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20 de Diciembre 2017
España, la nueva puerta de entrada a Europa para los inmigrantes



La pinza se cierra sobre los inmigrantes subsaharianos que intentan llegar a Europa huyendo del hambre y la violencia en África. Como si de una operación militar se tratara, miles de personas permanecen atrapadas entre Marruecos, por el oeste, y Libia, por el este. Desde hace unos meses las únicas vías que permanecen abiertas parten de Túnez o Argelia. En línea recta desembocan en Cerdeña, Baleares, Murcia, Alicante, Granada y Almería.

Nunca hasta ahora se habían producido tantas llegadas de inmigrantes a estas zonas como en el año que ahora termina. España es la ruta de entrada a Europa por vía marítima que más ha crecido en el 2017, un fenómeno que ya se empezó a detectar el año pasado. Lo más probable es que la llegada de inmigrantes irregulares sea, al finalizar el año, más del doble que en el año 2016. Según datos de Frontex, a finales de noviembre se contabilizaban 21.100 entradas por mar frente a las 13.000 del año anterior. La mitad de estos inmigrantes son marroquíes y argelinos y la otra mitad subsaharianos.

Decisiones de Italia y Marruecos sitúan a Túnez y Argelia como únicas vías de salida

En Italia, por el contrario, las cifras van a la baja ya que en lo que va de año se ha producido un descenso del 21% en las entradas (116.400 frente a los 182.000 del 2016). La mayoría de quienes llegan a las costas italianas son nigerianos, seguidos por los procedentes de Guinea Conakry, Costa de Marfil y Bangladesh. La entrada por Grecia se ha desplomado un 79% por el acuerdo firmado entre la UE y Turquía (37.900 entradas frente a las 174.000 del año pasado), la mayoría de estos inmigrantes proceden de Siria, Iraq y Afganistán.

"Las rutas de la inmigración cambian cada cierto tiempo porque hay muchos factores que influyen, especialmente la presión que los países ejercen o dejan de ejercer sobre esas rutas en un momento determinado", señalan fuentes policiales españolas. En estos meses, el Gobierno marroquí ha ido desplazando a los migrantes hacia el este, hacia Argelia, mientras las diversas facciones armadas libias hacían lo propio con estas personas, empujándolas hacia el oeste. Argelia y Túnez quedaban como únicas vías de escape.

Llegada al puerto de Motril de 64 inmigrantes rescatados por Salvamento Marítimo
Llegada al puerto de Motril de 64 inmigrantes rescatados por Salvamento Marítimo (Miguel Paquet / EFE)

Por ello la ruta del mar de Alborán, 60 millas náuticas (111 kilómetros) entre las costas de Almería y Granada y las de Argelia se ha convertido en la principal área de trabajo y preocupación de las fuerzas de seguridad españolas y los equipos de salvamento. La corriente migratoria que comenzó en Canarias hace 25 años se trasladó luego al estrecho de Gibraltar y ahora se desplaza hacia las costas más orientales. Y ahí entran en juego Murcia, Alicante, Valencia y las Baleares.

De momento, Marruecos prosigue con su colaboración con España y periódicamente desaloja a los miles de subsaharianos que se concentran a las puertas de Ceuta y Melilla, empujándoles hacia el desierto argelino. A pesar de los métodos poco contemplativos de los gendarmes y miembros de las fuerzas auxiliares marroquíes, en ocasiones el flujo de llegada es de tal volumen que vuelven a ser miles los que esperan su oportunidad a las puertas de las dos ciudades autónomas.

Miles de personas aguardan una ocasión a las puertas de Ceuta y Melilla

Por lo que respecta a las vías de inmigración ilegal que salían de Libia, el nuevo Gobierno italiano ha cambiado de política. Ahora ha decidido pagar a los diez gadafis que controlan el país para que sus respectivas milicias ejerzan de policías e impidan la salida de los inmigrantes con destino a Europa. Una labor por la que Italia estuvo pagando durante años al auténtico Gadafi, pero que se vino abajo con el caos que se extendió por el país desde la caída del dictador en el año 2011. Ahora es frecuente la peregrinación de reyezuelos libios por Italia, donde son recibidos con honores y ­reciben aportaciones económicas suculentas para su labor de policía.

Militares españoles inmersos en la operación Sophia de la UE reconocen que "los libios están siendo capaces de resolver el problema por sus medios, aumentando la seguridad en sus aguas territoriales". Medios cuya legalidad y humanidad están muy lejos de ser mínimamente aceptables para los estándares humanos, como se ha puesto de manifiesto con las recientes denuncias de venta de personas como esclavos en diversas ciudades libias.

Andalucía no deja de recibir inmigrantes que llegan por la vía marítima
Andalucía no deja de recibir inmigrantes que llegan por la vía marítima (Miguel Paquet / EFE)

Empujados por el este y el oeste, a los inmigrantes únicamente les queda la vía de salida argelina o tunecina. Un camino que hasta hace unos meses era poco usado porque allí abundan los bandidos, ladrones y asesinos. Un trayecto donde la vida no vale nada.

Aunque el 95% de los inmigrantes irregulares que llegan a España por vía marítima son subsaharianos y únicamente un 5% magrebíes, en los últimos meses dos acontecimientos políticos han incrementado los deseos de estos últimos de llegar a Europa, especialmente a Francia o Bélgica, que son los puntos de destino de la inmensa mayoría de los magrebíes que se exponen a cruzar el Mediterráneo.

Represiones políticas y críticas situaciones económicas empujan a los jóvenes a emigrar

En Marruecos la revuelta del Rif ha empujado a centenares de jóvenes a salir del país para escapar de una represión feroz que se ha abatido sobre los participantes en las manifestaciones que conmocionaron durante semanas al país. Muchos están siendo condenados a duras penas de prisión, entre los cinco y los 25 años, por el simple hecho de haberse manifestado.

En Argelia, por otro lado, la situación política y económica es de absoluto estancamiento. El presidente Buteflika está muy enfermo, con frecuencia corren rumores de que ha muerto, pero se aferra al poder con uñas y dientes. El recuerdo de la terrible violencia que asoló el país a finales del siglo pasado se mantiene vivo en los argelinos y nadie da un solo paso fuera del tiesto. Pero Buteflika ya no tiene la capacidad de sacar al país de su actual parálisis y miles de jóvenes no encuentran ante sí otro futuro que escapar a Europa.



Fuente: La Vanguardia
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