Las Migraciones en Aragón

08 de Agosto 2016
Atención familiar



Familias que tienen dificultades en los procesos de socialización con los menores, con estilos de vida marginales, donde existe un riesgo en el desarrollo de los pequeños, que están en riesgo de exclusión o simplemente, hogares que están viviendo una situación de crisis. Son los principales perfiles del programa preventivo del Ayuntamiento de Zaragoza de Apoyo a la Infancia y a la Familia, dirigido a hogares con menores de edad. Es el eterno desconocido, pero lleva años en funcionamiento y su resultado es vital ya que se trata del futuro de los más pequeños.

Este proyecto, muy importante por las consecuencias que tiene en el desarrollo de los menores y en la evolución del entorno familiar, se presta en todos los centros municipales de la ciudad y cuenta con equipos multidisciplinares formados por educadores familiares, psicólogos y trabajadores sociales. Al margen del número de familias que forman parte del programa, que varía según el barrio, lo más destacado es la atención directa que presta en la propia vivienda.

Existen dos tipos de terapias: en casa de la familia y en grupo. En cuanto a la primera, el principal reto al que se enfrentan los profesionales es lograr que le abran la puertas para que prácticamente convivan con ellos. "Al principio les cuesta porque somos desconocidos, sobre todo en el primer momento donde sienten que se rompe su intimidad", explican los educadores.

Con las familias, muchas de ellas inmersas en algún tipo de programa de los centros sociales, se trabaja desde la organización del hogar y la economía doméstica, hasta la asesoría jurídica --en caso de personas inmigrantes o con problemas judiciales--. Lo que más se trabaja es el asesoramiento escolar y las relaciones familias.

Los educadores explican que en muchos casos les toca crear un vínculo entre los padres y los profesores del menor. "Tratamos de favorecer las relaciones con la escuela, a veces muy mermadas y que pueden acabar en un caso de absentismo escolar". Ya en casa, "trabajamos dinámicas para que puedan superar las diferencias y las dificultades que existen entre los miembros de la familia".

Este programa se desarrolla durante un año como mínimo. "Para cambiar el comportamiento se necesita tiempo. La intervención es larga y continuada".

Aquellos hogares que no necesitan una atención tan individualizada, o que no están dispuestos a a abrir sus puertas a un desconocido, acuden a sesiones en grupo en las que aprenden "pautas de crianza y habilidades sociales". Las dinámicas y las terapias en grupo, formadas por entre 10 y 15 personas, que les permite darse cuenta de que hay gente en la misma situación", comentan. "Las intervenciones en grupo tienen un efecto multiplicados" aseguran, porque comparten experiencias y situaciones y descubren cómo poder afrontarlas.

Acuden para saber cómo afrontar la ausencia de comunicación con sus hijos, una vida desordenada en cuanto a hábitos saludables para los más pequeños o problemas para relacionarse. En estos casos, explica este educador, se genera un entorno que no favorece al desarrollo del menor. Aquí se trabaja de forma conjunta con gente de diferentes culturas y tradiciones. "Hay peculiaridades y muchas veces entran en confrontación factores culturales", comentan los educadores. "Por muy variados que sean los grupos, al final se dan cuenta de que las dificultades familiares, en general, son comunes en cada uno de los hogares".



Fuente: El Periódico de Aragón
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