Las Migraciones en Aragón

28 de Febrero 2013
El desempleo entre la población inmigrante reduce la llegada de sus familias



La crisis económica no solo ha reducido el efecto llamada a la llegada de inmigrantes a España, sino también ha provocado el desplome de las solicitudes de reagrupación familiar para este colectivo, una autorización de residencia temporal que se concede a los parientes de los extranjeros no comunitarios residentes en Aragón. La alta tasa de paro que sufre la población inmigrante y la disminución de sus ingresos impiden a una gran parte de estas personas pedir el permiso para traer a sus familiares. Desde 2008, cuando se presentaron 4.188 solicitudes en la provincia de Zaragoza, el número de instancias se ha reducido un 68% hasta las 1.335 registradas el año pasado. Un porcentaje similar al de Huesca, donde se han caído un 65% desde 2008 (466) hasta 2012 (163).

Además del número de solicitudes, también ha disminuido el porcentaje de las que son aceptadas. Hace cuatro años recibían el visto bueno aproximadamente la mitad -en 2008, 1965 de 4.188-, mientras que en la actualidad esa cifra ha caído, según apuntan los sindicatos y asociaciones de inmigrantes. Y es que uno de los muchos requisitos que necesitan cumplir para poder traer a sus parientes es el económico, que en la mayoría de casos suele impedir a los extranjeros el materializar la reagrupación.

Los baremos
“Una de las condiciones es que demuestren que son solventes para mantener a más gente con unas ciertas garantías”, dice Katrina Belsué, de SOS Racismo Aragón. Para que un inmigrante pueda traer a un familiar debe tener unos ingresos de al menos 799 euros al mes, cantidad a la que habría que sumarle 266 más por cada persona extra que quiera ser reagrupada, además de disponer de una vivienda adecuada en propiedad o alquilada.

“Los baremos que se exigían eran lógicos antes de la crisis, pero ahora suponen una barrera insalvable para muchas personas”, apunta Antonio Ranera, responsable del departamento de Inmigración de UGT Aragón, quien asegura que “es razonable que una persona que quiera traer a sus parientes deba ser capaz de mantenerlos, pero también lo es que una persona quiera estar con su familia. Se trata de una colisión de derechos de complicada resolución”.

El baremo económico, junto al que también hay que acreditar una cierta estabilidad laboral, es difícil de cumplir para buena parte de estos inmigrantes, un colectivo en el que la crisis económica ha causado importantes estragos. En 2006, el desempleo entre la población extranjera no comunitaria era del 11,2%, mientras que a lo largo de 2012 alcanzó el 36,63%, una cifra que supone más del doble de la tasa de paro de la población española en Aragón (16.01%).

Regreso a sus países
Con unos porcentajes de desempleo por las nubes, escasa estabilidad y salarios normalmente bajos, muchos inmigrantes han tenido que renunciar -o al menos demorar- sus aspiraciones de reunir en Aragón a sus familias. De hecho, cada vez son más los que emprenden el camino contrario y deciden regresar a sus respectivos países, donde, además de sus parientes, en ocasiones les esperan condiciones económicas mejores. “Está ocurriendo con algunos países de Sudamérica que están en pleno desarrollo, como Perú o Ecuador, pero suele ser menos común en zonas como África o Centroamérica”, analiza Ranera. “Está volviendo gente, pero también hay muchos que se resisten porque gastaron todos sus ahorros para venir y ahora tendrían que regresar sin absolutamente nada”, añade Belsué.

En esta caída de las reagrupaciones también ha podido afectar la disminución del flujo de inmigrantes que llegan a la Comunidad, aunque en un porcentaje no demasiado alto. “El hecho de que en los últimos años no hayan venido tantos extranjeros no debería tener mucha relevancia, ya que los que la solicitan ahora ya tienen que llevar en España un tiempo de forma regular”, afirma la responsable de SOS Racismo.

Beneficiarios y requisitos
El número de beneficiaros de esta medida dependerá de las condiciones económicas del solicitante, pero en principio pueden ser reagrupados los cónyuges -siempre que estén casados-, los hijos menores de 18 años o incapacitados, así como los padres o suegros, siempre que se acredite una dependencia económica de los mismos mediante el envío periódico de dinero.

Los solicitantes, por su parte, deben encontrarse de forma regular en territorio español, haber residido en el país durante un año como mínimo y haber solicitado la autorización para residir al menos otro año. Además, no pueden tener antecedentes penales, deben tener cubierta la asistencia sanitaria y no encontrarse dentro del plazo de compromiso de no retorno a España que el extranjero tras haberse acogido a un programa de retorno voluntario.

Fuente: heraldo.es
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