Las Migraciones en Aragón

22 de Febrero 2016
La poligamia en Aragón: esposas invisibles aquí y allí



La poligamia existe en España y se practica en Aragón. No es legal, nadie habla de ello pero los profesores saben que los hermanos de sus aulas son de madres distintas y la Policía, los juzgados, las asociaciones y los abogados saben que hay segundas esposas que aquí viven en la sombra. Prohibir la inscripción de segundas y terceras esposas en el Registro Civil no impide que ese modelo de familia exista y se lleve a la práctica en el día a día. Al margen, claro, de toda legalidad.

Carlos Alicio, inspector jefe de la Unidad contra las redes de inmigración ilegal y falsedades documentales (UCRIF) de la Policía Nacional en Zaragoza, repasa los listados de las personas investigadas en 2012 dentro de una gran operación contra las reagrupaciones familiares fraudulentas. La operación terminó entonces con 10 falsos padres y sus 132 supuestos hijos imputados, en su mayoría procedentes de Guinea Ecuatorial. Ojeando de nuevo los documentos se detiene, sin embargo, en el listado de más de 400 personas de origen gambiano investigadas. Un solo padre llegó a reagrupar a 16 hijos nacidos entre 1988 y 1994. Otro a trece y otro llegó registrar como hijos suyos a dos gemelos nacidos un 24 de junio y a un tercer hijo nacido el 24 de octubre del mismo año. ¿Todo engaños? Todo no, porque en su país es común –e incluso preferible- la poligamia.

Mahamadou Sissoko, presidente de la asociación Solidaridad de Inmigrantes Gambianos y representante de esta comunidad en el consulado de Gambia en Zaragoza reconoce esta realidad. Él llegó a tener tres esposas a la vez en Zaragoza, aunque solo una legal a los ojos del Estado. Los otros dos fueron matrimonios celebrados bajo el rito musulmán y no inscritos en ningún registro oficial. No se considera, por tanto, delito de bigamia. El resultado: siete hijos que viven en tres casas distintas y un padre que todavía se turna entre dos hogares. Desde su situación aprovecha para pedir comprensión a las administraciones a la hora de ‘repartir’ pensiones de viudedad entre esposas de aquí y allá.

Sissoko ejerció durante muchos años como intérprete y asegura haber estado presente en varios juicios contra padres gambianos por supuestas reagrupaciones falsas: “A veces se demostraba, incluso mediante pruebas de ADN, que sí eran sus hijos de verdad, aunque eran de madres diferentes”, recalca.

Sus apuntes los confirma Virginia Muñoz, abogada en Zaragoza que en su despacho atiende a menudo a gambianos con complejas situaciones familiares. El último censo de la Unión de Comunidades Islámicas de España cifra en 2.171 los gambianos musulmanes en Aragón.“Tienen muchos problemas por falsedad documental porque tienen hijos de la misma edad de distintas madres. Como pueden reagrupar a todos los hijos pero solo a una de las madres, hubo casos en los que inscribían a todos sus descendientes en el libro de familia de la esposa que venía a España”. Ahí era, claro, cuando salían a la luz fechas de partos imposibles.

¿Pero qué pasa con las otras esposas? ¿Las que no podían venir a España de forma legal? “Los documentos de estos países son muy fáciles de falsificar y en ocasiones se reagrupan como hijos o como esposas de otros”, indica Carlos Alicio mientras muestra una sospechosa partida de nacimiento emitida en Gambia. Una vez aquí esas mujeres viven en la sombra más absoluta. No solo como esposas, sino también como madres.

La lucha por los hijos

Hace unas semanas llegó una de ellas al despacho de Virginia. Dio a luz aquí hace más de diez años y hace no mucho fue consciente de que su hijo, hoy adolescente, no consta en ningún registro como hijo suyo. Tiene el certificado de que dio a luz pero en el Registro Civil se presentó un documento en el que su nombre aparece tachado. Justo encima, escrito a mano, consta el nombre de la esposa oficial de su marido. Hoy ella es invisible como madre y como esposa. No puede tomar decisiones sobre su propio hijo y si algo le ocurre al padre o se separan, ella quedaría totalmente desamparada.

Desde el consulado de Gambia intentan explicar la existencia de este y otros casos similares: “El desconocimiento de la ley española”. En Gambia el adulterio está castigado y los hijos ilegítimos no tienen derechos. Con esta idea en la cabeza, dice, los padres intentan que sus hijos consten como descendientes de la única esposa reconocida en España. Desde la Policía manifiestan sus dudas al respecto.

Carlos Alicio recuerda otro caso de esposa y madre invisible. Ella dio a luz en Gambia y su niña vino a España como hija de su padre… y de la otra esposa. El caso se denunció hace años, cuando esta segunda esposa, una vez aquí, quiso separarse del marido y lo denunció. A día de hoy, cuatro años después, su hija sigue constando en los registros como descendiente de otra mujer que no es ella.

¿Son frecuentes estos casos? “Sí”, coinciden desde el consulado de Gambia, la Policía y la Unión de Comunidades Islámicas de Aragón. Desde el consultado añaden que ahora intentan explicar la ley a los demás gambianos y que a los polígamos (la mayoría) les aconsejan que traigan a sus segundas mujeres con contratos de trabajo.


Fuente: Heraldo de Aragón
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