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02 de Mayo 2018
Marruecos sufre una crisis de pateras



A más de 3.000 kilómetros al sur de España, hay un despliegue permanente de la Guardia Civil del que nadie habla. Y eso que llevan 12 años instalados en Mauritania y en Senegal. Llegaron a África para frenar la crisis de los cayucos de 2006, cuando arribaron a Canarias más de 32.000 subsaharianos.

«El despliegue lo planificamos porque veíamos el riesgo de la salida masiva de inmigrantes en pateras y nosotros teníamos los planes de contingencia para evitarlo. Al llegar implantamos un modelo de patrullas conjuntas con esos países para luchar contra la inmigración irregular. Con nuestros métodos disuasorios conseguimos cerrar la ruta a Canarias tres años después, en 2009. Eso se demuestra con los datos del año pasado, cuando sólo llegaron a las islas 450 personas desde Senegal». El que habla es Eduardo León, capitán de la Guardia Civil y responsable de la Jefatura Fiscal y Fronteras.

Ahora, en la ciudad de Nuadibú, al norte de Mauritania, están destinados con carácter permanente 25 agentes españoles. En Senegal hay un destacamento de 14 hombres en Dakar y dos agentes en Saint Louis. Cuentan con medios marítimos, aéreos y terrestres y están cubiertos financieramente por la UE. Hace un mes, el helicóptero del destacamento aéreo vislumbró un cayuco con 16 subsaharianos que tenía previsto salir desde Nuadibú a Canarias. Una patrullera de la Guardia Civil los interceptó antes de que partieran.

Aunque, en febrero, la cadena Ser desveló que «tres de las cuatro embarcaciones de la Guardia Civil desplegadas en estos dos países están declaradas oficialmente inoperativas». La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) también llevan años denunciando «la falta de medios humanos y materiales de estos destacamentos». El capitán León defiende que tan sólo hubo una avería puntual en un barco.

Desde que la ruta marítima a Canarias se cerrara en 2009, los guardias civiles ampliaron su ámbito de actuación con patrullas terrestres para controlar la ruta hacia Marruecos. «Hacemos una labor preventiva, porque no podemos impedir la libre circulación de personas. Comprobamos si hay alguna amenaza para nuestros intereses. No solo por inmigración, sino también por terrorismo», concluye el responsable de fronteras.

Hoy se celebra en Marrakech la V Conferencia Ministerial Euroafricana sobre Migración y Desarrollo. Asistirá el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, que además tendrá una reunión bilateral con su homólogo marroquí, Abdelouafi Laftit.

Ahora, al norte de Marruecos, los agentes españoles también patrullan conjuntamente con la Gendarmería Real marroquí para frenar el auge de llegadas de pateras por el Mediterráneo. El año pasado arribaron a las costas andaluzas 22.419 inmigrantes, el triple que el año anterior, y murieron 249 personas en el intento. En lo que llevamos de 2018, este drama no cesa. Todo lo contrario. Según la Organización Internacional para las Migraciones, en los primeros cuatro meses del año han llegado a España 3.994 personas trimestre por vía marítima. Y, a fecha de 27 de marzo, al menos 198 personas murieron ahogadas intentando llegar a España, un 247% más que en las mismas fechas del año pasado.

Fuentes del Gobierno marroquí dicen que durante este tiempo han abortado más de 70.000 intentos de salidas de pateras hacia la península, Ceuta (donde la llegada de inmigrantes por la costa ha subido en estos cuatro meses un 400%, 20 pateras con 233 inmigrantes) y Melilla.

Los subsaharianos (la mayoría de Guinea Conakry, Nigeria y Camerún) siguen llegando al norte del reino con una idea bastante clara. La otra orilla, la razón por la que huyeron de sus hogares, está muy cerca.



Fuente: El Mundo
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