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18 de Agosto 2017
¿Cómo se financia el terrorismo islámico en España?



El horror que se propagó la tarde del jueves por el mundo desde La Rambla de Barcelona, donde un ataque terrorista reivindicado por el autoproclamado Estado Islámico (EI) causó al menos 13 muertos y un centenar de heridos que fueron arrollados por una furgoneta, esconde la cuestión de fondo de cómo se financia el terrorismo yihadista en España.

Aunque la nueva oleada de atentados ligados al EI que asola Europa, y otras muchas regiones del mundo, viene caracterizándose por la incontrolable y asequible sencillez de sus métodos, donde un vehículo o un cuchillo de cocina se convierten en armas fatales, los atacantes siguen necesitando un cierto nivel de recursos para adquirir o alquilar estas herramientas, perpetrar sus planes, ocultarse y subsistir.

Solo en este caso, el monto se va volviendo considerable si al alquiler de la furgoneta que cruzó La Rambla se le va sumando la factura de los inmuebles y vehículos registrados desde el jueves por las fuerzas de seguridad; las bombonas de butano y propano que al parecer se acumulaban en el piso de Alcanar que estalló la noche del miércoles y que la Policía vincula ahora al atentado de Barcelona o al presunto ataque frustrado por los Mossos en Cambrils.

Los datos indican que el dinero que sufraga el terror en España sale en buena parte del tráfico de drogas, las colectas llevadas a cabo en barrios marginales o las transferencias de fondos que logran enviarse desde países extranjeros, si bien algunos de los terroristas detenidos en los últimos años planeaban llevar a cabo secuestros o crear asociaciones que pudieran beneficiarse de subvenciones públicas. Así lo revela el informe "Estado Islámico en España", realizado por Fernando Reinares y Carola García–Calvo para el Real Instituto Elcano.

En España, donde hasta el jueves la actuación de las fuerzas policiales y de inteligencia había evitado nuevos atentados de este tipo desde el 11 de marzo de 2004, se han producido 723 detenciones en 220 operaciones policiales contra el yihadismo en estos 13 años, según los últimos datos facilitados por el Ministerio del Interior.

El informe del Real Instituto Elcano se centra en analizar el modus operandi de los 150 detenidos en operaciones policiales contra el terrorismo yihadista entre junio 2013 y mayo 2016, coincidiendo con la expansión del EI.

El informe detalla que "todos los detenidos implicados en compañía pertenecían a células, grupos o redes que desarrollaban funciones de radicalización y reclutamiento. Pero también a otras que enviaban combatientes terroristas extranjeros a, sobre todo, Siria e Irak, o que llevaban a cabo tareas de financiación y difusión de propaganda de EI". De hecho, el 61,9% de los detenidos estaba integrado en células, grupos o redes que llevaban a cabo tareas proactivas de consecución de fondos para sufragar su actividad terrorista.

"Para ello se beneficiaban de donaciones o colectas que llevaban a cabo en barrios como el del Príncipe Alfonso en Ceuta o la mezquita de la M–30 en Madrid, y del tráfico de estupefacientes a pequeña escala", según la información entregada por la Guardia Civil y la Policía Nacional a la Audiencia Nacional.

Pero alrededor de estos métodos tradicionales, en los últimos tiempos se han ido forjando planes para llevar a cabo otro tipo de delitos ya observados en grupos criminales como los narcos mexicanos. Es el caso de una célula integrista desarticulada en la provincia de Barcelona en 2015, que estudiaba llevar a cabo secuestros para conseguir rescates.

El mismo grupo también tenía planes para crear una asociación cultural que le permitiese acceder a subvenciones con las que obtener fondos públicos que desviarían para pagar su actividad terrorista.

Moviendo el dinero

El estudio del Instituto Elcano también revela que para mover el dinero que sufraga al Estado Islámico, estas redes se sirven de envíos de fondos realizados a través de compañías de transferencias internacionales utilizando personas interpuestas que no hagan saltar las alarmas. Así lo hacían, según el informe, los integrantes de una red de apoyo logístico detenidos en febrero del año pasado en Alicante y Valencia.

Una alternativa a esta operativa es el método de la hawala, detectado en Ceuta, un sistema de remesas basada en la confianza entre particulares que mueven el dinero evitando que su rastro pueda seguirse en el informatizado circuito bancario.

Gracias a estos mecanismos de ocultación de transferencias, el Estado Islámico logra enviar a España fondos provenientes de otros países. Hay que tener en cuenta que, fuera de España, el EI cuenta con otras múltiples fuentes de ingresos. Una de ellas es el tráfico de petróleo procedente de Siria o Irak.

Del dinero del crudo a los atracos

Más allá de la comercialización ilegal de petróleo, el Grupo de Acción Financiera (Gafi), el organismo intergubernamental encargado de la lucha contra el blanqueo de capitales habla del atraco de bancos, la venta de antigüedades en el mercado negro, el fraude a las aseguradoras o el cobro de tasas a los cooperantes de zonas bajo el control del EI.

Por otra parte, los secuestros, como los planeados por algunos de los terroristas detenidos en Barcelona en los últimos meses, han proporcionado a Al-Qaeda y al Estado Islámico unos 222 millones de dólares entre 2008 y 2014, según cálculos de la administración estadounidense.

El grupo terrorista también ha llevado a cabo estafas telefónicas (haciéndose pasar por entidades bancarias o autoridades policiales para recabar información financiera de particulares y vaciar sus cuentas).

Finalmente, el terrorismo, denuncia Gafi, se nutre de redes de apoyo que aportan fondos de negocios perfectamente legales. Como todo en la lucha contra el terror, seguir la pista del dinero no es tarea fácil, pero hallar su rastro puede ser vital. 



Fuente: Cinco Dias
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