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14 de Agosto 2015
Hallan tres inmigrantes en los bajos de un 4x4



El drama de la inmigración irregular estuvo a punto de sumar una tragedia más el pasado miércoles de madrugada en Melilla. Tres jóvenes subsaharianos, de entre 18 y 25 años, fueron rescatados por la Guardia Civil en "una situación límite" cuando intentaban entrar a Europa escondidos en los bajos de un todoterreno. Las mafias que trafican con seres humanos habían habilitado en su parte trasera dos dobles fondos, uno de ellos aprovechando el hueco de la rueda de repuesto. Los agentes los sacaron en tan mal estado, que incluso llegaron a temer por su vida.

El suceso tuvo lugar el miércoles, 12 de agosto, de madrugada. Eran las dos de la mañana cuando un Hyundai Terracan de matrícula española se presentó en el paso fronterizo de Beni-Enzar, el más importante entre Melilla y Marruecos, dispuesto a entrar a la ciudad autónoma. Su conductor, un melillense de 39 años, pasó el primer control de seguridad, donde la Policía Nacional comprueba la documentación. Pero en el siguiente filtro, en el que la Guardia Civil realiza el control fiscal, los agentes sospecharon que algo no encajaba dentro de la normalidad a raíz de "un detalle de interés policial".

Los guardias civiles decidieron someter al vehículo a la máquina que detecta los latidos del corazón, que reveló que en el coche no iba solo su conductor como pretendía aparentar. Durante la inspección, los agentes encontraron a un subsahariano dentro del habitáculo donde debería ir la rueda de repuesto, en los bajos del todoterreno, junto al tubo de escape. Allí, en apenas un hueco de escasos centímetros, había un joven completamente contorsionado, que no se podía poner de pie por sí mismo y que estaba sin apenas respiración.

Los agentes lo sacaron rápidamente y trataron de practicarle los primeros auxilios, pero al ver que no respondía favorablemente, llamaron rápidamente a los servicios médicos, que se desplazaron hasta la frontera y trasladaron al joven hasta el Hospital Comarcal, donde finalmente pudo ser estabilizado.

Detalle de la construcción de un doble fondo en los bajos del vehículo.

Lo mismo ocurrió, prácticamente, con los otros dos subsaharianos que la Guardia Civil encontró poco después en el mismo coche, a escasos centímetros de donde habían sacado al primer inmigrante. Estaban en otro doble fondo habilitado bajo el suelo del maletero, también en los bajos del todoterreno, y sus ocupantes salieron, como su compañero, con muy mal pronóstico. Su estabilización solo fue posible en el Hospital Comarcal, aunque ahora, dos días después de su entrada a Melilla, los tres se encuentran en buen estado de salud y están fuera de todo peligro, según ha informado la Guardia Civil.

Dos de ellos dicen proceder de Guinea Conakry y otro de Costa de Marfil. Como siempre en estos casos, los tres fueron trasladados al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), que lleva meses saturado, casi el triple por encima de su capacidad al acoger a más de 1.200 personas que han llegado a Europa intentando empezar una nueva vida lejos del hambre, la miseria o la guerra. El perfil común de quienes viven en él es el de familias refugiadas sirias, pero aún hay un pequeño grupo de subsaharianos que indica que la presión migratoria sobre la valla no ha disminuido pese a que ahora no haya tantos saltos como el año pasado.

El férreo control que hay a ambos lados de la frontera, por parte de Marruecos y de España, es lo que está haciendo posible este relativo periodo de tranquilidad en el perímetro, relegando prácticamente a los inmigrantes al peligroso sistema del doble fondo si quieren entrar en Melilla. Este método es, además, el que más caro se paga a las mafias de la inmigración irregular, que en este caso han intentado exprimir al máximo la situación escondiendo en un solo coche a tres 'sin papeles'.

El doble fondo es un clásico en Melilla, uno de los pocos lugares donde se ve este método de entrada clandestina, heredado de los años posteriores a la II Guerra Mundial en Berlín Oriental. Pero en este último caso, la Guardia Civil ha destacado especialmente su gravedad porque a punto ha estado de ocurrir "un fatal desenlace". Según el instituto armado, se ha puesto la integridad física de los tres subsaharianos "en grave riesgo", ya que los dobles fondos donde estaban escondidos no tenían aire y estaban sometidos a una elevada temperatura, además de su exposición a la contaminación por los gases procedentes de la combustión. Tal fue la situación, que los inmigrantes relataron a la Guardia Civil que durante el trayecto hacia Melilla llegaron a temer por su vida.

El conductor fue inmediatamente detenido y ya está en prisión provisional después de pasar ayer a disposición judicial. Se le acusa de un presunto delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros.

Este caso ocurre apenas 10 días después de que un magrebí muriera tras colarse escondido en una maleta en el barco que cubría la ruta Melilla-Almería, en el que viajaba como polizón para intentar llegar a Europa junto a su hermano. Una nueva muestra, esta vez por partida triple, del enorme peligro al que se exponen los inmigrantes con tal de alcanzar el sueño europeo.



Fuente: El Mundo
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