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07 de Septiembre 2008
Poner coto a la inmigración legal


La propuesta del ministro coincidía con un dato conocido horas antes: que la cifra de paro --según el Servicio Público de Empleo-- se elevó en agosto hasta los 2,5 millones de trabajadores. Nadie puede discutir la lógica de la afirmación de que si un país tiene a más del 10% de su fuerza laboral a la espera de un empleo, tiene derecho a plantear la revisión de la política de importación regulada de mano de obra que ha practicado anteriormente, durante un ciclo económico expansivo. En síntesis, el razonamiento del ministro es que si hay puestos de trabajo no cubiertos, y en un claro período recesivo, lo lógico es que los ocupen los inscritos en las oficinas públicas de empleo.
RECHAZO Y RECTIFICACIÓN La propuesta fue contestada de inmediato por sindicatos y partidos políticos, excepto el PSOE y el PP, que le acusa de copiar su programa. Fue rechazada también por la vicepresidenta, Fernández de la Vega, que corrigió al ministro de Trabajo y le hizo rectificar: "Nunca he hablado de liquidar las contrataciones en origen", explicó el viernes. Sin embargo, el rechazo a los planes de Corbacho --que por su inconcreción parecían improvisados-- tiene fundamento. El ministro volvió a vincular paro e inmigración, dando a entender que los que vienen de fuera quitan puestos de trabajo a los autóctonos. Está demostrado que esa vinculación es falsa, porque los inmigrantes han llegado siguiendo la lógica del mercado: España ha sido durante una década un país en expansión y nadie quería hacer los trabajos menos cualificados y peor retribuidos.
EJERCICIO DE REALISMO Este principio se mantiene, como lo prueba la utilización de inmigrantes temporales para recoger fruta. Quienes les contratan advierten de que, si se restringe la inmigración legal, se fomenta, aunque sea sin querer, la ilegal. Paradógicamente, 12.000 españoles se van a la vendimia francesa, donde les pagan 2.000 euros en tres semanas, porque no existe la amenaza, como pasa en España, de que los temporeros se queden allí al acabar la cosecha. En Francia, que también lucha para reducir su desempleo, se va a incentivar con una ayuda de 450 euros a los parados para hacer más atractivas las ofertas de trabajo cuya remuneración no compense la pérdida del subsidio. Es un ejercicio de realismo que debe explorarse.
RECHAZO Y RECTIFICACIÓN La propuesta fue contestada de inmediato por sindicatos y partidos políticos, excepto el PSOE y el PP, que le acusa de copiar su programa. Fue rechazada también por la vicepresidenta, Fernández de la Vega, que corrigió al ministro de Trabajo y le hizo rectificar: "Nunca he hablado de liquidar las contrataciones en origen", explicó el viernes. Sin embargo, el rechazo a los planes de Corbacho --que por su inconcreción parecían improvisados-- tiene fundamento. El ministro volvió a vincular paro e inmigración, dando a entender que los que vienen de fuera quitan puestos de trabajo a los autóctonos. Está demostrado que esa vinculación es falsa, porque los inmigrantes han llegado siguiendo la lógica del mercado: España ha sido durante una década un país en expansión y nadie quería hacer los trabajos menos cualificados y peor retribuidos.
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