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02 de Mayo 2015
Casi 700 militares españoles en África aportan formación frente a terrorismo e inmigración



África como punto de inestabilidad y la formación como la solución más acertada. Desde que el ministro de Defensa, Pedro Morenés, llegó al cargo, no ha dejado de repetir, por un lado, que la seguridad y estabilidad del vecino continente son, por cercanía, la seguridad y la estabilidad de España y Europa, y, por otro, que las misiones más exitosas en la actualidad son las de adiestramiento para ayudar a los países débiles a formar unas Fuerzas Armadas capaces de garantizar la seguridad de sus naciones.

Por ello, con el drama de la inmigración y la amenaza yihadista como telón de fondo, cada vez cobran más importancia estas misiones, pues si estos países comienzan a tener seguridad y una estabilidad duradera, serán menos los que arriesguen su vida huyendo. «Sin seguridad no pueden darse las condiciones para el desarrollo, con lo que la única alternativa para la población civil es huir o vivir en el terror», dijo el ministro hace pocos días. Y es lo que las Fuerzas Armadas españolas llevan años haciendo en el vecino continente, sobre todo formar, aunque también participan en otras operaciones, sin que ninguna de ella sea de combate. En total, 624 efectivos españoles (725 a partir de la próxima semana) están desplegados en África, muchos de ellos en países de paso de las rutas migratorias o de todo tipo de tráficos ilegales.

Mali es uno de los ejemplos más claros. Allí, desde abril de 2013, los efectivos españoles forman al Ejército del país en técnicas de artillería y operaciones especiales para que sean capaces de luchar contra los yihadistas en el norte, uno de sus bastiones. Son 163 los militares desplegados en esta operación, en la que el mando recae en el general de brigada español Alfonso García-Vaquero.

Es en el norte de Mali y en otras regiones del Sahel como Chad, Níger, Burkina Faso o Mauritania donde se asientan muchos de estos grupos terroristas, formando un cinturón de inestabilidad que abarca de oeste a este. Allí es donde Francia lucha contra los insurgentes en el marco de la operación «Barkhane», a la que España apoya con transporte estratégico y logístico con los 55 efectivos y un avión Hércules del «Destacamento Marfil», basado en Dakar (Senegal).

Pero ese cinturón de inestabilidad no es el único y, tal y como explicó Morenés la pasada semana en el Congreso, hay riesgo de que se forme otro que conecte el terrorismo de Boko Haram en Nigeria, con el de Al Shabab en Somalia, pasando por Sudán del Sur y República Centroafricana. Este último país, es una especie de frontera entre el Sahel y el sur de África, pero también entre los países del este y oeste, por lo que su estabilidad es clave para evitar que acabe convertido en otro Estado fallido que pase a ser la sede de los grupos terroristas.

Nueva misión

Por ello, después de que llegase a su fin la misión de seguridad EUFOR RCA, se inicia una nueva de adiestramiento: EUMAM RCA, para tratar de crear unas Fuerzas Armadas consistentes y capaces. Y nuestro país, de nuevo, volverá a la violenta capital, Bangui, con 17 efectivos para adiestrar a los cuadros de Mando centroafricanos. En los próximos días arrancará al frente del coronel Juan José Martín Martín. Al igual que en Mali, estarán apoyados, tanto ellos como los franceses que participan en la operación «Sangaris» y los africanos de MISCA, por los 50 efectivos y su avión del «Destacamento Mamba», que desde Libreville (Gabón) realiza vuelos tácticos y logísticos.

En esta área del Golfo de Guinea y la costa atlántica, otros 80 efectivos participan en ejercicios de adiestramiento como al Ejército de Cabo Verde en técnicas de comando o a la Marina senegalesa en el marco del ejercicio «Saharan Express».

Y es también lo que hacen en el área del Índico los militares españoles. Allí está desplegada una de las misiones que más éxito han cosechado, «Atalanta», cuya tarea principal es luchar contra la piratería. A esta tarea contribuyen cerca de 250 efectivos españoles, repartidos entre el Buque de Acción Marítima (BAM) «Rayo» (84), el patrullero «Infanta Cristina» (106) y el «Destacamento Orion» con su avión de vigilancia marítima (55). Pero no sólo vigilan y evitan ataques piratas, sino que también adiestran a las marinas de los países.

España participa de forma ininterrumpida desde enero de 2009 y, la próxima semana, por quinta vez, ostentará el mando con el Buque de Asalto Anfibio (BAA) «Galicia», con unos 185 efectivos y que dará el relevo al «Rayo». Y aunque menos conocidas, hay otras dos misiones en las que los militares españoles ayudan a formar ejércitos competentes: «EUCAP Nestor», para adiestrar a la Armada de Yibuti, Somalia, Kenia o Tanzania, y «EUTM Somalia», para formar a los militares somalíes en su violenta capital, Mogadiscio.



Fuente: La Razón
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