Las Migraciones en Aragón

21 de Noviembre 2011
Más de quinientas familias piden ayuda en Calatayud para poder comer


No pasa el día en el que alguien se acerque a los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Calatayud en busca de ayuda para cubrir necesidades básicas como la comida. El número de peticiones se ha disparado. Ya ocurrió el año pasado. Y en el actual, la situación ha ido a peor. No es el único centro en el que se nota esta presión de personas sumidas en la pobreza, sin recursos. Otras organizaciones benéficas también dan testimonio de una problemática que ha ido a más.

Cada quince días se reúne la Comisión municipal de Bienestar Social. Según los datos a los que ha tenido acceso ABC, de media en cada una de esas reuniones quincenales se tramitan entre doce y quince solicitudes de ayudas de urgencia, aquellas pensadas para atender casos puntuales de necesidad en hogares bilbilitanos. Parte de esas peticiones se aprueban; otras se rechazan. La decisión depende del informe de los técnicos que acompaña a cada solicitud.

El problema es que el Ayuntamiento no tiene dinero suficiente para atender tal número de peticiones. El reglamento que regula la concesión de este tipo de ayudas establece que se concede una al año por solicitante. Solo en casos excepcionales se puede conceder más de una, generalmente cuando se trata de hogares en las que hay menores de edad, o cuando los afectados son ancianos en situación de vulnerabilidad.

En lo que va de año, unas quinientas personas han acudido a los Servicios Sociales municipales para pedir ayudas de urgencia del Ayuntamiento. A esta cifra hay que sumar las que gestionan, de una u otra forma, otras organizaciones benéficas como Cáritas. Al ritmo que va, a final de año se rondarán las seiscientas ayudas de urgencia solicitadas ante el Ayuntamiento de Calatayud.

En invierno, peor

«Hay peticiones continuamente, y cuando llega el invierno aumentan. Este año hemos tenido suerte de que el frío ha empezado tarde, pero ya hemos empezado a apreciar el repunte de solicitudes», indican desde Servicios Sociales. El Ayuntamiento consignó para el presente año en el presupuesto municipal una partida de 30.000 euros para ir repartiéndolos en forma de ayudas de urgencia. Pero el volumen de peticiones ha sido tal que en verano ya se agotó esa partida, y ahora se ha tenido que ampliar. De la herencia que recientemente dejó una bilbilitana al Ayuntamiento, éste va a dedicar 6.000 euros para ampliar la partida de ayudas de urgencia.

El perfil de quien acude en busca de una de ellas es variado. Según explican desde los Servicios Sociales municipales, predominan los colectivos más desfavorecidos, los que estaban en situación de más vulnerabilidad y a los que afectó más rápidamente la crisis. Abundan los inmigrantes, pero cada vez hay más personas españolas, que viven en Calatayud, que se han visto abocadas a acudir a los Servicios Sociales. En estos momentos, prácticamente una tercera parte de las solicitudes de ayudas de urgencia es de bilbilitanos. En cualquier caso, todos los que las reciben son empadronados en Calatayud, sean o no de nacionalidad española.

La gran mayoría de las ayudas que se conceden son para comprar alimentos. El importe por ayuda es de entre 100 y 200 euros, que no se entregan en metálico sino que se asignan a establecimientos comerciales, para que el beneficiario acuda allí a comprar comida.

«Hasta hace unos años, antes de que la crisis fuera tan severa, las ayudas de urgencia se concedían para gastos diversos a los que una persona no podía hacer frente en ese momento. Eran problemas puntuales, como por ejemplo un gasto extra porque se había estropeado la cocina, una situación de necesidad que le impedía pagar ese mes el alquiler del piso… Ahora, muchas veces ni nos podemos plantear conceder ayudas para ese tipo de gastos, porque el tipo de necesidad que cada vez abunda más es el de cuestiones de primera necesidad, muy básicas, como es la comida. La gente acude para que les ayudemos a comer», indican desde Servicios Sociales.

Entre quienes acuden en busca de ayuda ha aumentado el segmento de personas que, hasta que se ha recrudecido la crisis económica, llevaban una vida totalmente normal, y ahora se han encontrado sin recursos para lo más elemental. «Gente a la que le ha ido mal el negocio, o que llevan en paro mucho tiempo y se les ha agotado la prestación, a lo que se añade otro problema, el retraso en la concesión del Ingreso Aragonés de Inserción», la renta básica que gestionan las comunidades autónomas para aquellos que se quedan sin recursos económicos. «El problema es muy grave y lo que estamos primando son las ayudas de urgencia para alimentación», indican las mismas fuentes.

Comedor social

Tal es la situación que el Ayuntamiento se ha planteado abrir un comedor social. Está tratando de sacar adelante el proyecto en colaboración con las obras sociales de entidades de ahorro. Las gestiones ya están en marcha. Así, la ciudad contaría con un lugar en el que dar de comer a personas que no tiene recursos para algo tan básico como la alimentación



Fuente: http://www.abc.es
URL relacionado: http://www.abc.es/20111117/local-aragon/abci-familias-piden-para-comer-201111171259.html

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