Las Migraciones en Aragón

21 de Enero 2012
El valle de Alfambra


Desde Villalba Alta hasta la ciudad de Teruel, se extiende una franja, de irregular amplitud, que viene marcada, en toda su longitud, por el río Alfambra. Este río, fundador (juntamente con el Guadalaviar) del río Turia, ha dado vida a los pueblos que, a lo largo de milenios, se han asentado en sus orillas. Un río, y un Valle, regado por aquél, que ha permitido una agricultura de regadío que llegó, probablemente, a su máximo esplendor hacia la mitad del pasado siglo veinte.  Una gran variedad de productos se dieron, en abundancia, en aquella época: el cáñamo, la remolacha, la patata, el maíz... y diferentes frutas, cereales y forrajes que llenaron, durante muchos años, los aledaños del río. Y, además, como complemento creció, a su sombra, una numerosa cabaña ganadera, que no hubiese sido posible sólo con la aportación de los secanos.

Fue la época dorada de este Valle, la época de su mayor auge económico y poblacional, y la época en que, incluso, comenzaron a desarrollarse algunas industrias, especialmente harineras. Pero también fue una época de mucho esfuerzo y de mucho trabajo, excesivo trabajo. Eran los tiempos en que la fe y la esperanza anidaron en sus gentes.

Sin embargo, esta situación cambió de la noche a la mañana. Comenzó a extenderse la mecanización del campo, a la vez que algunos productos dejaron de cultivarse, y esto trajo consigo la menor necesidad de mano de obra, hundiendo en el paro a muchas personas. Por otra parte, paralelamente, algunas regiones comenzaron a industrializarse, impulsadas por el espíritu emprendedor de sus gentes, mientras que, a la vez, llegaban otras industrias, procedentes del exterior, que se acomodaron en aquellas zonas, señaladas por los gobiernos de la época.

Fuese una u otra la forma de establecerse, el resultado fue que empezaron a perfilarse las zonas industriales y las zonas de la emigración. El Valle del Alfambra se quedó, involuntariamente, con esta segunda opción, y las gentes de estas tierras empezaron a abandonar el Valle, en busca de un trabajo que, aquí, nadie les pudo proporcionar. Y así hemos continuado, paulatinamente, hasta llegar a la situación actual en que nos encontramos, con una escasa población, totalmente desequilibrada, en la que predominan las personas, ya jubiladas o próximas a la jubilación.

Ha llegado la despoblación a tal punto que, según el Padrón del último año, la población total, de todos los pueblos de este Valle, sobrepasa, escasamente, los mil habitantes. Una pequeña población que, además, no cesa de disminuir intermitentemente. Y esto nos produce una gran tristeza, una tristeza que se acrecienta, sabiendo que esta situación podría cambiar, si así se lo propusiesen quienes detentan el poder. Pero no, hasta ahora, no ha existido, a lo largo de los años, el más mínimo intento por solucionar esta situación.

Tenemos, en la cabecera del Valle, la llave para el cambio, esta llave es el pantano de Los Alcamines. Con la construcción de este embalse, este Valle del Alfambra daría un vuelco económico y poblacional. Este pantano podría ser el revulsivo para emprender otra Agricultura, una Agricultura distinta a la que se practicó en aquellos tiempos, ya pasados, y que ahora sería irrepetible.

Con una seguridad en el riego, que nunca tuvo, con la supresión de aquellas avenidas y desbordamientos del río, tan frecuentes, que anegaban las tierras, frustrando muchas cosechas, con la Concentración Parcelaria, que adaptaría las tierras a la actual mecanización y con la ampliación de nuevas zonas regables, tal como establece el Pacto del Agua, se instalaría una Agricultura de estos tiempos, más moderna y más rentable, una Agricultura muy distinta de la antigua y, por supuesto, de la actual.

Pero no hay manera. Nadie mueve un dedo, sabiendo que la solución está ahí, mientras sí lo hacen en otros lugares, con mucha menos rentabilidad que la que proporcionaría este Valle si se acometiesen las obras necesarias.
Llevamos, nada menos que un siglo, anhelando la redención de estas tierras, pero todos los gobiernos que se han sucedido, todos los gobiernos que tuvieron en sus manos el destino de esta zona, se inhibieron totalmente y no hicieron absolutamente nada.



Fuente: http://www.diariodeteruel.es
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