Las Migraciones en Aragón

29 de Mayo 2016
1914 - Vuelven nuestras “golondrinas”



Vuelven a pie por Larrau, Belagua y Somport con el dinero obtenido –el que no se han gastado en enseres y regalos para los suyos- en jornadas de entre 14 y 16 horas de trabajo en las modernas fábricas del popular y sencillo calzado de la vertiente norte de nuestras montañas, que a día de hoy emplean a más de 5.000 personas en una más que floreciente industria. La mayoría son muchachas jóvenes y solteras, aunque también viajan matrimonios y familias enteras, para las que el invierno –la campaña se inicia en octubre- supone la obtención de un salario, acaso el primero que haya entrado en aquellas humildes casas.

Aunque las migraciones temporales –viajes de ida y vuelta- son habituales en estas montañas desde hace siglos –tanto en un sentido, como en el otro-, la mecanización de las fábricas de alpargatas y la escasez de mano de obra en las regiones vecinas ha convertido a la espadrille en un fenómeno socioeconómico casi sin precedentes para los pueblos navarros y aragoneses.

EspadrillersViven allá en condiciones precarias, tanto en lo que a comodidades se refiere, como a la propia higiene, pues los fabricantes no se preocupan demasiado de cómo viven nuestras “golondrinas”, llamadas así por el hecho de imitar con sus idas y venidas el ciclo vital de las aves estivales.

Obra en nuestro poder un estadillo de trabajadores inmigrantes en Mauleón de 1911, que ofrecemos a nuestros lectores para que se hagan idea de la procedencia de la mano de obra que emplea la industria alpargatera (entre paréntesis el número de trabajadoras que aporta cada localidad):

Salvatierra (64), Fago (105), Isaba (77), Ansó (93), Undués Pintano (82), Berdún (46), Pintano (41), Sigüés (57), Burgui (41), Ustarroz (42), Sos del Rey Católico (34), Lorbés (35), Petilla (26), Roncal (25), Luesia (20), Ruesta (14), Jaca (22), Vidangoz (21), Garde (15), Aísa (21), Aragüés del Puerto (16), Zaragoza (21) y Artieda (15).

Según el estadillo son 933 trabajadores –mujeres en su gran mayoría- de las que 712 son aragonesas. Toda una sangría, si se quiere ver de ese modo, para los pueblos de montaña, o verdadera bendición si solo se tiene en cuenta el dinero que generan para sus casas. Se suelen agrupar por lugares de procedencia en grupos de trabajo que encabeza la más capaz de entre todas ellas. Del mismo documento al que hacíamos referencia entresacamos como ejemplo un equipo de aragonesas llegadas a Mauleón en 1911 procedente de nuestros valles: Leonora Bernad (20 años), Esperanza Blásquiz (25 años), María Marco (23 años), María de Jesús (23 años), María Bernad (23 años), Bonifacia Mayas (25 años), Clemencia Garde (17 años), Patricia Garde (15 años), Clemencia Mayas (20 años) y Benita Marco (17 años).

Desconocemos la localidad de la que procede el equipo, aunque por los apellidos bien pudiera ser Fago o Ansó, dos de los semilleros más importantes de mano de obra de un territorio que estaría limitado por los ríos Irati y Aragón, y que se extiende hacia el sur por las Cinco Villas.

Pioneros

Las primeras parejas de españoles llegaron a Mauleón en 1831. Eran originarias de Fago y Salvatierra de Esca. Entonces la producción se realizaba a domicilio y de forma artesanal.

Pero la progresión fue rápida. En 1891 los inmigrantes eran el 21% de la población; en 1911 son ya el 31%. Los matrimonios mixtos fueron una rareza hasta hace bien poco, pues los españoles formaban una minoría compacta que se integró poco.

Espadrillers

Entre los apellidos de aquellos pioneros figuran los Blanzaco, Palacio, Gil, Aznarez, Arilla, Buil...

El milagro alpargatero

Espadrillers

Los artesanos bearneses y suletinos fabrican alpargatas de cáñamo y lino desde al menos el siglo XVIII, del mismo modo que se realiza a este lado de la frontera desde tiempo inmemorial. La llegada de la energía hidroeléctrica –Mauleón fue una de las primeras villas electrificadas de Francia- favoreció la mecanización desde 1850 –las famosas máquinas Blake- y la artesanía devino en industria (el cáñamo se sustituyó por el yute, y ahora se utiliza también el algodón y el caucho) gracias también al ferrocarril, que llegó a Mauleón en 1886.

A comienzos de siglo, Mauleón contaba con una docena de fabricantes (Cherbero, Béguerie, Bidegain, Bardos, Çarçabal, Laplace... ) que enviaban entre 300 y 400.000 pares a las minas del norte de Francia. El pasado año de 1913 una sola fábrica de Oloron vendió 1.750.000 docenas de pares de alpargatas. El 90% se exportó al río de la Plata (Argentina y Uruguay).

El mayor alpargatero de Mauleón, Pierre Cherbero, es el dueño del primer automóvil de la comarca y ha fundado el equipo de rugby local, que paga de su bolsillo.



Fuente: Pirineo Digital
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