Las Migraciones en Aragón

23 de Junio 2017
Las defunciones caen en Aragón pero aún son más que los nacimientos



Aragón ha registrado su octavo año con un crecimiento demográfico negativo, a pesar de que las muertes han descendido más de un 6,1%. En 2008, la llegada tardía de la crisis económica (favorecida en cierto modo por el efecto Expo) provocó que los aragoneses todavía se animaran a tener hijos y se anotó la cifra más alta de los últimos 15 años: 13.675 nacimientos. Esta cifra superó ligeramente a la de defunciones (13.398) y supuso que fuera el último año con un crecimiento vegetativo positivo.

Desde entonces, cada vez se registran menos nacimientos y, por lo tanto, hay una mayor diferencia entre el volumen de bebés y personas difuntas. La cifra más alta del siglo XXI se anotó en 2015 con casi 3.000 fallecimientos más que alumbramientos. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), publicados este jueves, esta diferencia se ha contraído en 2016, pero no lo ha hecho por un aumento de los nacimientos, sino por un descenso de las defunciones. Aun así se han producido 2.541 muertes más que nacimientos. 

De este modo, la razón de que no se haya registrado un mayor índice negativo no ha sido otra que el descenso de las defunciones. En concreto, según la información del INE, en 2015 fallecieron 874 personas menos que en 2016 (13.465). De hecho, es la comunidad autónoma en la que se ha producido un mayor descenso: un 6,1% menos. Justo delante de ella se encuentran Melilla (-6%), Castilla-La Mancha (-4,5%) y Murcia (-4,3%). Por su parte, las únicas comunidades en la que ha aumentado en número de difuntos han sido Galicia (0,1%), Navarra (0,7%) y Ceuta (1%).

Las causas de que se produzcan menos defunciones pueden ser muy variadas, aunque destaca la mejora de las técnicas sanitarias, que ha provocado que muchas enfermedades que anteriormente eran mortales, ahora se consigan cronificar. Según la Encuesta Europa de Salud referida a 2014 (se publica cada cinco años), el 60% de la población de Aragón tienen diagnosticada algún tipo de enfermedad que permanece con el paso de los años. 

Otra de las razones puede ser el paulatino restablecimiento de los recortes. Durante los primeros años de la crisis, los gobiernos estatales y autonómicos abogaron por la reducción del gasto. Sin embargo, en los presupuestos de los últimos años esta tendencia ha comenzado a cambiar. Ejemplo de ello es que en 2015 (último dato disponible) aumentó la inversión sanitaria que realizaba el Gobierno de Aragón por cada habitante. En concreto, mientras que en 2013 se dedicaban 1.229 euros, en 2015 esta cifra ascendió a 1.469. Todo esto se ha traducido en una esperanza de vida bastante elevada y, por lo tanto, en un descenso de la mortalidad.

Luis Antonio Sáez, investigador asociado del Centro de Estudios sobre la Despoblación y Desarrollo de Áreas Rurales (Ceddar) y profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Zaragoza,  apunta a otra cuestión: "Las personas que nacieron durante la Guerra Civil y los años posteriores ahora tienen unos 80 años, por lo que son los que van a ir falleciendo en los próximos años. En esos momentos se registró un bajo índice de natalidad, por lo que se podría explicar este descenso de la mortalidad; aunque más o menos nos movemos en unas cifras estables". 

Menos bebés

Por su parte, los nacimientos siguen la tendencia a la baja que iniciaron en 2008. En concreto, en 2016 se produjeron menos de 11.000; una cifra similar a la que se registraba en 2003. El catedrático en Sociología de la Universidad de Zaragoza Carlos Gómez ha recalcado en varias ocasiones que las razones del crecimiento de la natalidad y, por ende, del descenso posterior fueron la situación económica y la llegada de población inmigrante (ya que tradicionalmente han tenido un mayor volumen de niños).

Con la crisis, las parejas dejaron de tener ingresos suficientes para hacer frente al cuidado de un hijo o más; por lo que el volumen de nacimientos fue descendiendo. Todo esto se vio acrecentado por el descenso de la población inmigrante, ya que muchos volvieron a su país de origen. Para Sáez otro de los problemas para incentivar la natalidad es "la disminución de la población joven y que biológicamente tiene posibilidades de procrear". Este grupo de edad "intermedia" cada vez es más reducido debido a que entre finales de los 80 y 90; el número de nacimientos se redujo a poco más de 9.000 al año. "En España pasamos de no tener casi ningún tipo de control de la natalidad a utilizarse de manera continua diferentes métodos anticonceptivos", recalca. 

 

De este modo, Aragón se sitúa como la segunda comunidad autónoma con un descenso más pronunciado de los nacimientos: un 3,8%. La única que la supera es Castilla y León, con una reducción del 4,3%. Por el contrario, las que mantienen más o menos el mismo volumen de bebés son Canarias (0%) y las Islas Baleares (-0,3%). Con todos estos datos, no es extraño que la comunidad aragonesa sea la quinta con mayor saldo negativo: -2.541. Por delante solo se encuentran País Vasco (-2.977), Asturias (-6.851), Castilla y León (-11.698) y Galicia (-12.683). En el lado opuesto de la tabla están Madrid (17.785), Andalucía (9.820) y Cataluña (5.148).

¿Qué efectos tendrá?

Tras ocho años con la balanza generacional negativa, muchas personas pueden dar por hecho que esto siempre será así y le restan importancia. Sin embargo, los efectos a largo plazo son considerables, en especial, para la sostenibilidad del sistema de pensiones. "Cada vez hay más pensionistas y menos gente que está en edad de trabajar o que lo vaya a estar en un futuro. Llegará un momento en el que esto no se podrá mantener", asegura Evangelino Navarro, presidente autonómico de Sanidad del sindicato CSIF Aragón.

Por ello, apuesta por fomentar las políticas de natalidad, "como se hace en los países nórdicos", es decir, con bajas maternales de un año o ayudas sociales. "Esto ayudaría a que las parejas se animaran tener hijos. No obstante, lo primordial es la estabilidad económica y laboral, algo que muchos no tienen en la actualidad", subraya. No obstante, no todos consideran que esto sea un problema. "Se puede redefinir el contrato social y financiar las pensiones de otro modo. Por ejemplo, en Dinamarca se financian con el IVA, que está al 40%", ejemplifica Sáez. 

Además, se acentuará otro de los mayores problemas que tiene Aragón: la despoblación. Las personas de avanzada edad (que son las que residen mayoritariamente en los pueblos) irán falleciendo con el paso de los años; mientras que no están naciendo los suficientes niños para compensar esta tendencia. De hecho, esta cuestión se está debatiendo en el II Congreso sobre despoblación que está teniendo lugar esta semana en Huesca.

Allí se ha puesto en relevancia que es uno de los problemas más notables a los que se enfrenta Aragón en estos momentos, puesto que Zaragoza acoge la mitad de los habitantes de la comunidad. Para ello se están poniendo en marcha diferentes "discriminaciones fiscales positivas", que abarcan la natalidad, la residencia, la vivienda o la implantación industrial en pueblos.



Fuente: Heraldo de Aragón
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