Las Migraciones en Aragón

23 de Diciembre 2018
El 19% de la población aragonesa no reside en viviendas dignas



El 19% de la población aragonesa tiene dificultades para acceder a una vivienda digna. Este es uno de los temas que más preocupa a Cáritas, ya que, como ha recordado la secretaria general de Cáritas Diocesana de Zaragoza, Cristina García, "constatamos una situación de desigualdad y de dualidad de una población, en la que aquellas familias que se encuentran en una situación más vulnerable presentan situaciones de mayor agravamiento en la vivienda". García estima que "cerca de 42.000 hogares residen en una vivienda inadecuada y 1.000 hogares lo hacen en viviendas inseguras".

Además, según la encuesta realizada por Cáritas en Aragón, constatan que la exclusión residencial afecta a un 62% de la población en exclusión y el 75% de la población en exclusión más severa.

Por ello, desde la entidad proponen "a todos los estamentos políticos" que "las políticas de vivienda sean una prioridad en la política social" y que "se exija responsabilidad a las entidades financieras y se regule la cesión de sus viviendas vacías en las bolsas de alquiler publicas", ha añadido el director de Cáritas Diocesana de Zaragoza, Carlos Gómez. 

Otro de los frentes estratégicos que también "preocupa y mucho" a la organización es el tema de la migración forzada, al que el director de Cáritas Diocesana de Zaragoza se ha referido como "movilidad humana forzada" (MHF). Gómez ha aseverado que "se ha convertido en el gran drama del siglo XXI".

Por otro lado, desde Cáritas Diocesana de Zaragoza observan que "los bajos ingresos económicos en los hogares que atendemos, bien por bajos salarios o por exiguas pensiones, impiden el pago de hipotecas o el acceso a viviendas de alquiler en el mercado libre, o, simplemente, poder afrontar los gastos de suministros y otros gastos".

Según Cáritas, en lo que va de año, se ha incrementado el porcentaje de hogares atendidos que viven en habitaciones realquiladas, pasando del 9,9% de 2017 al 14,7% en 2018 y asciende a 591 las personas que están sin hogar y acuden a nuestras acogidas. Las personas de avanzada edad que viven en un edificio sin ascensor, los jóvenes inmigrantes extutelados, que al cumplir los 18 años se quedan sin domicilio, o las personas migrantes que recientemente llegan a nuestro ciudad son también rostros concretos que "vemos cada día sufrir las consecuencias de la exclusión residencial". 

Desde Cáritas llevan mucho tiempo trabajando en red con otras entidades y con las instituciones, sin duda, estas colaboraciones van generando pequeños logros que suponen una mejora en la atención a las personas con estas situaciones de exclusión residencial. 

Las migraciones, una "oportunidad" para el desarrollo de todos los pueblos

Cáritas es "testigo diario" del sufrimiento causado por la "complicada situación" a las que se enfrentan los migrantes que llegan a sus acogidas procedentes de situaciones de MHF (por diferentes y dramáticas causas, en su mayoría huyendo de la guerra y del hambre extremo y tras viajes migratorios, en muchos casos, peligrosos). La entidad está convencida de que "las migraciones, lejos de ser un problema que gestionar, son una oportunidad para el desarrollo de todos los pueblos, quiere poner sobre la mesa las situaciones que ve con preocupación en los últimos meses". 

Cáritas, tras visibilizar en sus equipos un aumento de personas procedentes de situaciones de MHF, ha realizado un análisis de las acogidas realizadas, en concreto, durante el verano en el territorio urbano. En la mayoría de las zonas, comenzó a incrementarse la llegada de familias migrantes durante el primer semestre de 2018 y, durante el periodo estival, se atendieron 212 familias, que representan el 26% de todas las atendidas y el 56% de las que acuden a Caritas por primera vez. En cuanto a países de procedencia, entre las personas que llegan procedentes de distintos países y continentes detectamos, en el último periodo, han aumentado el número de personas que vienen de América Latina. 

Desde el punto de vista más humano, la falta de red social, el desarraigo de sus familias, el desconocimiento del entorno o el idioma son algunas dificultades que sufren y que provoca importantes problemas emocionales. Además, Cáritas ve también con preocupación el aumento de los discursos xenófobos y racistas que provocan -en muchos casos- rechazo, discriminación y serias dificultades para la integración.



Fuente: Aragón Digital
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