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12 de Septiembre 2015
Ofensiva en Cataluña por el voto de la inmigración



La candidatura independentista de Artur Mas y los partidos contrarios a la secesión comparten objetivo a menos de dos semanas del 27-S. Unos y otros advierten en el voto de los inmigrantes españoles procedentes de otras comunidades autónomas y en el de sus descendientes el factor que puede decantar la balanza en unas elecciones definitivamente asumidas como las más importantes de la Historia de Cataluña.

La ANC trasladó la manifestación de la Diada a la Barcelona popular y castellanohablante, y ayer los barones autonómicos del PP respondieron acudiendo a la capital catalana para alertar a gallegos, andaluces o murcianos de que la verdadera batalla se librará en las urnas. «Está en juego que podáis seguir sintiéndoos de vuestros pueblos en Cataluña», les avisó el candidato popular a la presidencia de la Generalitat, Xavier García Albiol.

Las encuestas evidencian que el sentimiento soberanista no es tan hegemónico en la sociedad catalana como dice Junts pel Sí, la candidatura que aglutina a CDC, ERC, la ANC y Òmnium Cultural. El propio centro demoscópico de la Generalitat sostiene en su último barómetro -presentado el pasado mes de julio- que sólo el 24,9% de catalanes no se siente español. El 38,2% declara ser tan español como catalán.

Con esas cifras en la mano, la lista de Mas está redoblando esfuerzos por convencer de las virtudes soberanistas a los votantes con un sentimiento de pertenencia compartido. Además de discurrir por la avenida Meridiana, el castellano tuvo un protagonismo destacado en la concentración de la Diada. «Esto no va de romper, va de sumar. Que cada cual sea de donde quiera ser. Visca Catalunya lliure», clamó desde el escenario en el que desembocaba la concentración Gabriel Rufian, que se identificó ante la masa convocada como «hijo y nieto de andaluces» y representó a Súmate, la plataforma secesionista de castellanohablantes.

Ayer, el presidente de la Generalitat se desplazó a escasas manzanas del punto de partida de la manifestación para seguir buscando el voto de la Barcelona obrera. Mas irrumpió en el distrito de Sant Andreu, que en las elecciones municipales del pasado mes de mayo respaldó masivamente a Ada Colau con casi el 30% de los votos. Desde allí consideró el número cuatro de la candidatura independentista que sería un «error monumental pensar que, después de la Meridiana, esto ya está hecho». Y desde Terrassa el líder de la lista, Raül Romeva, prometió que la República Catalana respetará a todos los catalanes con independencia de su origen.

Junts pel Sí se volcará en el área metropolitana de Barcelona, no en vano cerrará su campaña electoral en L'Hospitalet de Llobregat. Y tampoco casualmente ha esparcido por el otrora cinturón rojo barcelonés propaganda dirigida específicamente a los catalanes que tienen en el español su lengua habitual. «Derroche no, pensiones sí», «fronteras no, Europa sí», «atraso no, progreso sí», rezan algunos de los carteles de la candidatura en esas poblaciones.

PP, PSC, Ciutadans y Catalunya Sí que Es Pot -la coalición que cobija a Podemos- confían en que la inmigración española de los años 60 y sus familias no sucumban ante el repentino interés de los soberanistas por hacerse con sus votos. Pablo Iglesias inauguró la ofensiva por ganarse a esa parte del electorado. Todavía en precampaña, el secretario general de Podemos pidió «a los que no se avergüenzan de tener abuelos andaluces» «echar a Mas». «No podéis consentir que os hagan invisibles en Cataluña», insistió.

Ayer tomó el testigo Albiol. El ex alcalde de Badalona alertó a la «mayoría silenciosa» de que «se equivocan si creen que estos comicios no son suyos». El candidato del PP insistió en apelar al votante que normalmente no participa en las autonómicas, pero sí en las generales para tumbar a Mas. Albiol sigue convencido de que un 72% de participación será suficiente para abortar el plan soberanista. El número de votantes en las elecciones al Parlament promedió el 60% en las últimas cinco citas, pero cuando en 2012 acudió a las urnas el 67,7% de los catalanes CiU perdió 12 diputados.

El presidenciable se rodeó ayer los presidentes autonómicos del PP para firmar la Declaración de Barcelona [lea el documento en PDF], un documento en el que los barones populares se comprometen a preservar la unidad de la «España plural». Albiol pidió a los catalanes con raíces en el resto de España que no permitan «que nadie les convierta en extranjeros en su tierra». Lo hizo flanqueado por la madrileña Cristina Cifuentes y por Alberto Núñez Feijóo, que hoy hará campaña en la casa regional gallega de Barcelona. Horas después, Albiol se trasladó a Cornellà para presenciar el encuentro entre su equipo, el Espanyol, y el Real Madrid y avisar de que la permanencia de los clubes catalanes en la Liga española «está en riesgo».



Fuente: El Mundo
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