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02 de Diciembre 2008
Tariceanu tiene la llave del Gobierno tras un exigua victoria socialdemócrata


La alianza opositora formada por los ex comunistas del PSD y el Partido Conservador (PC) ganó los comicios con un 33,09 por ciento de los votos, tras haberse escrutado el 99,62 por ciento de las papeletas.

En segundo lugar se situó el reformista Partido Demócrata Liberal (PDL), próximo al presidente Traian Basescu, con el 32,34 por ciento de los apoyos, seguido del Partido Liberal Nacional (PNL), actualmente en el gobierno, que ha obtenido el 18,57 por ciento de los sufragios.

También entró en el Parlamento la Unión Demócrata de los Magiares de Rumanía (UDMR), con el 6,18 por ciento de los votos, aliada en el gobierno del PNL, según los datos oficiales, que registran una abstención del 60 por ciento.

La práctica igualdad entre las dos principales fuerzas políticas ofrece la llave de cualquier alianza al PNL de Tariceanu, al que algunos analistas ya califican como el auténtico vencedor de las legislativas.

El PDL ha sido el único partido que ha hecho bandera de la lucha contra la corrupción, algo que la UE critica al país que según Transparency International es el más corrupto de la Unión.

Por el contrario, el PSD, con más de un alto cargo con problemas con la Justicia por corrupción, se ha beneficiado del temor a la crisis con un programa electoral con múltiples propuestas asistenciales.

Finalmente, el duelo electoral fue mucho más estrecho de lo apuntado por los sondeos a pie de urna en la noche del domingo, que pronosticaban un claro triunfo del PSD.

Durante el recuento, el PDL llegó a liderar en el número de votos, con lo que apuntó a un vuelco electoral que a la postre no se produjo.

Mircea Geoana, el líder del PSD, volvió a declarar varias veces a su formación como la vencedora de las elecciones y remarcó su deseo de ser el próximo primer ministro.

En cualquier caso, la diferencia con respecto a los partidos de derechas es tan estrecha que necesitará el apoyo de terceros para poder formar un gobierno.

Por su parte, el PDL también cantó victoria, ya que consiguió más mandatos parlamentarios, 165 frente a los 163 adjudicados al PSD, según aseguró en rueda de prensa Adriean Videanu, vicepresidente de la formación de centro derecha.

Emil Boc, presidente del PDL, declaró que se ha producido "una victoria de la derecha", tomando en cuenta la opción mayoritaria del electorado, por lo que invitó a Tariceanu a una alianza que estimó "lógica, moral y política".

El PDL y el PNL tendrían juntos una mayoría cómoda para gobernar, pero deberán olvidar las agrias disputas que les separó y que supuso la expulsión hace dos años del Gobierno de la formación de Basescu.

El PSD también espera poder pactar con el PNL, un partido cuyo gabinete minoritario ya recibió su apoyo durante los dos últimos años.

Tariceanu se encuentra de esta manera en una situación negociadora ideal y, según diversas fuentes políticas, condicionaría una coalición con cualquier partido a ser designado de nuevo primer ministro.

Los políticos tendrán la ocasión esta noche de abordar sus problemas con el jefe del Estado, Basescu, durante la recepción ofrecida por la presidencia con motivo de la Fiesta Nacional.

La apatía de los electores, sobre todo en las ciudades, fue la tónica de unas elecciones que registraron -con más de un 60 por ciento- la abstención más alta de la joven democracia rumana.

En cuanto a los más de dos millones de rumanos que viven en el extranjero, solo 24.000 de ellos decidieron votar, de forma aplastante a favor del PDL.

El grupo más importante de votos de la emigración, 6.200 papeletas, se registró en España.



Fuente: EFE. Bucarest
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