Las Migraciones en Aragón

12 de Marzo 2012
Un embarazo de muchos meses


Zaragoza.- “Te cambia la vida de cero a cien”. Eso es lo que ocurre cuando, después de muchos meses, e incluso años, la espera da sus frutos y un niño llega a casa de sus padres adoptivos. Son hijos muy esperados para padres que viven “embarazos” muy largos y para los que la experiencia es tan gratificante que la gran mayoría busca una segunda adopción.

Este es el caso de Olga Lázaro, una madre que está en trámites desde hace siete años para adoptar a su segunda hija. Su primogénita, de nueve años, llegó a Zaragoza desde China cuando tenía ocho meses y después de dos años desde que Olga rellenara el primer papel para la adopción en el Gobierno de Aragón.

Cada país es diferente en cuanto a los trámites a realizar para la adopción y, en el caso de China, un mes antes de viajar a por el menor envían a los padres una foto del niño o niña preasignado. Ya en China, hay que estar una semana en Pekín y otra en la provincia en la que ha nacido el bebé para llevar a cabo todo “el papeleo” necesario para que en el viaje a España ya sea todo legal. “En mi caso particular, mi hija estaba perfecta y cuidada. Necesitaba un poco de estimulación pero estaba estupenda”, recuerda Olga.

La edad de los niños adoptados cuando llegan a casa de sus padres adoptivos depende de diferentes factores y, uno de ellos, es el tramo de edad de los padres. Cada caso y cada familia vive una experiencia diferente y tiene unas expectativas distintas respecto a la adopción, pero la edad juega un papel fundamental porque no es lo mismo criar a un niño de seis años que de seis meses.

Para Olga, el día a día con su hija “es fabuloso”. Además, cuando son pequeños, “descubren las cosas contigo, las primeras palabras, las primeras fiebres...”, ha rememorado Olga.

Proceso de adopción

El primer paso para adoptar es ser consciente de la responsabilidad que conlleva tomar una decisión así. Como ha explicado Olga, “los padres nos jugamos mucho porque tiene que ser una paternidad muy responsable y tenemos que ser capaces de dar respuesta a los problemas de todo tipo que pueda tener el niño”.

Después hay que realizar la solicitud en la Diputación General de Aragón y pasar por una serie de pruebas que verifiquen que los padres van a saber cumplir con su función. El siguiente paso es adaptarse a los requisitos que tiene cada país, ya que son completamente diferentes. Por ejemplo, Filipinas no da en adopción a menores de seis años, Ucrania permite adoptar a monoparentales e incluso hay algunos países que permiten escoger el sexo de los niños.

Sin embargo, la demanda de los padres suele depender de los tiempos de espera. Olga ha remarcado que en China hubo una gran demanda porque era un país que funcionaba muy bien y preasignaban en unos seis meses. Sin embargo, esa gran demanda ha sido la que ha frenado el proceso y se ha pasado de meses a muchos años de espera. “Si los padres saben que en algunos países hay que esperar menos, escogen esos países para poder tener a los niños cuanto antes”, ha incidido Olga.

Rusia, Ucrania, Colombia, Ecuador, India, China, Vietnam y Filipinas son los países que cuentan con mayor flujo de adopciones en Aragón. En el año 2011, la DGA registró 145 solicitudes de adopción internacional y 113 nacionales. Sin embargo, sólo hubo 89 adopciones internacionales y 42 nacionales de familias que ya llevaban tiempo esperando a poder tener en casa a sus hijos. No obstante, el volumen de solicitudes de adopción de niños se ha reducido un 25% en Aragón coincidiendo con la crisis económica.

Problemas en el cole

Una vez que los niños están en casa, los problemas llegan en el colegio. Así lo ha asegurado Olga, que es profesora y forma parte de la Asociación de Familias Adoptantes de Aragón (Afada). Cuando un padre empieza el proceso de adopción “vive día a día y no piensa en lo que puede pasar después o en los problemas que puede haber en clase”, ha añadido Olga.

El mayor problema que registra Afada es que los niños no se adaptan al sistema educativo. Olga ha asegurado que aunque la diversidad se está normalizando en las aulas y el respeto va en aumento, los niños adoptados son muchas veces catalogados por sus rasgos "y lo pasan mal". Por ello, los padres “tenemos que darles herramientas para que sepan manejar este tipo de situaciones porque no podemos evitar que los otros niños les digan todo tipo de cosas, pero sí podemos ayudar a que lo lleven mejor”, ha puntualizado Olga.

Desde Afada han destacado que los profesores deben ser conscientes de que los niños adoptados tienen unas necesidades específicas, al igual que los inmigrantes o los niños que han sufrido un divorcio traumático. Aunque las circunstancias son diferentes, hay que saber abordar estas diferencias dentro del aula. “Cada niño es diferente, al igual que los biológicos, por lo que hay que saber aceptar las distintas realidades y convivir con ellas”, han añadido.

Afada

Afada, que cuenta con alrededor de 350 socios, acoge e informa a todas las familias adoptantes de Aragón, sin un país concreto. La Asociación, que se creó en el año 2000, también busca crear para los niños adoptivos un entorno en el que encontrar menores con experiencias parecidas.

Cuando se empieza un proceso de adopción, las preguntas se centran en torno a qué países dirigirse, qué papeles hay que rellenar, cuál es el seguimiento que hay que hacer para empezar a los trámites, etc. Cuando los niños ya han sido adoptados, Afada registra una gran demanda de posadopción.

“Hay padres que en algún momento se sienten desbordados y esta situación siempre está relacionada con el sistema educativo porque, al igual que con los biológicos, en algunos casos los niños no se adaptan”, han subrayado desde Afada.

Asesoramiento psicológico, talleres de estimulación-integración sensorial y terapia ocupacional infantil, talleres de arteterapia, musicoterapia, danzaterapia, psicomotricidad y expresión corporal; talleres psicoeducativos para familias en espera de adopción; jornadas y conferencias son algunas de las actividades que Afada organiza a lo largo del año y que tienen como objetivo ayudar a padres e hijos adoptivos.

“Desde chiquitines, los niños que vienen de otros países saben que son adoptados porque se ven diferentes físicamente y los demás niños se lo dicen. Por ello, son mucho más maduros. Nunca he abordado el tema como algo que no es y siempre he usado la sinceridad con mi hija y la he dicho que tiene unos padres en China”, ha señalado Olga.

Esta madre adoptiva ha recalcado que “todos asumimos parte de nuestra vida que nos gusta más o menos, pero eso no es malo. Los niños tienen que asumir que son adoptados y es algo doloroso para ellos y para nosotros. Preferiría que mi hija no sufriera, pero lo único que puedo hacer es estar a su lado y seguir disfrutando con ella cada minuto que pasa”. 



Fuente: http://www.aragondigital.es
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