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13 de Mayo 2018
Porno con refugiados, la última vergüenza de Occidente convertida en tendencia



El pasado 26 de septiembre se cumplía el plazo de dos años que dio la Unión Europea a sus estados miembros para acoger a 160.000 de los más de cinco millones de refugiados sirios. Del total de demandantes de asilo, sólo se reubicó a unos 40.000. El resto, la gran mayoría, sigue vagando en la ilegalidad a la espera de una solución que parece no llegar nunca.

Pero la vergüenza no acaba aquí. En Alemania, el país que más refugiados ha recibido desde que comenzase la mayor crisis migratoria que ha vivido Europa desde la Segunda Guerra Mundial, la acogida no está siendo precisamente modélica. Los delitos contra los centros de acogida y los propios refugiados se cuentan por miles. Una situación que parece estar agravándose en los últimos meses. Así lo aseguran varias ONG teutonas que advierten del peligroso repunte de "olas de ataques xenófobos" que se están produciendo en todo el país contra los solicitantes de asilo.

Pues bien, cuando parecía que la bajeza moral de muchos de los ciudadanos de territorios que reciben exiliados había tocado fondo, nos hemos topado con lo que varios medios han calificado ya como "la última moda" entre los amantes del porno en Alemania: Las películas X con refugiados como protagonistas.

Así lo denunciaban los compañeros de Vocativ en una de sus últimas publicaciones tras comprobar, para su sorpresa, que una de las búsquedas que más estaba aumentando en los últimos meses en el país germano era, nada más y nada menos, que "pornografía de refugiados". La tendencia es especialmente preocupante si tenemos en cuenta que, en Alemania, entre inmigrantes ya acogidos, pendientes de acoger y en situación de completa ilegalidad jurídica existen más de dos millones de refugiados.

Porque la cosa no queda ahí. Además del aumento de la demanda de material pornográfico con refugiados como protagonistas también se está produciendo un incremento llamativo en las búsquedas de "porno hijab", como se denomina a las producciones en las que aparecen musulmanas vistiendo con el tradicional velo musulmán. Como sucede cada vez que aumenta la demanda de un determinado producto del que existe relativa escasez, la industria del triple rombo se afanaba para ofrecer en la mayor brevedad de tiempo posible aquello que su público le venía reclamando.

De ahí que, durante una de las muchas acciones de scouting que se llevan a cabo en busca de las próximas estrellas del porno, una productora reparaba en Antonio Suleiman, un inmigrante sirio que, tras abandonar su país de origen y recalar en Alemania, ha acabado convirtiéndose en toda una celebridad del cine para adultos.

¿Qué hay detrás del interés por el porno con refugiados?

Una de las primeras preguntas que uno se formula al percatarse de todo este asunto es qué es lo que hay detrás de este creciente interés por parte de los occidentales en el porno de refugiados. A esta cuestión trataba de responder el portal In.com haciéndose eco de un informe en el que se determinaba que, entre otras razones, parte de este inusitado interés estaría provocado por el placer que produciría a muchos de los consumidores del primer mundo "ver humillados a los refugiados".

Más allá del caso alemán, lo cierto es que el aumento en el interés por el porno protagonizado por refugiados también se está extendiendo a otros países, entre ellos España. Sólo hace falta redactar en Google las palabras "porno refugiados", así, en español, para encontrarse todo tipo de sugerencias X. Títulos como "blanco se folla a una refugiada", "delegados de la ONU follando en un campo de refugiados", "chicas pijas follando con un refugiado" o "porno gay entre refugiados" se agolpan en la primera página de resultados del buscador por excelencia.

Es precisamente este último asunto, el del porno gay con refugiados, el que más polvareda está generando últimamente a la sombra de la presentación del último y polémico proyecto del cineasta Bruce LaBruce, Refugee's Welcome. Bajo el pretexto de "abordar la crisis de la inmigración" lo que acaba encontrando cualquiera que se acerque a la cinta del canadiense es simple y llanamente a un refugiado que asegura ser sirio realizando una felación y siendo penetrado por un intérprete alemán de aspecto rudo.

Más allá de la ausencia de trama alguna, lo que más llama la atención del filme es que en ningún momento se invierten los papeles de forma que el teutón proporcione un mínimo de placer al refugiado. Una decisión que cuesta creer sea fruto del azar y que vendría a confirmar la tesis mencionada más arriba.

Suelen repetir los capos del porno que, como sucede en la moda, en la industria del cine para adultos las creaciones se van adaptando a los hábitos e intereses de los consumidores. Si piden porno de refugiados tendrán, pues, porno de refugiados. Quien paga, manda.



Fuente: El Mundo
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