Las Migraciones en Aragón

20 de Abril 2012
París y Berlín quieren cerrar fronteras


BRUSELAS –   El eje franco – alemán sigue imponiéndose en la Unión Europea. Los ministros del Interior de Francia, Claude Guéant, y de Alemania, Hans Peter Friedrich, enviaron ayer una carta a la Presidencia danesa de la Unión Europea que aboga por la revisión del Tratado de Schengen de libre circulación, con el fin de que los Estados puedan restablecer los controles fronterizos internos de forma provisional. Su objetivo es limitar el flujo de inmigrantes cuando consideren que alguno de los países del espacio Schengen, especialmente los del sur y del este por ser puerta de entrada de inmigrantes,  no son capaces de controlar efectivamente sus fronteras. Francia y Alemania quieren recuperar así unas competencias que cedieron cuando firmaron este tratado en 1985, que entró en vigor una década después. Las dos mayores economías de la zona euro reclaman un nuevo mecanismo útil para el caso de que alguno de los 26 Estados de la zona por la que se puede circular sin pasaporte –22 miembros de la UE y cuatro países no socios– se enfrente a flujos de inmigración extraordinarios.  Para ello, Francia y Alemania creen que se puede dar a la Comisión Europea un «papel importante», de «detección precoz»  de los problemas y coordinación de las medidas de apoyo a un Estado, pero, si no resultan suficientes,  quieren poder reintroducir los controles fronterizos internos 30 días. 

El papel del Ejecutivo comunitario sería entonces recomendar el fin o la continuación de los controles, pero el Consejo de Ministros, y por tanto los Estados, tendrían en todo caso la última palabra. En contra de lo que ha defendido hasta ahora Bruselas, París y Berlín abogan por que la decisión de aplicarlos corresponda a cada país, no a la Comisión Europea, y advierten de que ése es «un punto no negociable». «La prevención de las amenazas a la seguridad y al orden público corresponde a la soberanía nacional», subrayan los dos ministros. «El mantenimiento de las reglas en vigor que afectan a los casos de amenazas a la seguridad y al orden público es conforme a la necesidad de preservar la soberanía nacional y la competencia de los Estados miembros en esta materia», añaden.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, ha mencionado en varias ocasiones en los últimos meses y durante la campaña electoral la cuestión de la inmigración, hasta el punto de calificar la frontera entre Grecia y Turquía de «coladero» para inmigrantes. Además, Francia fue el primer Estado miembro en vulnerar el Tratado de libre circulación Schengen en febrero de 2011, cuando para evitar la llegada de inmigrantes tunecinos que huían de la Primavera Árabe a través de Italia, reintrodujo los controles en su frontera con el país alpino.  Los ministros del Interior de Francia y Alemania, que llevarán el caso a la próxima reunión del Consejo de Ministros de Interior el  26 de abril en Luxemburgo, insisten en que, con su propuesta, «preservan el equilibrio institucional y la eficacia del proceso de decisión» y contribuyen a «luchar más eficazmente contra la inmigración ilegal». Hasta ahora, la Comisión ha defendido que el principio de libre circulación sólo puede verse alterado en «circunstancias excepcionales». Esta discusión se produce en medio de otro sobresalto para la Unión, al anunciar Suiza que, a partir del 1 de mayo, el número de trabajadores que provengan de ocho de los estados miembros de la UE (Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia, Eslovaquia, Eslovenia y República Checa) quedará sometido de nuevo a cuotas.   España anulará Schengen por la cumbre del BCE
Si Alemania y Francia solicitan cerrar fronteras para limitar el flujo de inmigrantes, Cataluña lo hace para evitar la llegada de alborotadores y violentos. El Ministerio del Interior confirmó ayer que cerrará los espacios fronterizos entre España y Francia, desde el País Vasco hasta Cataluña, con motivo de la reunión sobre política monetaria del Banco Central Europeo (BCE), que se llevará a cabo en Barcelona entre el 2 y el 4 de mayo. La decisión llega después de que el conseller de Interior, Felip Puig, solicitase en una carta remitida el pasado 16 de abril al secretario de Estado de Seguridad, Ignacio Ulloa, la anulación del Tratado Schengen para eludir acciones violentas de los antisistema como las últimas acontecidas en las manifestaciones de la Ciudad Condal.
Aunque todavía se desconoce el número de días que podría cerrarse el espacio fronterizo con Francia, la misiva reclamaba hacerlo entre el 23 de abril y el 4 de mayo, ante el riesgo de que «se produzcan movilizaciones por parte de colectivos de radicalidad extrema contrarios a estos eventos». Desde que entró en vigor en 1985,  el acuerdo de Schengen se ha interrumpido de forma puntual por grandes acontecimientos.



Fuente: La Razón
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