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05 de Octubre 2008
Heinz-Christian Strache: la pesadilla azul


Heinz-Christian Strache: la pesadilla azul
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ENRIQUE M�LLER. Berl�n
Heinz Christian Strache tiene una legión de admiradores, la mayoría jóvenes y de sexo femenino, que creen que el político de 39 años es el único capaz de sacudir la anquilosada sociedad austriaca, de poner fin a la amenaza fundamentalista que se cierne sobre el país y poner freno a las amenazas que provienen de Bruselas.

La "esperanza azul", como suele ser llamado con respeto el lider del partido Liberal (FPÖ), una imagen que mezcla el intenso color azul de los ojos de Strache con el azul de la bandera de su partido, es cierto, prometió impedir que los extranjeros sigan abusando del sistema social austriaco, cerrar las fronteras a la inmigración y combatir la influencia del Islam

"Si uno desea obtener una vivienda, solo tiene que taparse la cabeza con un velo", denunció el político durante la campaña al acusar al partido Socialdemócrata de hacer más accesible las viviendas sociales a los inmigrantes que a los propios austriacos.

"Todos los inmigrantes que se convierten en criminales tienen que ser expulsados de inmediato", añadió, al cultivar el germen xenófobo de sus compatriotas que no ocultan su temor ante el fenómeno de la inmigración y la política de integración que favorece la Unión Europea.

Pero el principal enemigo de Strache es el Islam. Bajo el lema "Austria para los austríacos", el líder liberal prometió prohibir la edificación de mezquitas en el país y denunció que más del 50 por ciento de la población musulmana que vive en el país tiene simpatías fuertes por el fundamentalismo islámico, según Strache el "fascismo del siglo XXI".

La xenofobia


La demagogia xenófoba cautivó a los austriacos adultos un sector de la sociedad que creció con la leyenda de que el país había sido la primera víctima del nazismo y que había sido anexionado a la fuerza por Hitler en 1938. No fue hasta 1991 cuando el entonces canciller Franz Vranitsky puso fin a la leyenda al admitir la corresponsabilidad de sus compatriotas en las atrocidades cometidas por los nazis.

Este aspecto fue aprovechado por Jörg Haider, hace 10 años cuando logró la hazaña de llevar al FPÖ al gobierno con un discurso similar al que utilizó una década más tarde su discípulo más aventajado. Strache. al igual que su maestro nunca ha condenado los crímenes nazis e, incluso, defendió la conveniencia de eliminar del código penal el delito de "negacionismo" que castiga la refutación del Holocausto y los crímenes cometidos por el Tercer Reich.

La imagen


Aunque Strache no tiene el carisma y carece de la habilidad retórica de de Haider, ofrece una imagen moderna y fresca, gracias a sus 39 años y habla un lenguaje simple que cautivo a los votantes, sobre todo al elector joven.

El 40 por ciento de los jóvenes entre 16 y 18 años que votaron el domingo pasado por primera vez, dieron su voto a Strache, que cautivó a los nuevos electores con una campaña en la que mezcló la música moderna, la imagen del CHE y un lema robado a Barak Obama acompañado con musica rap: "Yes we can, for a change today".

El elemento más atrevido de su campaña, sin embargo, fue la utilización de la imagen del Che Guevara como modelo de libertad.

Con ella adornó miles de camisetas del partido para sugerir que el único campeón de la libertad en el país era el propio Strache.

"La idea era dejar en claro que Strache representa una esperanza viva y no la de alguien muerto hace tiempo", dijo Udo Landabuaer, jefe de las juventudes del partido, al defender la utilización de la imagen del Che.

La demagogia de Strache le ayudó a obtener el 18,2 por ciento de los votos. La próxima meta del líder del FPÖ será hacer las paces con su maestro, Jörg Haider, que ahora dirige el partido Alianza para el futuro de Austria. Juntos acumulan un excelente 28 por ciento del electorado, un porcentaje que les podría convertir en la segunda fuerza política del país, una realidad que les dejaría nuevamente en la antesala del poder.


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