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29 de Agosto 2018
Los paseos en yate de Mohamed VI reducen la llegada de inmigrantes a España



El Gobierno de España puede estar agradecido al emir de Qatar, Tamim bin Hamad al Zani. Por segundo año consecutivo, el emir, que hace frente al bloqueo de su país por tres de sus vecinos del Golfo, ha renunciado a pasar sus vacaciones en Baleares y ha prestado su yate Al Lusial, quizás el más lujoso del mundo, al monarca alauí.

Desde Asila, al sur de Tánger, hasta Alhucemas, en el corazón del Rif, el soberano ha navegado a finales de julio y, sobre todo, en agosto, a bordo de esta embarcación de recreo que mide 123 metros de eslora, posee un helipuerto, piscina, gimnasio, etcétera. Costó 257 millones de euros, según publicaciones especializadas en embarcaciones de recreo.

Los transeúntes lo pudieron admirar el 22 de julio pasado en el puerto de Málaga, donde atracó, para una última puesta a punto, antes de cruzar el Estrecho. Es mucho más cómodo para navegar que aquella lancha rápida con la que Mohamed VI fue interceptado, por error, el 7 de agosto de 2014 por la Guardia Civil en aguas de Ceuta. La familia real marroquí posee además El Boughazi I, una goleta de 41 metros botada en EEUU en 1930.

Mohamed VI, en un barco de recreo, en agosto de 2014, cerca de las aguas de Ceuta.
Mohamed VI, en un barco de recreo, en agosto de 2014, cerca de las aguas de Ceuta.

La presencia del monarca a bordo del Al Lusial y de El Boughazi I ha incitado a la Marina Real y a la Gendarmería marroquíes a reforzar su vigilancia de la costa y de las aguas. La inmediata consecuencia ha sido un descenso en agosto de la emigración irregular por mar hacia España, en comparación con junio y julio, pese al buen tiempo que impera ese mes.

A lo largo del mes de agosto —hasta ayer 28— desembarcaron en las costas españolas 5.171 inmigrantes irregulares, 2.684 menos que en julio y 1.113 menos que en junio. El descenso fue especialmente acusado desde el 16 de agosto. Si a las llegadas por mar se añaden las terrestres, a través de las vallas de Ceuta y Melilla, el número de inmigrantes irregulares alcanza en lo que va de año los 31.800, una cifra récord en el sur de España y muy cercana a la de 2006, el año del aluvión de cayucos en Canarias.

El soberano alauí dio el pasado fin de semana por terminadas sus vacaciones en el norte de Marruecos —las empezó el 2 de julio y las interrumpió dos veces— y viajó a Emiratos Árabes Unidos para continuar allí su descanso, según fuentes diplomáticas. Se ignora cuándo regresará a su país. A día de hoy, aún no ha encontrado un hueco en su agenda para recibir al nuevo presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ni para proponer nuevas fechas para la visita de Estado pendiente de los Reyes de España, que él mismo canceló el 3 de enero desde París, donde estaba entonces de vacaciones.

En el Mando Único Operativo, recién creado para coordinar la lucha contra la inmigración irregular en el sur de España, se preguntan si, ahora que Mohamed VI está de nuevo de viaje, se reactivará la llegada de 'sin papeles'. Confían en el compromiso algo impreciso que el soberano adquirió el 30 de julio cuando, con motivo de la Fiesta del Trono, recibió en Tánger al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y al exministro Miguel Ángel Moratinos. Se quejó de la falta de apoyo de la Unión Europea, pero dejó caer que haría un esfuerzo adicional para aliviar la presión migratoria sobre su vecino español.

Detenidos y aviso a navegantes

Además de por mar, las autoridades españolas han marcado también otro tanto por tierra. El Ministerio del Interior está multiplicando las advertencias a los subsaharianos, al acecho en el norte de Marruecos para dar el salto, para tratar de disuadirles. La Guardia Civil detuvo el martes por la mañana, en el CETI de Ceuta, a 10 subsaharianos, la mayoría de ellos de Guinea-Conakry, integrantes del grupo que saltó la valla hace más de un mes.

Se les acusa, según el diario 'El Faro de Ceuta', que destapó la noticia, de atentar contra los agentes de la autoridad, provocar daños e integrar una organización criminal. Para forzar su entrada en la ciudad autónoma el 26 de julio, arrojaron cal viva, ácido y heces a los guardias que custodiaban el perímetro, entre los que hubo 22 heridos, según señaló Interior. Uno de los subsaharianos detenidos en el CETI opuso resistencia. Se enfrentó a un agente de los Grupos de Reserva y Seguridad del instituto armado causándole una brecha en la cabeza.

Para llevar a cabo la operación Yebala, como la bautizó la Guardia Civil, los agentes que se presentaron en el CETI a las ocho de la mañana fueron numerosos. Temían que se produjera una revuelta entre los más de 1.000 inmigrantes allí acogidos, la mayoría de ellos participantes en el asalto de finales de julio en que 602, una cifra récord, lograron cruzar la valla de madrugada.

La semana pasada, el miércoles 22 de agosto, se produjo otro asalto descrito como violento por las autoridades españolas. Otros 116 inmigrantes consiguieron entrar en Ceuta pero, 24 horas después, 114 —todos menos dos menores— fueron devueltos a Marruecos. Rabat aceptaba así, excepcionalmente, la puesta en práctica de un acuerdo de repatriación firmado con Madrid en 1992 que casi siempre se resistió a aplicar. Cuando lo hizo, fue con un número mucho más reducido de subsaharianos.

La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, justificó el viernes pasado esa rápida expulsión del día anterior por la violencia empleada por los asaltantes. "Es una situación que no vamos a consentir", recalcó en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. Con las detenciones operadas el martes, el Ejecutivo manda un segundo mensaje disuasorio a los subsaharianos afincados en los alrededores de Ceuta y Melilla.

Calvo no aclaró si el Ejecutivo confiaba en poder repetir estas devoluciones, pero la delegada del Gobierno en Ceuta, Salvadora Mateos, dio por descontado ayer que sí será posible. "Se va a continuar igual", declaró ante las cámaras de 'El Faro'. "El que entre violentamente y agrediendo va a recibir el mismo pago", añadió. "No estamos dispuestos a que pase alguna desgracia en la frontera ni con las fuerzas marroquíes ni con las nuestras", concluyó.

La Guardia Civil ha tardado nada menos que 33 días, un plazo largo, en revisar los vídeos del asalto y apresar a los más violentos. Quizá la explicación a esa demora sea hacerla prácticamente coincidir con la comparecencia, hoy miércoles en el Congreso, del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Hablará, entre otras cosas, de inmigración.

A finales de julio, la abogada penalista Nuria Gutiérrez de Madariaga ya presentó una querella en Ceuta contra los inmigrantes que dieron el salto el 26 de julio, pero no fue admitida a trámite. Desde hace algo más de un año, los subsaharianos, cuyo comportamiento suele ser pacífico, han empezado a recurrir a la violencia solo cuando tratan de saltar la valla. Dificultan así la labor de la Guardia Civil e incrementan sus posibilidades de entrar en España.

Ataque con machetes para evitar que zarpen

El sábado pasado tuvo lugar además un hecho insólito en una de las playas de Tánger desde las que tantas veces han zarpado pateras rumbo a Andalucía incluso a plena luz del día ante bañistas marroquíes indiferentes. Un pequeño grupo de subsaharianos que pretendía embarcar en una 'toy' rumbo a España fue atacado por varios jóvenes marroquíes provistos de machetes que destrozaron su embarcación hinchable. Los inmigrantes apenas opusieron resistencia y huyeron corriendo, como se puede comprobar en un vídeo que ha circulado profusamente. Las motivaciones de los agresores marroquíes no están claras.



Fuente: El Confidencial
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