Histórico de artículos

17 de Mayo 2018
249 inmigrantes muertos en la frontera sur de Europa en 2017



14 de enero de 2017. Aparecen seis cadáveres en las costas del Campo de Gibraltar, cuatro hombres y dos mujeres, los ocupantes de una patera que había naufragado antes de arribar a Algeciras. Eran las primeras víctimas mortales del drama de la inmigración en Andalucía en un año en el que en toda España los inmigrantes muertos fueron casi el doble que en 2010:249 hombres, mujeres y niños perdieron la vida en su intento de alcanzar la tierra prometida española y, de ellos, 129 perecieron en territorio andaluz.

Entre ellos, el pequeño Samuel, cuyo cuerpo fue descubierto el 29 de enero en la playa de Barbate. Véronique Nzaz, su madre, de origen congoleño como su hijo, también murió en el camino, aunque su cadáver fue hallado después, en las costas de Argelia.

El listado de muertos termina el 22 de diciembre en Ceuta, cuando aparece el cadáver de otro inmigrante en la playa de Juan XXIII.

Entre la primera y la última víctima, en 2017 murió un inmigrante cada dos días, unas cifras «inhumanas» en palabras de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, que ayer presentó estos datos dentro del informe anual 'Derechos Humanos en la Frontera Sur' 2018.

Las víctimas mortales, aunque son menos que en 2016, suponen casi el doble de las que se registraban una década atrás. Aunque hay que tener en cuenta, y eso lo destaca el informe hecho público ayer en el Parlamento andaluz, que la Organización Internacional de las Migraciones calcula que por cada persona que se comprueba que falleció hay otros dos de las que no se llegó a saber nada. En definitiva, lo que viene a decir es que los 249 muertos contabilizados en 2017 no son todos los que perdieron la vida, sino que la cifra real rondaría el triple, más de 700.

En lo que va de año, además, el número de muertos se ha disparado hasta en un 150%, según los primeros datos.

Las cifras son igualmente escalofriantes en lo que se refiere a la llegada de inmigrantes a territorio español y andaluz. No en vano, según las estadísticas de la ONG andaluza, en el último año alcanzaron las costas españolas el doble de personas que en 2016, 28.597, de las que la mayor parte, 18.090 inmigrantes, entraron por la frontera andaluza.

Es, destaca Pro Derechos Humanos en el documento, la cifra más alta que se ha registrado desde el año 2007 y llama la atención asimismo cómo casi se triplicó en 2017 el número de llegadas por vía marítima, de forma que llegaron 22.419 personas a bordo de 1.199 embarcaciones.

Cádiz, un 300% más de llegadas

En la comunidad andaluza sobresale del caso de Cádiz, la provincia por la que entraron más extranjeros -6.289-, con un incremento en relación a 2016 del 300%.

Llegaron en balsas de gomas -las conocidas toys- ocupadas por cuatro o cinco personas, y hasta por diez en ocasiones, e impulsadas por remos. Pero también en motos de agua -especialmente para alcanzar las costas malagueñas-, en hidropedales, en kayak y hasta en tablas de surf. Y volvieron a verse las embarcaciones de madera -las pateras propiamente dichas- que no eran frecuentes desde hacía años.

Las causas de este incremento hay que buscarlas, según los autores del informe -Ana Rosado y Rafael Lara- en la crisis y falta de perspectivas de buena parte de la población de Marruecos y Argelia, la crisis política provocada por las revueltas que han recorrido Marruecos y que han obligado a aflojar el férreo control de fronteras.

Además, el cierre de la ruta desde Libia a Italia, la criminalización y persecución de las ONG que realizaban labores de salvamento y el deterioro de la situación en Libia, ha planteado que muchas personas vuelvan a lanzarse a las antiguas rutas del Mediterráneo Occidental.

El documento denuncia igualmente el uso de calabozos y comisarías para la retención y detención de migrantes, «generalizando el encierro como sistema de gestión de las migraciones».



Fuente: El Mundo
URL relacionado: http://www.elmundo.es/andalucia/2018/05/19/5aff1bedca474128358b464b.html

Material Multimedia Relacionado