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07 de Marzo 2015
"Invertir en convivencia es más barato que invertir en integración"



En el contexto de los recientes movimientos xenófobos en Europa, ligados, sobre todo, al odio hacia corrientes como el yihadismo, y al auge de los proyectos para políticas de integración, profesionales del ámbito de la intervención social han participado hoy en un debate sobre la gestión de la diversidad cultural. Juan Antonio Segura, presidente de la Comisión de Políticas de Integración, explicó que "invertir hoy en convivencia es más barato que invertir mañana en conflictos de integración".

Para Maite Andrés, psicóloga y portavoz del Secretariado Gitano, "lo primero que hay que preguntarse es qué modelo de sociedad queremos, ya que una sociedad no progresa si no lo hacen sus integrantes", y añadió que en cuestiones económicas "no es un gasto social, es una inversión en políticas sociales para que todos los grupos progresen y ayuden a producir en este país."

Carlos Giménez, responsable del proyecto de Intervención Comunitaria Intercultural (ICI) de la Obra Social La Caixa, que organizaba el encuentro, destacó que la "cohesión social es posible pero sólo si se consigue con el trabajo de todos". Su refllexión se fundamenta sobre una iniciativa que opera ya en 40 territorios de actuación y que comenzó su andadura en el año 2010, analizando diferentes tipos de barrios (urbanos, centros históricos degradados, extrarradios...). Se pudieron comprobar mejoras dos años después, comenzando así la segunda fase, en la que se encuentra el proyecto actualmente, con 23 territorios más.

Giménez hizo referencia a los tres grandes huecos que deben cubrir las políticas públicas en favor de la integración: Una "escuela pública de calidad", una "juventud incluyente" (para impedir que los más de 700.000 menores de 16 años hijos de extranjeros acaben en pandillas excluidas del resto) y una "salud para todos", ya que es "totalmente contradictorio pretender que no crezca el odio y la xenofobia y que 900.000 inmigrantes no tengan ahora tarjeta sanitaria".

Este proyecto parte de la creencia de que la sociedad en la que nos encontramos gira en torno a la diversidad cultural. Programas como el de la lucha contra la pobreza infantil -de los casi 60.000 niños atendidos, el 55% procede de familias de inmigrantes-, el de atención a personas con enfermedades terminales o el de incorporación laboral -por el que el año pasado mas de 18.400 personas encontraron trabajo; de ellas, 2.500 inmigrantes- contribuyen a esta labor que debe centrar sus líneas de acción en "la nueva concepción de la ciudadanía".

Según Giménez, "necesitamos un enfoque y un modelo adecuado" que debe centrarse en la convivencia ciudadana intercultural. "Europa no puede quedarse en la mera coexistencia, no basta con 'no voy a agredir al homosexual o al gitano, voy a defender que el otro sea como debe ser'".

En este contexto, Dani de Torres, de la Red Española de Ciudades Interculturales, mencionó la "Europa de las dos velocidades" y defendió el modelo de España como el de un "alumno aventajado", comparado con el de otros países que llevan hasta 50 años lidiando con los temas de diversidad: "En estos últimos tres años he tenido que viajar a muchos países y hablar con muchas ciudades de cuáles son las políticas, digamos, interculturales que se están llevando a cabo. Puedo decir que en cuanto a picar piedra desde la proximidad, desde los municipios, con el tejido social y el papel de las entidades y otros actores sociales, yo diría que no nos gana nadie". Consideró que hay que "levantar un poco la cabeza y ser conscientes de que en esa idea de la Europa a dos velocidades muchos de los del norte están viniendo aquí a aprender y a ver lo que hemos hecho en pocos años para que muchos de los barrios de este país estén como están a pesar de ciertos indicadores".

Son muchos los barrios en los que el ICI ha contribuido en planes de integración, como La Cañada Real, en Madrid, las 3.000 Viviendas, en Sevilla, y los barrios de Paterna, en Zaragoza, pero para Juan Antonio Segura es necesario que la diversidad se traslade a los medios de comunicación: "Tenemos que hacer posible que esa diversidad se traslade desde los barrios y los centros educativos al conjunto de los actores de nuestra sociedad (...) que se traslade al tejido empresarial, para que le demos ese gran valor positivo que tiene la diversidad". Planteó la necesidad de erradicar ese valor negativo que tiene la diversidad como conflicto social y empezar a verla como "una de las grandes riquezas que tenemos".



Fuente: El Mundo
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