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15 de Diciembre 2018
Las dos caras de la inmigración en España: buena acogida pero mala integración



Una gran parte de la población española, el 38, 8 por ciento de los ciudadanos, cree que los inmigrantes reciben demasiada o bastante protección por parte del Estado. Los datos son de 2016 cuando el CIS publicó su última encuesta sobre "Actitudes hacia la inmigración". Dos años más tarde esta creencia avanza en la sociedad avalada por el discurso de nuevos partidos que señalan a la inmigración como una amenaza. Pero lo cierto es que si no fuera por estos recién llegados la tasa vegetativa de España sería negativa como señalaba este miércoles el INE. Pero expertos como Alberto Ares, director del Instituto de Estudios sobre Migraciones de la Universidad Pontificia Comillas creen que "no tenemos un problema" sino un déficit para integrarlos.

Si la crisis económica obligó a muchos inmigrantes a retornar a sus países de origen la recuperación ha vuelto a funcionar como efecto llamada. En 2017 el auge de la llegada de nuevos desplazados superó en un 124 % a la de 2016 según datos oficiales y en 2018 esta cifra será aún superior. En lo que va de año han alcanzado las costas españolas un total de 43.467 inmigrantes y refugiados, lo que significa una media de 152 llegadas por día. Este dato supone un incremento del 154 por ciento más que en 2017.


Para Vox, estos datos representan una amenaza. Un discurso que comparte el Partido Popular con su nuevo líder, Pablo Casado a la cabeza. Los de Abascal han hecho de la inmigración su segundo 'casus belli' a la par con Cataluña y defiende la expulsión de los irregulares, la deportación de los que han cometido delitos y el endurecimiento de las políticas de arraigo y beneficios sociales.

Pero no todos ven la inmigración como un problema. Alberto Ares, director del Instituto de Estudios sobre Migraciones de la Universidad Pontificia Comillas está convención que no lo es. Asegura que nuestro problema va por otros derroteros y está convencido de que fallamos cuando ponemos el "foco en el control de las fronteras".

Como experto en migraciones también cree que "es necesario cuidar la acogida de los que llegan y buscar una migración que sea segura y regulada" algo que no hacemos porque "no tenemos bien organizados los mecanismos de acogida ni de integración que posibilite que esas personas pueda asentarse en España". Por eso afirma que "tenemos cierta capacidad de acogida pero bastante poca de integración".

Ares critica que por la crisis "desde 2014 no tenemos en España un plan de integración y promoción de los migrantes" y los que tenemos habilitados "no se adecuan al tipo de perfiles ni a las necesidades de los refugiados". "Nuestro modelo tiene tres fases --asegura--, se acogen a las personas dándoles las necesidades básicas y después de nueve meses se supone que esas personas ya pueden encontrar un trabajo, ahorrar algo de dinero durante otros nueve meses y después tener algo de autonomía".

Pero la realidad es bien distinta, "para muchos refugiados estos nueve meses son insuficientes, no les da tiempo a todo eso. Debemos de imaginarnos a nosotros mismos después de un huida penosa obligados a aprender árabe en nueve meses y ponernos a trabajar. Así que lo que ocurre es que muchas de ellas se quedan fuera del sistema por este mal planteamiento".

Esta observación es compartida por observatorios como el Mipex (Indice de Políticas de Integración de Inmigrantes) que sitúa a España en una zona cómoda por sus políticas de integración económica y vida familiar pero nos suspende cuando estudia los aspectos educativos de estos programas. Además, señala que "el derecho al voto sigue siendo ineficaz para todos los residentes extracomunitarios" y cuenta con "la peor vía de obtención de la ciudadanía" de entre los principales países receptores de extranjeros.

"tenemos cierta capacidad de acogida pero bastante poca de integración"

Esta integración es la que ha permitido que en los últimos años el crecimiento vegetativo español haya sido positivo. Algo que todos los actores económicos creen fundamental para sostener, por ejemplo el sistema público de jubilación.

El pasado mes de septiembre, el Congreso recupero la sanidad universal. Es decir, todas la personas que residan en España pueden ser atendidas en el sistema sanitario con independencia de su situación administrativa. Este fue uno de los grandes recortes de la gestión del PP para intentar hacer frente a la crisis económica. Este embrión de 'los españoles primero' es el que ahora Vox quiere recuperar en su programa social.


Estas propuestas son un error para Ares. Según este experto los inmigrantes no son grandes consumidores de la sanidad pública. Se trata de gente joven y activa que "aporta más de lo que recibe". Su opinión coincide con la expresada por colectivos como 'Médicos del Mundo' que han denunciado en numerables ocasiones el "aumento de la mortalidad entre el colectivo de migrantes no regularizados" con motivo de la entrada en vigor en 2012 de estas políticas restrictivas. El Gobierno de Pedro Sánchez también ha hecho suya esta causa con la derogación de la reforma del PP convencido de que "es una falacia decir que excluir a los inmigrantes beneficia al sistema, puesto que se ha demostrado que el recurso a las urgencias es siempre más costoso que la atención primaria y preventiva".

La valla de Melilla

El buen camino para dar acoger e integrar a los inmigrantes está ya puesto según el responsable del Instituto de Estudios sobre Migraciones. Alberto Ares asegura que el compromiso de Pedro Sánchez en la de Marrakech va en esa dirección. El presidente español aseguró que se implementaría en España un fondo de integración junto a comunidades autónomas y ayuntamientos así como un plan estratégico de ciudadanía e integración. Asegura confiado este experto que "si se cumple es un gran avance" para dar una acogida correcta a todos los que llegan.


Fuente: Telecinco
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