Las Migraciones en Aragón

14 de Marzo 2012
El Matarraña refuerza su economía con los proyectos de 150 extranjeros


Desde hace un par de décadas, la comarca del Matarraña se ha convertido en receptora de ciudadanos de diferentes países de Europa que dejan atrás sus ciudades y trabajos para emprender una nueva aventura profesional en nuestro territorio. No emigran por necesidad sino para cambiar el rumbo de sus vidas en el entorno privilegiado del Matarraña.

Actualmente, la colonia europea de la comarca suma 150 nuevos vecinos en los diferentes municipios. La mayoría de ellos argumenta la tranquilidad y el buen clima de la zona como principales razones para instalarse aquí. Sin embargo, hay más motivos. A los privilegios climáticos y paisajísticos se añaden otros condicionantes de tipo jurídico que facilitan que estas personas puedan emprender sus proyectos en el Matarraña. El principal condicionante que, hasta el año 2009, permitía que decenas de extranjeros se instalaran en la zona, era las facilidades que ofrecían a nivel urbanístico las leyes estatales y autonómicas. De ellas se beneficiaban todos aquellos inmigrantes europeos que llegaban a nuestro territorio con la intención de desarrollar un proyecto turístico rural. Muchos de ellos también se beneficiaban del apoyo de entidades como el Patronato de Turismo y Omezyma. Sin embargo, la situación actual es bastante diferente en pleno contexto de crisis y a raíz del cambio de ley en 2009. Con la derogación de las leyes anteriores y la entrada en vigor de la nueva, el proceso se ve ralentizado, una circunstancia que resta ventaja competitiva a nuestro territorio con respecto a otros similares como lo puede ser el Priorat catalán.

Recuperar la competitividad
Los extranjeros que han trasladado su actividad económica al Matarraña mantienen unas cifras de negocio «buenas» aunque la mayoría de ellos, dedicados al turismo rural, sufren la estacionalidad propia del sector. Por este motivo, se han adaptado a maximizar el rendimiento de sus negocios de abril a octubre mientras que reservan el invierno para acometer obras de mejora. Esta dinámica laboral funciona bien para todos aquellos que ya están instalados en la zona. No obstante, el Matarraña sigue ofreciendo posibilidades socioeconómicas a los nuevos inversores y emprendedores que a día de hoy llegan al territorio. Para ellos, el ritmo de crecimiento y desarrollo de sus empresas no es tan satisfactorio como lo era hace unos años. Los empresarios  europeos que actualmente invierten en propiedades en el Matarraña se ven perjudicados por la mayor burocratización a la que se ha sometido la tramitación de proyectos empresariales en Aragón.

Según el promotor de la empresa Country Property, David Suárez, la crisis en nuestra zona empezó con la aprobación de la ley de urbanismo de 2009, que ha paralizado el ritmo de desarrollo de los proyectos empresariales. Esta ley autonómica ha reducido el margen de actuación de muchos ayuntamientos y los proyectos urbanísticos se llevan a cabo con mayor lentitud. Antes de 2009, los ayuntamientos eran competentes para aprobar la construcción de viviendas unifamiliares aisladas en suelo rústico. Durante los años de vigencia de la ley que permitía esta autonomía urbanística municipal, las iniciativas en este sentido se realizaban de una manera rápida y cercana al ciudadano. Ahora, las competencias en materia urbanística han pasado a organismos supramunicipales, que no consiguen mantener un ritmo ágil de aprobación y licitación de proyectos.

Precisamente eran las condiciones urbanísticas anteriores a 2009 las que hacían del Matarraña una comarca atractiva de cara a los inversores exteriores. Hasta esa fecha, la empresa Country Property atrajo una inversión directa superior al millón de euros que repercutió íntegramente en el territorio. «El Matarraña podría ser la primera potencia del mundo en el desarrollo de proyectos urbanísticos rurales, y no lo es por culpa de la administración», ha explicado Suárez. Según el promotor, la comarca va perdiendo ventaja competitiva con respecto a otras zonas similares pero que tienen una administración, en materia de urbanismo, más ágil. «Hace poco perdimos una inversión de 450.000 euros para realizar un hostal en Arens de Lledó, cifra que los empresarios gastaron finalmente en Murcia», ha añadido Suárez. Esta región es actualmente competencia directa del Matarraña en el desarrollo de proyectos rurales. Además y desde la aprobación de la conocida como ley ‘omnibus’ por el Parlament, Cataluña también se postula como competidora directa de nuestro territorio en este ámbito.

Leyes que agilizan
Las exigencias de los emprendedores catalanes para facilitar la tramitación de los proyectos han encontrado respuesta con la aprobación de la ley ‘omnibus’, una demanda que comparten los agentes económicos de nuestro territorio. De acuerdo con esta ley, cualquier proyecto puede ser aprobado por la dirección facultativa sin necesidad de pasar por la administración. En el ámbito rural, esto supone que los arquitectos e ingenieros son autoridad suficiente para aprobar una obra. La aplicación de este precepto en las comarcas vecinas de la Terra Alta o el Priorat pueden dificultar la actividad económica del Matarraña, que basa gran parte de sus ingresos en el turismo rural.



Fuente: http://www.lacomarca.net
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