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27 de Febrero 2015
Solo 431 inmigrantes solicitaron ayuda para volver a sus países durante la crisis



A pesar de las dificultades económicas y sociales que han afectado a Canarias durante los últimos años, solo 431 inmigrantes que residían en el Archipiélago pidieron ayudas públicas para poder retornar a sus países. Entre 2009 y 2013 el Ministerio de Empleo y Seguridad Social subvencionó los billetes de un total de 12.689 extranjeros de toda España, que debido al aumento del desempleo solicitaron apoyo para volver a su entorno. Este programa se gestiona a través de la Organización Internacional de las Migraciones, que recibe fondos de la Secretaría General de Inmigración y Emigración para llevar a cabo los viajes.

La situación de crisis alentó durante los últimos año a muchas familias a tomar la decisión de volver a su lugares de origen. Para ello cuentan con varios programas de ayudas públicas, que facilitan la vuelta a casa a aquellos inmigrantes, tanto en situación irregular como quienes residen legalmente en España, que deseen regresar a sus países.

Los requisitos para poder optar a una de estas ayudas son: firmar un compromiso de que no volverán a España a trabajar durante al menos tres años; y no tener concedida la doble nacionalidad, aunque sí podrán hacerlo aquellos que la estén tramitando. No pueden acogerse a estos programas los extranjeros que tengan tarjeta comunitaria, ni tampoco aquellos que tengan causas pendientes con la justicia.

El programa de retorno voluntario de extranjeros financia los billetes del solicitante y de los miembros de su familia que quieran marcharse con él, y además les concede una ayuda de 450 euros por persona, que puede alcanzar hasta los 2.000 euros por familia, y se encarga de la tramitación de todo lo necesario para el viaje.

Último recurso

"Este tipo de ayudas muchas veces son el último recursos de inmigrantes que se encuentran en una situación de especial vulnerabilidad", explicó Eva Valdés, trabajadora de la Organización Internacional de las Migraciones, que acudió ayer a dar una charla informativa sobre la tramitación de estas ayudas a los trabajadores sociales de varios ayuntamientos de la provincia tinerfeña.

Los trabajadores sociales deben rellenar un informe que deberán remitir a la organización en Madrid, para justificar la situación social de aquellas personas que demanden una ayuda para poder volver a casa.

Una vez que se ha aprobado la solicitud, la organización se pone en contacto con los demandantes para acordar la fecha del viaje. "Normalmente se les da entre dos semanas y dos semanas y media para que puedan organizarse antes de volar", manifestó Valdés. La trabajadora apunta que el proceso de retorno puede cancelarse hasta que la organización compre los billetes, "cuando se efectúa la reserva ya no hay vuelta atrás". Cuatro o cinco días antes del viaje la organización les ingresa la ayuda para que puedan retirarla y llevarse el dinero en efectivo a su país.

Valdés insistió en que "el retorno no es para todo el mundo, solo para aquellas personas más vulnerables". Por este motivo, desde la Organización intentan ayudar "con los fondos que tenemos a la mayor cantidad de gente posible y entre ellos a los que estén en una situación más delicada".

Sin embargo, estos procesos de retorno también se encuentran con dificultades a la hora de organizar el viaje. "Nuestros trayectos no pueden pasar por Europa, ni hacer escala en Estados Unidos, tienen que ser vuelos directos lo que encarece mucho el precio", explica esta trabajadora de la organización. Valdés aseguró que la gran mayoría de los problemas surgen en relación con el equipaje. "Los que se marchan suelen querer llevarse toda su vida a cuestas y eso incluye por ejemplo a mascotas o herramientas de trabajo, lo que muchas veces es algo muy difícil", argumentó. Las compañías aéreas con las que trabaja la organización solo admiten que los pasajeros viajen con dos maletas de 23 kilos, más otros diez en cabina. "Lo que pase de ahí tienen que costearlo ellos mismos, por lo que muchos utilizan la ayuda para pagar el exceso de equipaje", explicó Valdés.

A parte de este programa existen varios más destinados a ayudar a quienes quieren volver a sus países. Uno de ellos es el conocido como programa APRE, que consiste en el pago íntegro de las prestaciones por desempleo de un inmigrante que ha cotizado en España, pero quiere retornar. El proceso consiste en un primer pago del 40% cuando aún esté en España y el resto cuando ya esté residiendo en su país.

Otro programa que también lleva a cabo la Secretaría General de Inmigración y Emigración es conceder a aquellas personas que estén interesadas y sean admitidas una pequeña ayuda para montar un negocio en su país de origen, además del gasto del billete. Para ello primero tienen que pasar en España un curso de formación. "Este programa está especialmente recomendado para africanos, que quieren volver a su país pero con garantías", porque no es lo mismo buscarse la vida en Latinoamérica que en este continente, argumentó Valdés. Ningún extranjero residente en Canarias se ha beneficiado de estas ayudas en los últimos cinco años.



Fuente: La Opinión
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