Las Migraciones en Aragón

13 de Agosto 2013
Latinoamericanos y africanos son los que más solicitan a Cruz Roja Zaragoza regresar a su país



Las ayudas del Ministerio de Trabajo e Inmigración que se canalizan a través de Cruz Roja Zaragoza para el retorno voluntario de personas indocumentadas, están agotadas. En el primer semestre de este año catorce personas se han acogido a este plan dirigido a personas que carecen de recursos y se encuentran en situación de extrema vulnerabilidad.

Mujeres solas con hijos, enfermos, familias completas o personas solas en riesgo de exclusión social son algunos de los perfiles de los beneficiarios de estas ayudas para extranjeros que quieren volver a sus países de origen. En estos momentos, “una docena de personas que reúne los requisitos aguarda su turno en la lista de espera de Cruz Roja en Zaragoza al carecer de más fondos para financiar su regreso. Sin embargo, el número de solicitantes y de personas que requieren información es mayor”, han señalado desde la institución en un comunicado.

Cruz Roja realiza un estudio y valoración social minuciosa sobre cada caso antes de decidir a quiénes se les paga el billete de avión y se les concede una cantidad económica de 400 euros con la que puedan iniciar una nueva vida en su país natal. En determinados casos, la institución financia con fondos propios o colabora con otras entidades y asociaciones para solucionar situaciones concretas.

Loli Ortega lleva veinte años al frente del área de Inmigrantes y Refugiados de Cruz Roja en Zaragoza y afirma, de forma rotunda, que la crisis ha incidido de forma extraordinaria. “Llevamos unos años que la demanda de solicitudes de retorno es tremenda”, ha señalado. “Antes, la mayoría de los casos que teníamos eran de personas enfermas que carecían de medios de subsistencia, ahora nos encontramos con casos extremos de personas que carecen de expectativas de empleo y de medios de vida”, ha subrayado.

Ciudadanos procedentes de Centroamérica, en especial nicaragüenses, y de países africanos como Guinea Ecuatorial, Senegal, Ghana o Camerún, encabezan la lista de los solicitantes de estas ayudas. “Nos encontramos con situaciones impensables hace años”, ha declarado la responsable de éste área. En este sentido, Orteha ha comentado que “el africano, aunque tenga papeles, es reacio a regresar a su país y aguanta los que sea tras alcanzar la meta de llegar a Europa”. “Parte de mi tarea es que las personas se enfrenten al fracaso con ilusión y prepararles para el choque del retorno”, ha indicado.

La frustración, el temor al reencuentro tras muchos años de ausencia, el choque social, cultural, el idioma (en especial el de aquellos núcleos familiares con menores), son algunas de las preocupaciones que afrontan las personas que deciden regresar a sus países tras arrastrar penurias que conllevan, en muchas ocasiones, cuadros de angustia y depresión.

Los que disponen de recursos suficientes abandonan España por sus propios medios. Sin embargo, la crisis y el deterioro social que se ha producido en estos años ha llevado incluso a estas personas a tener que renunciar a la nacionalidad española para poder acogerse al retorno voluntario, puesto que los españoles no pueden beneficiarse de estas ayudas.

Otra de las fórmulas de retorno voluntario es para personas documentadas en situación extrema de vulnerabilidad. En este segundo semestre del año, Cruz Roja Zaragoza ya ha iniciado la tramitación de ayudas para este colectivo.

Rosa llevaba cerca de diez años en España. Dejó la costa de Venezuela y a la familia llena de ilusiones en busca de “un mundo mejor”. Atraída con falsas ofertas de empleo, de promesas de legalización de papeles, previo pago de diversas cantidades de dinero de entre 300 y 400 euros, que nunca llegaban, ha pasado esta década. Ha trabajado la mayor parte del tiempo en el sector de la hostelería, estos últimos cinco años en el bar de un municipio de la provincia de Zaragoza.

La soledad y el desengaño le han hecho caer en una profunda depresión y ha decidido regresar con su familia. Es consciente de la situación que va a hallar en su país y el choque que va a suponer para ella una vida de carencias “lo más importante de mi vida es estar ahora con mi familia, en mi país; aunque Venezuela se derrumbe en pedacitos, yo me siento orgullosa de ser venezolana”. Pese a las experiencias negativas que se ha encontrado en su estancia en nuestro país, no guarda rencor. “Esta es una experiencia que nunca voy a olvidar: Yo siempre voy a llevar a España en el corazón donde he aprendido cosas buenas y malas”, ha explicado.

Fuente: aragondigital.com
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