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27 de Noviembre 2008
Quedamos en el CIPAJ


Zaragoza.- No siempre es fácil para un joven entablar nuevas amistades. La experiencia vital de algunos de ellos ha favorecido la pérdida de su grupo de referencia y, además, las actuales situaciones sociales, condicionadas también por cambios de residencia, facilitan que los jóvenes puedan llegar, en algún momento, a encontrarse solos.

También el fenómeno de la inmigración influye en las necesidades de los nuevos habitantes de la ciudad que, con frecuencia, al no conocer los hábitos o formas de relación de nuestro país, necesitan un apoyo para empezar de nuevo.

Otra situación habitual es la que se da en personas que, durante una relación de pareja, han dejado aparcados a sus amigos y tras una ruptura necesitan recomponer su red social.

Con todas estas circunstancias sobre la mesa, traídas por varios jóvenes a la asesoría psicológica del CIPAJ, se planteó llevar a cabo una actividad para estas personas que, en un momento dado de su vida, no tenían con quién salir. “Nos propusimos crear un lugar de encuentro donde la gente tuviera oportunidad de conocer a otras personas y planear actividades en grupo. Los jóvenes que vienen no es que no tengan grupo, pero quiere ampliarlo y conocer otro tipo de cosas”, explica la psicóloga especialista en psicología clínica de la asesoría del CIPAJ, Rosana Bellosta.

Perfil de asistentes

La actividad se organiza en grupos, por edades de entre los 15 a los 19 años, los 19 a los 25 y de 25 a 30. El perfil de las personas es variado, tal y como apunta Rosana Bellosta. “Son personas que, por circunstancias, se han quedado solas. O han venido de otra ciudad o país, o tienen amigos que tienen otra vida…”.

Y no se trata, necesariamente, de jóvenes con problemas específicos de habilidades sociales o de relaciones. “No obstante, se ayuda a quienes tengan cierto grado de dificultad o timidez, para que tengan unas nociones básicas para romper el hielo”. En este sentido, y para los que en algún momento puedan tener algún inconveniente, la asesoría psicológica del CIPAJ brinda apoyo individual si lo requieren.

La actividad comienza con unas dinámicas de grupo para que los asistentes se conozcan y empiecen a tomar contacto entre ellos. “Se realizan orientaciones sobre comunicación, sobre cómo iniciar conversaciones, de manejo de ansiedad en situaciones de grupo…”. Todo ello en líneas generales ya que, como apunta Rosana Bellosta, “no se trata de un taller de terapia ni de habilidades sociales. Es un punto de encuentro”.

A continuación, se elige un coordinador y, de la quedada, los jóvenes ya salen con un plan de actividades para un mes. “A partir de ahí, quienes se encuentren más a gusto puedan formar amistad, generar un grupo para salir, divertirse…”, añade esta especialista. La joven Alexandra Serverino, de 25 años, se ha animado a probar. “Cuando supe de la existencia de las quedadas me pregunté: por qué no ir. Estoy aquí para conocer a nuevas personas y nuevos puntos de vista, y hacer amigos”.

Nuevos objetivos

Las quedadas del CIPAJ surgieron el pasado año y se van ampliando en función de la experiencia adquirida. En principio, nació de forma experimental con tres quedadas de tres grupos de edad un único día. Ahora, se pretende ampliar para que acudan más días, más gente, y con más actividades. “Tenemos personas de los grupos más pequeños, a los que viene menos gente, que han repetido, porque se encontraron a gusto, se han hecho amigos”, indica Rosana.

Llevar a cabo un seguimiento de las relaciones establecidas en estos encuentros es uno de los objetivos que proyecta la asesoría psicológica del CIPAJ. “Nos gustaría formar un grupo de personas del que podamos tener un seguimiento por Internet, que puedan contar sus impresiones, que puedan hacer un grupo, también, gracias a las nuevas tecnologías y tener un foro donde hablar, compartir y organizar actividades”, destaca Rosana Bellosta.

Una oportunidad

Además de conocer personas, este punto de encuentro es una oportunidad para estar al tanto de qué acontece en la ciudad. “Informamos a los jóvenes de las actividades que se realizan en el CIPAJ y en Zaragoza, como teatro, cine, cursos…”, subraya la psicóloga.

Como en cualquier situación social, habrá personas con las que se tenga más afinidad que con otras, pero todos tienen cabida en las quedadas del CIPAJ, se cual sea la circunstancia o momento de su vida. 



Fuente: Aragondigital.es
URL relacionado: http://www.aragondigital.es/asp/noticia.asp?notid=53515

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