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11 de Mayo 2017
De los enamorados no se sospecha



Él, con camiseta negra sin mangas y pantalones vaqueros, y ella, con unas mallas piratas y un jersey de rayas, caminan tranquilamente por una calle de Melilla. De la mano. Como si fueran una pareja más que pasea por este enclave español del norte de África. Aunque, realmente, solo hayan pasado unos minutos desde que pusieran un pie por primera vez en la ciudad, a la que llegaron en una embarcación clandestina cargada de inmigrantes, fletada por una organización dedicada al tráfico de seres humanos y que, según la Guardia Civil, ha inaugurado un "novedoso" método para introducir sin papeles en la localidad sin levantar sospechas: hacerlos pasar por enamorados.

Una banda que cobraba a cada extranjero 1.500 euros, según ha afirmado este miércoles el instituto armado, que ha anunciado su desarticulación en el marco de la Operación Jabal. Los investigadores explicaron que los integrantes de la red utilizaban las embarcaciones, donde viajaban grupos de diez inmigrantes, para aproximarse a toda velocidad hasta el espaldón del puerto comercial. Allí, bajaban a los subsaharianos y los ocultaban entre las rocas. Hasta que varios miembros de la organización, desplegados por el puerto y Melilla la Vieja, les daban el aviso de que no había patrullas policiales por la zona. Entonces, los traficantes sacaban escalonadamente de dos en dos a los sin papeles —siempre, un hombre y una mujer—, y les indicaban que se cogieran de la mano para aparentar que eran una pareja paseando por la ciudad.

Y les decían que continuaran así hasta llegar caminando al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI). "Lugar al que accedían también de forma escalonada, para no levantar sospechas. Allí alegaban que habían entrado a la ciudad en dobles fondos de vehículo", detalló la Guardia Civil. Además, la red utilizaba niños como "lazarillos". Es decir, para guiar a los inmigrantes por las rocas hasta un lugar seguro. En total, los investigadores han constatado 13 pases de embarcaciones mediante este método.

También en dobles fondos

Pero este no era el único método que utilizaba la organización, con tentáculos en Marruecos y Melilla. También introducía a los extranjeros en dobles fondos de vehículos de gama alta o media, que usaban para cruzar la frontera jugando al despiste con los agentes. Porque, en los coches se subían un hombre, una mujer y una niña de seis años que sentaban en el asiento de atrás para parecer una familia, aunque no había ningún parentesco entre ellos, según subrayó la Guardia Civil. En cada viaje llevaban escondidos a tres inmigrantes sin papeles que habían pagado 4.200 euros cada uno. Los vehículos cruzaban los pasos fronterizos entre Marruecos y España en los días y franjas horarias en las que podían pasar más desapercibidos.

Una vez en Melilla, iban directo al garaje de una casa, donde los subsaharianos pasaban 24 horas. Después los sospechosos los sacaban también de forma escalonada y los dejaban cerca del CETI. Los investigadores, que han detenido a ocho personas, calculan que los sospechosos obtuvieron ingresos superiores a los 300.000 euros por esta actividad. El líder de la organización es un hombre de 31 años de nacionalidad española, y su enlace del otro lado de la frontera es un marroquí de 38. Los otros arrestados son cuatro hombres y dos mujeres.



Fuente: El País
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