas aseguran que el cambio de rumbo en el que se ha embarcado el principal partido de la oposición es positivo porque permitirá desbloquear conflictos y llegar a acuerdos de Estado sobre cuestiones como la Justicia o el desarrollo estatutario que benefician al Gobierno, en tanto en cuanto le evitan un desgaste innecesario. Pero algunos no ocultan que la repentina recuperación de Mariano Rajoy, después de un intenso vía crucis, les ha cogido desprevenidos. "Ya hubo quien advirtió de que debíamos aprovechar la crisis del PP para avanzar posiciones; era obvio que el asunto se asentaría en algún momento y que entonces todas las miradas se dirigirían hacia nosotros -dice un veterano socialista-. Ahora estamos en eso".



El ejemplo más simbólico de la soledad del Ejecutivo se produjo este martes en el Congreso, cuando el PP logró concitar el acuerdo de todos los grupos en torno a una moción en la que instaba al Gobierno a adoptar medidas para paliar los efectos de la subida en el precio de los hidrocarburos. El PSOE acabó votando a favor, según los 'populares', ante la evidencia de que iba a quedarse solo. La vicepresidenta alegó hoy que el grupo socialista siempre tuvo intención de respaldar aquel texto porque "se ajustaba a los términos de la negociación" del Ejecutivo con los transportistas en huelga. Pero la 'popular' Fátima Báñez señala que, de ser cierto, sus homólogos socialistas no habrían presentado una enmienda de cinco puntos que nadie respaldó.



En la dirección del grupo parlamentario admiten que el asunto fue "conflictivo", pero defienden que pudieron solventarlo bien.

También quitan hierro al hecho de haber tenido que sacado adelante el techo de gasto para los presupuestos de 2009 con el único respaldo del PSOE, lo más que hicieron CiU, PNV y BNG fue abstenerse. "Ya decidimos desde el principio ir pactando las cosas individualmente en función de la temática, habrá días más fáciles y días menos fáciles pero en septiembre, cuando todos los partidos hayan resuelto sus situación interna el escenario será más claro", aducen.



Competencia



Es precisamente esa decisión de permanecer al albur de lo que ocurra en otras formaciones lo que ha despertado alguna inquietud incluso en el seno de la ejecutiva socialista. Eso y la sensación de que, tras elecciones, el Gobierno ha caído, en palabras de un asesor gubernamental, en una suerte de "depresión postparto". Otro asesor del presidente admite que ha habido una creencia más o menos extendida entre miembros del Ejecutivo y del partido de que ahora se merecían unas vacaciones. Todo cuando estratégicamente se ha decidido que hay que competir por el mismo espacio electoral que el PP.



A la vista de los estudios postelectorales el PSOE ha llegado a la conclusión de que Mariano Rajoy estuvo realmente cerca de ganar los comicios. Saben que, de no ser porque Rodríguez Zapatero logró fagocitar a las fuerzas de izquierdas, habría habido poco que hacer. Pero eso muestra un flanco débil: el centro. El trasvase de votos entre los dos partidos mayoritarios fue favorable a los 'populares' y, según los datos de que disponen los socialistas, los cerca de 600.000 electores que se fugaron del PP al PSOE en 2004 regresaron ahora. Al partido opositor le funcionó, admiten, su discurso sobre inmigración (especialmente en comunidades como Madrid) y economía. Sin embargo, le penalizó "por excesiva" la crítica a la política antiterrorista y al modelo de Estado.



El modo en que la nueva dirección del grupo parlamentario popular ha corregido el tiro ha descolocado al Gobierno. El fondo y las formas empleadas por la actual portavoz, Soraya Sáenz de Santamaría, dista mucho del que cada miércoles, en la sesión del control al Gobierno, usaban contra la vicepresidenta primera Eduardo Zaplana y Ángel Acebes. Y existe cierta inquietud en las filas socialistas ante la sensación generalizada de que todas las semanas, la dirigente popular gana la partida.



En todo caso, la línea de actuación del PSOE está fijada en la ponencia marco que el partido discutirá y aprobará en el congreso del primer fin de semana de julio. Un texto en el que se aboga por conquistar a las clases medias que se concentran en las grandes ciudades donde, se señala, "la derecha ha consolidado posiciones hegemónicas en los últimos años". El objetivo es ahora atraer a esos ciudadanos que más interesados por el "bienestar individual" que por los valores "más tradicionales" de la izquierda. Algo que también en el caso de Rodríguez Zapatero exige un giro al centro.

Porque, hoy por hoy, según admiten en sus filas conecta más con los jóvenes de la "izquierda radical" que con los socialdemócratas puros.



Fuente: COLPISA. Madrid
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