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23 de Abril 2015
Inmigración y urnas: un problema que no da votos



El pasado martes, día 14 de abril, nos despertamos con la noticia del naufragio, frente a las costas italianas, de una embarcación repleta de inmigrantes subsaharianos. Se habla de 400 fallecidos y 150 supervivientes. La Guardia Costera italiana había rescatado ya a 5.600 personas del mar en las últimas semanas. Cinco días más tarde fueron salvadas 28 personas de otra embarcación naufragada. Las estimaciones, en este segundo caso, hablan de 950 muertos o desaparecidos. A lo terrible de estas dos noticias hemos de añadir una tercera; quince inmigrantes musulmanes de origen subsahariano permanecen detenidos en dependencias de la Policía de Palermo; están acusados de asesinato con el agravante de odio religioso tras haber tirado por la borda a doce nigerianos y ghaneses de religión cristiana que viajaban en la misma barcaza, rumbo a Italia.

También acabamos de ver en Roma la celebración de una conferencia de presidentes de Parlamentos europeos. La inmigración, con los dramáticos casos que acabamos de exponer, fue un tema de obligada referencia. De hecho, se espera que el primer ministro italiano Renzi convoque otra cumbre para tratar de modo específico esta cuestión, cuya urgencia resulta evidente. Incluso el papa Francisco ha señalado que "no debemos cansarnos de solicitar un compromiso más amplio a nivel europeo e internacional".

Yendo más allá del enfoque institucional, cabe hacerse la siguiente pregunta: ¿cuáles son los efectos de la inmigración sobre el conjunto de la ciudadanía y los partidos políticos? ¿Es una cuestión determinante a nivel de voto y, por lo tanto, debe ser abordada en campaña electoral?

El votante que se considera a sí mismo de derecha o centro-derecha tiende a percibir la inmigración con mayor problematicidad que el votante de izquierdas

A tenor de los datos que maneja la ONU respecto a movimientos migratorios y si centramos el foco sobre la Unión Europea, veremos que España, en 2013, era el cuarto país receptor de inmigración, siendo superado por Alemania, Reino Unido y Francia. Las estimaciones de la ONU consideran "migrante" a residentes por más de un año en países distintos al de su nacionalidad de origen. Con este barómetro, dentro de los datos de inmigración podremos encontrar rumanos, alemanes o franceses –oriundos de países de la UE– junto a suizos, marroquíes o rusos. Todos ellos son igualmente extranjeros que hacen sus vidas en España.

Los datos nos dicen que en 2013, en España, vivían 6,3 millones de extranjeros, es decir; un 12,7 % de todos los casos similares recogidos dentro de la UE. Para juzgar este número en su conveniente medida, creemos indicado señalar que Alemania contaba con casi 10 millones de residentes extranjeros y que cinco de los 28 países de la UE superaban –en diferente medida– los cinco millones. 

¿De qué países son oriundos los inmigrantes residentes en España? Siguiendo los mismos criterios arriba expuestos, obtenemos un ranking de 20 países. El primer puesto es para Rumanía –país miembro de la UE– con casi 800.000 de sus ciudadanos residiendo en 2013 en España, seguido de Marruecos –745.000 personas– y, en tercer lugar, Ecuador con ya 300.000 personas menos que los oriundos del país magrebí. Hablamos de un total de 113 países distintos que son los que aportan los 6,33 millones de personas extranjeras en España. En el caso de Rumanía, por ejemplo, vemos que representa un 12,6% sobre el conjunto total. Añadir que, en el ranking del top 20, siete son países de la UE.

Pero España no solo recibe inmigración, sino que también es fuente de emigración. En 2013 salieron del país 600.000 personas. Sus principales destinos fueron para Francia –casi 171.000 españoles–, seguido de EE.UU. –55.000– y, acto seguido, Argentina, Alemania, Reino Unido, Bélgica, Italia, Brasil y Holanda: Estos 11 países absorbieron 500.000 emigrantes españoles.  

En relación con España hemos descubierto otro dato interesante. Dentro de la UE ocupamos el puesto 14 en lo que a peticiones de asilo se refiere. Son 330.000 postulantes, la mayoría provenientes de Mali, Siria y Argelia. Estos tres países suman el 75% de las peticiones recibidas. 

¿Y cómo se percibe la inmigración? En el CIS del pasado mes de marzo vemos que se encuentra en la lista de las preocupaciones de los españoles. Aquí, evidentemente, ya empieza a aparecer la cuestión de la inmigración ilegal, aunque el CIS no lo menciona de modo explícito.

En el particular ranking de preocupaciones de los españoles, la inmigración, según el CIS, ocupa el puesto 18 en una lista de 35 problemas en los que también están incluidas cuestiones como la vivienda, las pensiones, el Gobierno, los partidos políticos o las hipotecas. Vemos, por tanto, que no es un percibido como un grave problema. De hecho, en el agregado de encuestas la inmigración apenas es nombrada por un 2% de los encuestados.

Si introducimos ahora la variable ideológica, descubrimos que el votante que se considera a sí mismo de derecha o centro-derecha tiende a percibir la inmigración con mayor problematicidad que el votante de izquierdas. De hecho, el encuestado situado más a la derecha del espectro ideológico percibe a la inmigración como un problema objetivo para el país que también le afecta de forma personal. 

A nivel de posicionamiento, es significativo que después del coeficiente identificado con la derecha, acto seguido, aparezca como respuesta más reseñable la de aquellos que dicen no saber identificarse con ninguna ideología o que directamente prefieren no contestar.

¿Cuál es la realidad social que nos dibuja este mapa? La inmigración no es percibida como un problema relevante, pero tampoco queda por completo al margen. El hecho de que aparezca, cada vez con más frecuencia, en las portadas de los periódicos convierte a la inmigración en una cuestión recurrente que no puede quedar apartada. De hecho, si miramos a la parte alta de la tabla, ya sabemos que la preocupación de los españoles es el desempleo. Y el principal acicate de los movimientos migratorios precisamente es la búsqueda de trabajo. Esta situación nos obliga a ampliar el marco de la fotografía para retratar un paisaje social que refleje los flujos inmigratorios y emigratorios, la marcha de la economía y las  diversas soluciones políticas ofrecida en forma de programas electorales. 

Si revisamos las páginas web de los principales partidos políticos descubrimos que el Partido Popular vincula la inmigración al empleo y a la homologación de la cualificación extranjera, tratando de integrar a niños y jóvenes en el sistema educativo con programas de refuerzo y buscando para este asunto una política común a nivel europeo. En cuanto al PSOE, en su web realiza un compendio de noticias y declaraciones al respecto, pero no hay una declaración clara. Como titulares destacados vemos su apoyo a la política europea común destinada a terminar con episodios como los ocurridos en la costa de Sicilia, al tiempo que apuesta por ofrecer cobertura sanitaria a los inmigrantes.

En el ranking de preocupaciones de los españoles, la inmigración, según el CIS, ocupa el puesto 18 en una lista de 35 problemas

Si hacemos una búsqueda en la home de la web de Izquierda Unida no encontramos ninguna referencia a “inmigración”; ni siquiera a “migración”. Si entramos en la sección “Temas” veremos ya algunas referencias, dentro en las cuales se recogen noticias y comparecencias. Podemos, al igual que IU, no incluye este asunto como tema dentro de la portada de su web, pero tampoco encontramos nada dentro del área “Programa”.

Si acudimos a la web de Ciudadanos, veremos que en su sección de políticas sociales sí aparece la cuestión de la inmigración. Allí proponen el control de flujos migratorios a través de políticas europeas comunes –incluido un visado europeo–, la integración mediante el cumplimiento y respeto a la ley, la inserción social y laboral, la reagrupación familiar y el derecho al voto en las municipales. Además, proponen aplicar medidas de apoyo al desarrollo para tratar la inmigración en los países de origen.

La inmigración ilegal aparece como una preocupación política de fondo. Recientemente, no ha alcanzado recientemente cotas altas, pero tampoco deja de ser un problema identificado. Los partidos políticos no dan signos de consistencia a la hora de señalar la cuestión y parece que alguno de ellos tiene una actitud reactiva, siguiendo los impulsos que marca la actualidad.

En resumen, creemos que, a día de hoy, no parece un tema que vaya a determinar el voto, pero quizás sí convendría exigirles a los partidos políticos, en función de sus distintas ideologías, un posicionamiento más claro. Dicho esto, y dado lo delicado y relevante que es la cuestión de la inmigración, también creemos que convendría buscarle una solución humanitaria, de consenso y de largo alcance, al margen de banderas ideológicas.



Fuente: El Confidencial
URL relacionado: http://blogs.elconfidencial.com/espana/intencion-de-voto/2015-04-24/inmigracion-y-urnas-un-problema-que-no-da-votos_770525/

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