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14 de Junio 2017
Externalizar fronteras, la "solución" del mundo rico para frenar la migración



La mayoría de los migrantes, tanto económicos como refugiados potenciales, han acabado en las redes del tráfico ilegal para llegar a los países ricos y seguros del mundo, que cada vez más recurren a la "externalización" de fronteras como solución para contener el flujo.

Redacción Internacional, 13 jun (Minds/EFE).- La mayoría de los migrantes, tanto económicos como refugiados potenciales, han acabado en las redes del tráfico ilegal para llegar a los países ricos y seguros del mundo, que cada vez más recurren a la "externalización" de fronteras como solución para contener el flujo.

Un primer caso exitoso de la última década lo gestionó España, cuando en 2006 casi 32.000 inmigrantes alcanzaron sus islas Canarias en "cayucos", barcos de pesca provenientes de las costas africanas.

De inmediato, España pactó con Senegal y Mauritania un patrullaje conjunto de sus aguas territoriales, con devolución de los migrantes interceptados, que se mantiene hasta hoy y ha reducido a mínimos el flujo migratorio por esa vía.

El presidente Donald Trump ha buscado también, sin éxito, la complicidad de México para devolver a su territorio a los peticionarios de asilo llegados a EEUU por su frontera sur.

"Recibimos solamente a los que piden refugio para México. No podemos hacer una antesala con los que quieren llegar a EEUU", descartó el secretario de Gobernación, Miguel Angel Osorio, en febrero pasado, tras la primera visita de una delegación de Trump.

El caso más reciente ha sido el acuerdo firmado en marzo de 2016 por la Unión Europea con Turquía, que redujo a mínimos el flujo de migrantes que llegaba a Europa, un millón de personas en 2015, la mitad huyendo de la guerra siria.

Algunos expertos en Migración y responsables políticos consideran que Europa y EEUU deben ir más allá y aplicar el modelo australiano: vigilancia militar de sus aguas, interceptación de migrantes y envío a centros de detención en terceros países, las islas de Nauru y Manus (Papúa Nueva Guinea).

Así cortó de raíz un flujo que llevó a las aguas australianas a 20.000 inmigrantes en 300 botes en 2013. Al año siguiente, sólo un bote puedo "colarse" y, desde entonces, ninguno.

Al mismo tiempo, desde 2015 Australia acoge un número mínimo anual de refugiados -fijado en 16.250 en el año fiscal 2017-2018- y 12.000 adicionales al año provenientes de Siria e Irak.

Los Estados europeos "tienen que literalmente disociar el acto de ser rescatado del acto de entrar en Europa (...) y devolver a la gente a su punto de embarque, por ejemplo, a Libia", propuso Demetrius Papademetriou, presidente emérito del centro de estudios Migration Policy Institute (MPI), con sede en Washington.

"Buscas, rescatas y luego llevas a la gente a un lugar que no sea Europa, y creas áreas de procesamiento" de migrantes, dijo en entrevista con la agencia alemana DPA.

El ministro de Exteriores de Austria, Sebastian Kurz, tiene un plan del que quiere convencer a sus socios europeos: que los rescatados en el Mediterráneo sean trasladados directamente a campos para migrantes en Túnez y Egipto.

Kurz cree que la UE tiene capacidad de convencer a ambos países africanos para que acepten ese plan.

"Cuando pedí por primera vez que aprendiéramos de Australia y España hubo un clamor (en contra) en Austria y en Europa", dijo en entrevista con la agencia austríaca APA, para ufanarse de que ahora "muchos han adoptado la misma línea".

No parece tan claro que Kurz quiera copiar el modelo australiano también en el compromiso de recibir a cierto número de refugiados al año. Austria no ha acogido ni uno solo de los 160.000 que entraron en Grecia e Italia y que la UE acordó repartirse por cuotas en dos años, hasta fines de septiembre próximo.

"La opinión pública no apoyará a un Gobierno que traiga a más gente con programas humanitarios, salvo que tengamos control de las fronteras", replicó.

EXTERNALIZAR LA RESPONSABILIDAD

"No importa lo alto que sean los muros o lo bien armados que estén los guardacostas, la gente que no tiene nada que perder encontrará una vía de escape de las situaciones insoportables, incluso si significa arriesgar la vida en viajes peligrosos", dijo el secretario general de Amnistía Internacional (AI), Salil Shetty.

Para Shetty, el aplaudido modelo australiano es un ejemplo de "externalización de la responsabilidad".

En entrevista con la agencia australiana AAP, admitió que a AI le preocupa que Europa y otras naciones se interesen por un modelo como el australiano.

"La cuestión verdadera es que estos países no ofrecen una ruta segura y legal, así que de manera efectiva alientan el modelo de negocio de los traficantes", consideró.

Cuando los Gobiernos dan "respuestas fragmentarias e inconsistentes, la gestión de los flujos migratorios mixtos la asumen los contrabandistas, los traficantes y las redes criminales transnacionales", alertó el comisionado de la ONU para los Refugiados, Filippo Grandi.

Europol calcula que el 90 % del tráfico de migrantes por el Mediterráneo está en manos de redes ilegales y un panorama semejante se replica en Centroamérica o el Sudeste Asiático.

En un discurso en Bruselas en diciembre pasado, Grandi censuró a los países europeos su mal manejo de la crisis migratoria de 2015 y abogó por abandonar las políticas migratorias nacionales en pro de un enfoque global.

La oportunidad: el pacto que la ONU ha acordado negociar, con el objetivo de aprobarlo en septiembre de 2018.

"Todos los países del mundo coincidieron en que necesitamos un sistema migratorio más ordenado, tener más canales regulares para la migración y hacer la migración más segura. Cómo se hará sigue siendo una cuestión abierta", dijo a DPA el jefe de la división de investigación de la OIM, Frank Laczko.

El "Pacto Mundial para una migración segura, regular y ordenada" estará acompañado de otro convenio internacional sobre los refugiados, en el que se espera que los países asuman compromisos más explícitos para su protección.

El texto debe negociarse entre febrero y julio de 2018, para que sea adoptado en una cumbre de jefes de Estado y de Gobierno que se celebrará justo antes de la Asamblea General de la ONU en septiembre de ese año.

El director de la OIM (Organización Internacional para las Migraciones), William Lacy Swing, está convencido de que se necesitan "más rutas legales para proteger a los que migran".

"Y necesitamos descriminalizar la migración, de modo que los migrantes irregulares no sean colocados en centros de detención", dijo a la agencia suiza SDA.

A Swing le inquieta la visión negativa que la sociedad tiene del migrante tanto como a Shetty la imagen que algunos Gobiernos difunden sobre los refugiados, como si fueran terroristas.

Igual opina la representante especial de la ONU para la migración internacional, Louise Arbour, quien en mayo pasado pidió que las políticas migratorias superen la mentalidad "nosotros contra ellos".

"Los migrantes no son una carga, y mucho menos una amenaza. Manejada correctamente, la migración nos beneficia a todos", aseguró.

El éxito, agregó, "dependerá en gran medida de nuestro compromiso sostenido, de palabra y hecho, para cambiar la óptica con la que miramos a la migración".

Los flujos migratorios son "un fenómeno temido por demasiadas personas hoy en día" cuando, según destacó Arbour, tienen un "impacto increíblemente positivo en la sociedad".



Fuente: El Economista
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