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21 de Diciembre 2008
Zapatero negocia con Montilla en la Moncloa, pero no logra un acuerdo sobre financiación


La esperada reunión entre José Luis Rodríguez Zapatero y José Montilla tampoco sirvió para cerrar un acuerdo sobre el sistema de financiación autonómica. El presidente del Gobierno recibió ayer en la Moncloa al presidente de la Generalitat de Cataluña con la intención de dar un impulso definitivo a las dificultosas negociaciones que buscan acordar un nuevo reparto de dineros entre el Estado y las comunidades autónomas antes de fin de año. Hubo, según ambas partes, mucha voluntad política. Pero aún existen importantes discrepancias sobre cuestiones "técnicas". El Ejecutivo asegura que intentará solventarlas en los "próximos días", pero insiste en que la fecha simbólica del 31 de diciembre no pesará en su actuación.

A lo largo de la semana, se había especulado con la posibilidad de que este fin de semana se produjeran dos encuentros aislados: uno entre los equipos económicos de ambas Administraciones y otro, destinado a sellar un "acuerdo político", que no un texto articulado, entre los dos presidentes.

Sin embargo, el encuentro fue al final conjunto. Durante tres horas, una delegación catalana compuesta por Montilla, su consejero de Economía, Antoni Castells, y el secretario general de este Departamento, Martí Carnicer, trató de limar diferencias con Zapatero, el vicepresidente segundo, Pedro Solbes, y el secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña.

Fuentes oficiales afirmaron que fue una discusión "satisfactoria" para el presidente del Gobierno a pesar de que concluyó sin "acuerdo global". Hasta ahora las principales discrepancias entre el Ejecutivo central y el catalán se centraban en los números, es decir, en los ingresos que uno y otro calculan que debe obtener Cataluña y en el sistema de nivelación de servicios de todas las autonomías.

Justicia y población

La Generalitat considera injusto que en el concepto de servicio público, que debe ser garantizado por igual en todo el territorio, se incluyan materias como la Justicia, y quiere que en el reparto se tenga en cuenta la población de cada comunidad y que pondere también el volumen de inmigración. Conforme a la versión ofrecida por la parte catalana, el encuentro de La Moncloa se centró en estos asuntos y no en la cuantía del dinero de que, a la postre, dispondrá la Generalitat.

Las citadas fuentes gubernamentales señalan, no obstante, que Zapatero y Montilla hablaron "de lo concreto y de lo abstracto". Lo abstracto es, fundamentalmente, la situación política que se derivaría de una falta de acuerdo. El 'president' se enfrenta a las presiones de quienes, en la oposición, y en su propio Gobierno tripartito, le instan a lograr el cumplimiento de lo establecido en el Estatuto aprobado en 2006.

Este texto, que forma parte del bloque de constitucionalidad y tiene rango de ley orgánica, ponía fecha a la obtención de un nuevo sistema el 9 de agosto. La vicepresidenta fijó una prórroga hasta el 31 de diciembre, pero ahora el Gobierno asegura que no se siente comprometido.

Unanimidad

Zapatero debe cuidar con cuidado sus cartas porque el modelo de financiación no afecta solo a Cataluña sino a todas las comunidades y su objetivo es lograr unanimidad en el Consejo de Política Fiscal y Financiera que las congrega.

El Ejecutivo está dispuesto a dedicar toda esta semana a la discusión técnica entre los equipos de Ocaña y Castells (si Solbes en persona se implica en el asunto dependerá de las circunstancias). Pero si no hay acuerdo, insisten en la Moncloa, se seguirá intentando más adelante. El presidente del Gobierno comienza sus vacaciones el 26 de diciembre.

Durante la jornada, diferentes líderes políticos se refirieron al tema. El secretario general de ERC, Joan Ridao, advirtió de que su partido no aceptará ningún acuerdo de principios sobre el nuevo modelo de financiación entre la Generalitat y el Estado, y mucho menos si se produce "por la vía rápida y la puerta de atrás".

Mientras, desde las filas de CiU, Artur Mas criticó el "lamentable seguidismo" hacia el PSOE por parte del presidente de la Generalitat, lo que a su juicio deja los intereses de Cataluña bajo el "capricho" de Zapatero. Mas también pronosticó que se incumplirá el 'Estatut', puesto que el acuerdo será generalizable al resto de comunidades de régimen común, esto es "café para todos" según el líder de CiU. Por su parte, el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, se volvió a mostrar convencido de que habrá un acuerdo entre el Estado y la Generalitat antes del 31 de diciembre, y que también repercutirá las finanzas de los entes locales.

Desde el PP, su portavoz económico Cristóbal Montoro dijo que "lo más probable es que hayan llegado a un acuerdo pero no se sepa en qué consiste". Tras lamentar el "secretismo" que presidió la reunión, Montoro censuró el hecho de que en un encuentro bilateral de estas características se pueda llegar a un acuerdo, relegando así al resto de las comunidades.



Fuente: EFE Heraldo.es
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