Las Migraciones en Aragón

11 de Mayo 2016
Presentan en Zaragoza ensayo gráfico sobre lo desgarrador del exilio


El aragonés José Alberto Andrés Lacasta presenta en el Centro de Historias de esta ciudad del noreste español “Tragar tierra, beber hierba”, un ensayo gráfico que refleja lo desgarrador del exilio y de estar en una tierra que no te acoge.

La exposición se enmarca en la novena edición de Ecozine, Festival Internacional de Cine y Medio Ambiente de Zaragoza y está basada en la obra dramática “De noche justo antes de los bosques” (escrita y publicada en 1977) por Bernard-Marie Koltés (1948-1989).

Con esa obra de teatro, Koltés pone en boca de un inmigrante -exiliado- expatriado de origen árabe en Francia el grito de un hombre devastado y acorralado, que a pesar de su estremecedora soledad lucha por no perder la dignidad.

El personaje perdido en la noche busca refugio y pone toda su intensidad en la necesidad de encontrar un amigo que le ayude, y con el cual poder compartir su proyecto de sindicato internacional, o un cigarro, o un café, o una cerveza o cinco minutos en la habitación de un hotel. Su monólogo de final fatal con el inexistente interlocutor se convierte a base de aullidos en un espacio de confesión, autoafirmación y huida para adelante sin importarle las consecuencias de su propia violencia que nace de la desesperación.

Gracias a la irrecurrible sentencia de desarraigo que el personaje porta, se ve arrastrado hacia un bosque que aunque oscuro, amenazador y rodeado de metralletas dictadoras, se convierte en la reivindicación de un ideal refugio que le abre una expectativa de tranquilidad, de calor de hogar y de equilibrio personal frente a las circunstancias.

La fusión con la naturaleza, las sombras de los árboles, los arroyos y la hierba se muestran por instantes como el último límite de la dignidad humana y de un lugar universal para el retorno.

En entrevista con Notimex, José Alberto Andrés Lacasta, en cuya obra México esta siempre presente, señaló que inició el proyecto después de haber visto la obra de Bernard Marie Koltès, en el año 2002. “Lo que más me removía más allá de la literatura tan desgarradora y tan fantástica de este autor, era la manera en la que abordaba todo lo que tenía que ver con el exilio, con la inmigración y con el hecho de sentirse expatriado en un lugar que directamente no te acoge, que no te recibe bien”, dijo.

Apuntó que Koltès lo pone en boca de un personaje afiebrado, desesperado por la soledad, que echa de menos todo lo que tiene que ver con su raíz, lo que tiene que ver con la reivindicación de sus costumbres más básicas, hasta tal punto que llega al recurso de la naturaleza como último sitio donde sentirse acogido. “Es ahí donde enganché realmente con la segunda parte del discurso del autor y con lo que yo quería trabajar: con la necesidad de abrazar a un árbol, porque es lo único que te va a dar cariño, la naturaleza en origen como un lugar de retorno y de vuelta a lo que en Latinoamérica llaman la Pachamama”, expresó.

Recalcó que la naturaleza es un elemento fundamental para no acabar de perder la dignidad y para sentirse reconocido como persona. Destacó que le parecía importante rescatarlo en un momento tan particular especialmente para Europa, y de una manera tan reiterativa en lo que es la historia del mundo posmoderno, y la actualidad relacionada con los exilios y las migraciones.

Sobre la técnica empleada en la exposición, explicó que su origen artístico tiene que ver con el video por un lado y por otro lado con la obra gráfica, con el grabado, y es ahí en esa unión entre el video y el grabado del que concibió el conjunto de toda esta muestra. “Yo hago grabado, grabado clásico, y mi técnica está siempre entre el espacio que hay, entre la obra terminada, es decir, un soporte matriz, el cual es transferido a un papel entintado y ese nuevo soporte acaba siendo la obra definitiva y la obra matriz”, abundó. Así, en esta exposición hay obras que son hierros, que son planchas matrices, y obras que son terminadas, que son grabados aguafuertes, aguatintas, perfectamente acabadas, además de obras que están en el medio, pero siempre con una característica común, y es que hay un soporte matriz transferido a un nuevo soporte final. “Hago trabajo también con impresiones digitales, pero que retoco y rehago tanto manualmente como digitalmente, en clave de punta seca, de buril, de agua tinta, de agua fuerte y eso es lo que se ve en mi obra”, añadió.

Otro elemento importante es que la obra está concebida desde un punto de vista ecológico. “No utilizo materiales agresivos con el medio ambiente, utilizo siempre papeles hechos a mano, tintas de impresión digital de naturaleza ecológica.

Si hablo de la naturaleza no puedo utilizar un procedimiento que la contravenga”, indicó. Por último, se refirió a su relación con México siendo el guionista de proyectos del cineasta Javier Espada, director del Centro Buñuel de Calanda, pero también con el exilio y con un elemento importante que es la cultura de frontera. “Es un país que quiero mucho, pero hablar del exilio es un discurso universal, y esta exposición es perfectamente extrapolable a muchas de las situaciones que ha vivido México, que vive y espero no viva más acerca del exilio y de la inmigración”, concluyó.

Adelantó que hay un proyecto que tiene que ver con obra gráfica y cine, acerca de los exiliados en México, al cual le está dando forma.

El aragonés José Alberto Andrés Lacasta presenta en el Centro de Historias de esta ciudad del noreste español “Tragar tierra, beber hierba”, un ensayo gráfico que refleja lo desgarrador del exilio y de estar en una tierra que no te acoge. La exposición se enmarca en la novena edición de Ecozine, Festival Internacional de Cine y Medio Ambiente de Zaragoza y está basada en la obra dramática “De noche justo antes de los bosques” (escrita y publicada en 1977) por Bernard-Marie Koltés (1948-1989). Con esa obra de teatro, Koltés pone en boca de un inmigrante -exiliado- expatriado de origen árabe en Francia el grito de un hombre devastado y acorralado, que a pesar de su estremecedora soledad lucha por no perder la dignidad. El personaje perdido en la noche busca refugio y pone toda su intensidad en la necesidad de encontrar un amigo que le ayude, y con el cual poder compartir su proyecto de sindicato internacional, o un cigarro, o un café, o una cerveza o cinco minutos en la habitación de un hotel. Su monólogo de final fatal con el inexistente interlocutor se convierte a base de aullidos en un espacio de confesión, autoafirmación y huida para adelante sin importarle las consecuencias de su propia violencia que nace de la desesperación. Gracias a la irrecurrible sentencia de desarraigo que el personaje porta, se ve arrastrado hacia un bosque que aunque oscuro, amenazador y rodeado de metralletas dictadoras, se convierte en la reivindicación de un ideal refugio que le abre una expectativa de tranquilidad, de calor de hogar y de equilibrio personal frente a las circunstancias. La fusión con la naturaleza, las sombras de los árboles, los arroyos y la hierba se muestran por instantes como el último límite de la dignidad humana y de un lugar universal para el retorno. En entrevista con Notimex, José Alberto Andrés Lacasta, en cuya obra México esta siempre presente, señaló que inició el proyecto después de haber visto la obra de Bernard Marie Koltès, en el año 2002. “Lo que más me removía más allá de la literatura tan desgarradora y tan fantástica de este autor, era la manera en la que abordaba todo lo que tenía que ver con el exilio, con la inmigración y con el hecho de sentirse expatriado en un lugar que directamente no te acoge, que no te recibe bien”, dijo. Apuntó que Koltès lo pone en boca de un personaje afiebrado, desesperado por la soledad, que echa de menos todo lo que tiene que ver con su raíz, lo que tiene que ver con la reivindicación de sus costumbres más básicas, hasta tal punto que llega al recurso de la naturaleza como último sitio donde sentirse acogido. “Es ahí donde enganché realmente con la segunda parte del discurso del autor y con lo que yo quería trabajar: con la necesidad de abrazar a un árbol, porque es lo único que te va a dar cariño, la naturaleza en origen como un lugar de retorno y de vuelta a lo que en Latinoamérica llaman la Pachamama”, expresó. Recalcó que la naturaleza es un elemento fundamental para no acabar de perder la dignidad y para sentirse reconocido como persona. Destacó que le parecía importante rescatarlo en un momento tan particular especialmente para Europa, y de una manera tan reiterativa en lo que es la historia del mundo posmoderno, y la actualidad relacionada con los exilios y las migraciones. Sobre la técnica empleada en la exposición, explicó que su origen artístico tiene que ver con el video por un lado y por otro lado con la obra gráfica, con el grabado, y es ahí en esa unión entre el video y el grabado del que concibió el conjunto de toda esta muestra. “Yo hago grabado, grabado clásico, y mi técnica está siempre entre el espacio que hay, entre la obra terminada, es decir, un soporte matriz, el cual es transferido a un papel entintado y ese nuevo soporte acaba siendo la obra definitiva y la obra matriz”, abundó. Así, en esta exposición hay obras que son hierros, que son planchas matrices, y obras que son terminadas, que son grabados aguafuertes, aguatintas, perfectamente acabadas, además de obras que están en el medio, pero siempre con una característica común, y es que hay un soporte matriz transferido a un nuevo soporte final. “Hago trabajo también con impresiones digitales, pero que retoco y rehago tanto manualmente como digitalmente, en clave de punta seca, de buril, de agua tinta, de agua fuerte y eso es lo que se ve en mi obra”, añadió. Otro elemento importante es que la obra está concebida desde un punto de vista ecológico. “No utilizo materiales agresivos con el medio ambiente, utilizo siempre papeles hechos a mano, tintas de impresión digital de naturaleza ecológica. Si hablo de la naturaleza no puedo utilizar un procedimiento que la contravenga”, indicó. Por último, se refirió a su relación con México siendo el guionista de proyectos del cineasta Javier Espada, director del Centro Buñuel de Calanda, pero también con el exilio y con un elemento importante que es la cultura de frontera. “Es un país que quiero mucho, pero hablar del exilio es un discurso universal, y esta exposición es perfectamente extrapolable a muchas de las situaciones que ha vivido México, que vive y espero no viva más acerca del exilio y de la inmigración”, concluyó. Adelantó que hay un proyecto que tiene que ver con obra gráfica y cine, acerca de los exiliados en México, al cual le está dando forma.

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Fuente: 20 Minutos
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