Las Migraciones en Aragón

19 de Noviembre 2015
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ACNUR ha realizado un llamamiento a los gobiernos europeos para que no conviertan a los refugiados en los “chivos expiatorios” de los ataques terroristas de París. Habría que extender el llamamiento a las poblaciones europeas, ya que uno de los peligros que corremos en este momento es que el rechazo masivo hacia los musulmanes margine todavía más a este colectivo, empujando hacia el yihadismo a sus generaciones más jóvenes.

Los fascismos siempre han culpado a inocentes de las desgracias colectivas, salvaguardando de este modo a los verdaderos culpables. Así, según esta ideología, la devastación económica por la que atravesaba la Alemania de entreguerras no se debía a los errores del kaiser Guillermo ni a los abusos de las potencias vencedoras de la primera guerra mundial, sino a los judíos.

Del mismo modo, según la ideología fascista, la culpa de la crisis económica global de 2008 no la tienen los especuladores internacionales de cuello blanco, sino los inmigrantes que, en su opinión, “nos quitan el trabajo y se llevan todas las ayudas públicas”.

No es de extrañar, entonces, que según los fascistas europeos, los atentados de París no sean consecuencia de la política criminal, suicida e irresponsable del Cuarteto de Las Azores (Bush jr., Blair, Aznar, Durao Barroso), sino de la llegada masiva de refugiados musulmanes a tierras europeas.

Si el fascismo musulmán tiene un nombre, ese nombre es “yihadismo”. La eliminación física del adversario, la autoconsideración como raza superior, la persecución de la cultura, la prohibición del libre pensamiento y el culto a un líder material o inmaterial, son algunos de los elementos comunes entre el yihadismo y los fascismos europeos.

Por eso es paradójico que el Frente Nacional sea la formación francesa que más eleva sus expectativas de voto tras los atentados de París. Si las poblaciones europeas caen ahora en la trampa del racismo y la xenofobia, los yihadistas habrán conseguido los objetivos que se proponían (y que comparten también sus “hermanos” europeos): sustituir la democracia, la libertad y el laicismo, por la tiranía, la opresión y el oscurantismo. La regresión será tan suave que quizá ni siquiera seamos capaces de percibirla.



Fuente: Crónica de Aragón
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