Las Migraciones en Aragón

20 de Diciembre 2011
Casi 50 locutorios cierran por la marcha de inmigrantes


Cerca de 50 locutorios han desaparecido en los últimos tres años en Aragón, según datos de la Asociación de Locutorios de Madrid (ASOCELOM), la única en su sector en España y que “debido a la crisis” también cerró sus puertas la semana pasada.

La mayoría de estos establecimientos -cerca de un 60%- “no aparecen en los censos”, ya que no están registrados como tales. “Son casi siempre inmigrantes que abren el local sin saber de negocios, no tienen asesores legales y lo hacen de forma desordenada”; explican en la asociación.

“Teníamos registros de toda España, para conocer el estado de la actividad, porque al ser únicos en el país, tenemos socios de otras partes”, aseguran desde ASOLEM, donde en 2008 realizaron un estudio en la Comunidad aragonesa: ese año contabilizaron hasta 220 negocios de ese tipo. Hoy, afirman que no se llega a 170.

Dicen que “muchos abren seis meses, para probar, y vuelven a cerrar”. Otros, se van pasando de “dueño a dueño”, algo que se puede comprobar en la capital aragonesa: muchos venden el negocio por 3.000 o 5.000 euros, y por eso la mayoría de los locutorios pequeños suelen cambiar de manos de forma frecuente.

Desde el Ayuntamiento de Zaragoza explican que en la ciudad estos locales pueden funcionar de forma legal con licencias de actividad muy diversa y por eso mismo es complicado contabilizar el número de los que están operativos.

Recuerdan que los establecimientos son legales si avisan de su actividad. “Tienen que tener licencia urbanística, porque hacen reformas en sus establecimientos”, informan, pero algunos abren como locutorio, otros “añaden el epígrafe de cibercafé, venta de productos de alimentación, de bebidas no alcohólicas, venta de tarjetas de móvil, de móviles, envío de dinero y más”.

Locutorio y peluquería

El Locutorio Cibervía es un ejemplo de la evolución de este tipo de negocios. Operan desde hace 10 años en Conde Aranda en la capital aragonesa y han pasado de ser solo locutorio, a convertirse en agencia de viajes, venta de alimentación, envío de paqueterías y cibercafé.

“Hay unos que se han registrado para reparación de productos eléctricos y uno que además de locutorio ofrece servicios de peluquería”, informa el Ayuntamiento de Zaragoza.

Hace unos años, Cibervía tenían tres locales para poder dar abasto a los clientes, hoy solo se han quedado con uno. Su responsable es John Mejía y para él, la crisis del negocio se debe “sobre todo a que muchos inmigrantes están volviendo a su país”.

El Cibercafé Gran Vía tiene una historia parecida, abrieron como cibercafé y de allí pasaron a locutorio y a la venta de alimentación. Su propietario, Jorge Perdomo, insiste en distinguir entre locutorios. “Tienes que ver cómo son, si guardan calidad”, dice.

Locales más pequeños, como el locutorio Ibrahim en la calle García Galdeano de Zaragoza y los ubicados en Delicias y Las Fuentes, suelen ser de menor tamaño y muy marcados por la nacionalidad de sus clientes, que se dividen sobre todo en africanos y latinoamericanos.

“Es imposible sobrevivir si no ofreces más que locutorio”, afirma Mejía, algo en lo que coincide con Perdomo, quien asegura que las operadoras especializadas en tarifas para llamar al extranjero son otra de las causas de los problemas económicos del sector.

La mayoría de los responsables de estos negocios, coinciden en que la competencia sigue siendo "grande", porque siguen existiendo demasiados locutorios para pocos -y cada vez menos- clientes.

Peor calidad

“En 2005 eran locutorios grandes, con muchas cabinas y algún ordenador, pero en buen estado. Hoy en España el 80% de los establecimientos son cutres”, dice Antonio Exposito, presidente de la Asociación Nacional de Cibers (Ancibers).

Explica que, en su momento de auge, los locutorios terminaron por destruir el ya maltrecho negocio de los cibercafés, que ahora prácticamente han desaparecido como tales.

“Vinieron inmigrantes y pusieron precios más bajos, no podíamos competir y muchos se han convertido”, continúa. Desde ASOCELOM aseguran que se intentó “luchar contra esa tendencia”, asesorando a los miembros de la asociación en temas legales y empresariales.



Fuente: http://www.heraldo.es
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